domingo, 12 de febrero de 2012

CAPÍTULOS 18, 19, 20 Y 21 DE LUNA LLENA


Capítulo 18: “El veredicto” (Narrado por Renesmee)
                                     
Toda la  tarde me la pasé llorando como magdalena en la puerta de la cabaña. Mamá y papá estuvieron conmigo, al igual que Shawn, quien no se separó ni un segundo de mí. Ahora mis padres sabían la verdad sobre Jake. Mi madre no lo quiso creer. Juró que eso no era posible. Que Jake no era así. Les mostré lo que había sucedido en el prado. Edward pareció dudar. Su opinión estaba dividida. No creía que Jake pudiera comportarse tan mal, pero tenía una sombra de duda. Mamá, en cambio, lo discutió bastante. Dijo que hablaría con Jake esa misma noche, pero cuando le exigí que no interviniera, no le quedó más remedio que no hacerlo.
El resto de la noche nos la pasamos hablando sobre los detalles de la pelea entre él y Shawn y otras preguntas que hacían mis padres. Cuando por fin paré de llorar, Shawn, quien llevaba sin cazar más de veinticuatro horas, se tenía que ir. Hablando con él durante nuestro trayecto desde Seattle hasta Forks, prometió intentar nuestra dieta vegetariana. Eso me alegró muchísimo. Así que luego de despedirse con un suave beso en la mejilla y un abrazo cálido, a pesar de la heladez de su piel, partió. Mis padres y yo entramos a casa, y nos sentamos en la sala para platicar a solas de todo lo que estaba sucediendo.
-No pude notar mentiras en la mente de Shawn –dijo Edward-, solo algo que evita contarte, pero no sé qué podría ser.
-Pero, no puede ser, simplemente me niego a creerlo. Jake actuaría de esa forma. Jamás lo ha sido -respondió mamá-. Me hubiese dicho algo, le vería alegre con ella, pero nunca fue así.
-Los celos pueden hacer que una persona pierda la cabeza. No olvidemos que ésta no es la primera vez que Jake sufre intensamente por esas cuestiones.
-Pero, ¿Leah? Jamás me lo hubiese imaginado. Es una arpía. Lo viste en las imágenes que Nessie nos mostró. Jacob nunca admitió estar con ella. De hecho, se veía bastante dolido y confundido. Parecía como si lo estuvieran matando por dentro. No puede ser.
-¡Pero lo es mamá! –Grité-. ¡Papá ya vio que Shawn no miente! Y Leah, parecía tan destrozada…
-Sí, pero, por otro lado, jamás he visto algo en la mente de Jacob que indicara algún tipo de sentimiento de atracción hacia Leah –completó papá.
-Renesmee, tú sabes que se puede mentir con la mente. Tal vez Shawn no es quien tú crees. Y no es que no me agrade. Cuando lo vi por primera vez, me agradó muchísimo. No es como los vampiros comunes. Es extremadamente encantador y caballeroso. Aunque, ¿y si oculta algo? ¿Y si te quiere hacer daño?
-Mamá, no lo creo. Se ha portado maravilloso conmigo y muy respetuoso de mis sentimientos. No me ha obligado a nada. Si soy su amiga, es porque así lo decidí. Y si fui a Seattle, es porque así lo quise.
-Cosa que nunca debiste hacer sola. ¡No tienes idea del peligro que corriste! –regañó Edward-, y sí, debo admitir que Shawn se portó a la altura cuando te vio ahí sola, e hizo bien en traerte a casa.
-Sí.
-Esa familia suya no me resulta agradable, para nada. Lo vi en tu mente, Nessie. También tengo mis dudas sobre ellos. Especialmente sobre lo que le escuchaste decir a Delilah. ¿A qué se refería con que ese era el momento? ¿Momento de qué? Francamente tengo miedo de que algo te pase. No confío en ellos. Tal vez estén actuando sin que Shawn lo sepa, o tal vez, Shawn esté involucrado. Hay cosas muy raras en su mente. Sabe demasiado de nuestra familia y nosotros no le contamos casi nada. ¿A menos que tú lo hicieras?
-No, papá. No lo hice. Olvidé mencionar esto, pero, creí que viste. Él puede ver el pasado de las personas. Es su poder.
-¿Ves, Edward? –dijo Bella-. A ti no se escapan las cosas así. Oculta algo que no es bueno.
-También debes ponerte a pensar que no es fácil conocer a una familia entera de vampiros, que pueden matarte en un dos por tres, mamá. Él sabía que papá leía mentes, que Alice veía el futuro, y que Jasper controla las emociones de las personas. Lo supo de inmediato cuando vio sus rostros por primera vez. ¿No crees que esa razón es suficiente para temer? Más aún si estás interesado en tratar a la hija de uno de ellos.
-Es un buen punto, Bello, debes aceptar al menos eso. El muchacho debía estar algo asustado. No es fácil todo esto. Y menos si su intención es pedir tu mano Renesmee.
-¡Qué! No puede ser. Sabe lo que siento por Jacob, y aunque sea un imbécil, eso no cambia en nada.
-Entonces, ¿si estás enamorada de él?
-Sí, mamá. Y me temo que jamás seré totalmente feliz sin su presencia. Al menos lo intentaré. Lo que me hizo no tiene nombre… bueno si lo tiene. Se llama ultraje, abuso de confianza, desfachatez total y completa falta de respeto por los sentimientos de otras personas. Me rompió el alma irremediablemente y me temo que jamás seré la misma. Se ha llevado consigo mis ganas de seguir y mi corazón nunca estará completo.
-Yo sé que estás sufriendo inmensamente –dijo papá con una mirada sumamente triste. Parecía tan lastimado como yo-. Lo estamos sufriendo contigo. Créeme.
-Lo sé, papá.
-Sin embargo, no puedo evitar hacerte un reclamo. Renesmee, tú nunca nos habías mentido así antes. Últimamente todo se ha tratado de mentiras, secretos y excusas. No entiendo por qué no quieres confiar en tus padres. Sé que te hemos sobreprotegido, pero es porque te amamos infinitamente.
-Y eso no es nada. Deberías haber visto cómo me cuidaba tu padre cuando era humana. ¡Era sumamente cansado! Aun así, lo entendía.
-Mamá, ¿alguna vez le ocultaste cosas a papá?
-Pues, la verdad, sí.
-¿Y por qué lo hiciste?
-Porque no quería herir sus sentimientos, y ya entiendo tu punto, Renesmee. Lo que tú no entiendes es que, al ocultarle las cosas solo terminaba hiriéndolo más. Lo mismo sucede con nosotros. Dejando a Jake a un lado por el momento, ¿qué sientes en realidad por Shawn?
-Le tengo mucho cariño. En poco tiempo se ha ganado mi confianza. Aunque tengo el corazón destrozado, cuando estoy con él todo parece calmarse. Con él, me siento libre y no sé… lo quiero. Me agrada su compañía. Me hace reír.
-Pero no le amas. Solo quiero estar segura de que estás con él por las razones correctas. Si en verdad te quiere y es sincero, cosa de la cual tengo mis serias dudas, no es justo que lo lastimes así. Si quieres que confiemos en ti y que te dejemos libre para tomar tus decisiones debes aprender a actuar con madurez. Así es la vida. Ahora estás pasando por cambios, tanto en tu cuerpo como en tu mente. Por eso es tan importante que no tomes decisiones precipitadas. Por tu bien, no por el nuestro.
-Así es –dijo Edward-. Nosotros somos felices si tú lo eres. Sé sincera contigo misma y lo podrás ser con nosotros y con los demás. No temas decir y hacer lo que tu conciencia te dicte. Si necesitas algún consejo, siempre nos tendrás. Ya no nos meteremos en tu vida sin tu consentimiento, esa es una promesa. Y bien, hay que discutir un asunto sumamente serio. La propuesta de matrimonio de Shawn.
-¿Cuándo será? –pregunté casi sin querer saberlo-.  Me lo pidió en Seattle, pero no lo creí.
-Según lo leí en su mente, será pronto. En unas semanas. Y al parecer no tiene intenciones de esperar mucho. Pude observar algo en él con lo que me identifiqué. No quiere estar sin ti. Esa soledad infinita que había antes en su persona, esa independencia y seguridad, ya no significan nada para sin ti. Has revivido su corazón muerto, desde antes de que lo convirtieran. No conocía nada como tú. Le devolviste la vida. Una vez que un vampiro siente algo así, jamás vuelve a ser el mismo. Te ama, aunque las circunstancias en las que fue creado fueron muy adversas. Su ”familia”, bueno, ellos son muy violentos. Cazan con excesiva brutalidad. Se puede decir que son unos asesinos muy eficaces. Por eso me provocan tanta desconfianza.
-Entonces, ¿si crees que Shawn me ame?
-Lo sé. Sé que te adora.
-Tal vez no la ama en verdad e igual es un engaño muy elaborado -espetó mamá.
-Es muy difícil mentir con la mente si no has tenido la oportunidad de practicarlo por años. O a menos que conozcas a la persona muy bien. No creo que sea el caso. Apenas conoce a Nessie hace unas semanas.
-Y no puede ver mi pasado. Pasa igual que con Alice.
-Ok, ok. Debo aceptar la posibilidad de que Jake se haya equivocado. Es que me es tan difícil de creer. Cuando hablamos, reafirmó su increíble amor por ti. Simplemente es demasiado duro entender que sea capaz de algo tan retorcido. Nadie conoce sus sentimientos como yo. Es mi hermano. Esto es muy lamentable –sollozó Bella muy afligida. Edward la abrazó y la besó en los labios muy tiernamente.
-Entonces, cuando hablaron de Jake estando enamorado, ¿no se referían a Leah? Realmente se referían a mí. No lo comprendo.
-Sí, Renesmee. Así es. Creíste lo contrario, por lo visto. Hasta ahora me doy cuenta. Por eso actuaste tan raro y seguro tú lo sabías Edward.
-Sí, pero quería darle tiempo a Nessie para verlo por sí misma. Si no lo hacía, intervendría. Ella me pidió libertad y tenía que dársela. Aunque mi comportamiento de después fue inapropiado.
-Yo diría nefasto, Edward Cullen –dijo mamá, besándolo de nuevo.
-Entonces también te engañó, mamá. Tienes que verlo. Los ojos de Leah eran de puro dolor. Le pesaba que Jake la haya engañado así, pero estaba dispuesta a perdonarlo. Pero yo no estoy segura de poder. Jacob me robó el alma. No creo que el sopor me permita perdonar esta vez. 
-¿Y qué harás con respecto a Shawn?
-No sé mamá. Probablemente nada. Lo necesito a mi lado por ahora. Lo quiero a mi lado. Solo él alivia mi dolor.
-Sé perfectamente a lo que te refieres –dijo mamá refiriéndose claramente a su pasado. Mmm, nada agradable.
-Ya estoy cansada de todos estos enredos. Shawn me brinda paz. Eso es lo que necesito. Así que lo conservaré a mi lado y, si con el tiempo cambio de opinión, lo cual le ruego a todos los cielos, por supuesto que me casaré con él.
-¿Y su desagradable familia? –preguntó mamá.
-Quiere separarse de ellos y vivir como nosotros. Quedó bastante asombrado cuando vio sus pasados, en especial el de tío Jasper. Eso le dio fe en el poder del cambio. Genuinamente lo quiere hacer. Y es fuerte y perseverante.
-Yo también lo vi –dijo papá-. Es verdad. De hecho su intención era cazar un oso por los alrededores ahora y luego, temprano en la mañana venir a verte.
-¿y Jake, qué pasará con él, hija? Creo que le estás dando demasiada preferencia a Shawn y no le concedes ningún beneficio a la persona que fue tu amigo de toda la vida. No me malinterpretes, pero, ¿no crees que eres un poco injusta?
-En absoluto. Ya antes le concedí ese beneficio. Estoy demasiado lastimada como para hacerlo. No puedo olvidar el rostro de Leah. Y el suyo. No sé cómo pudo engañarme de esa manera. Soy una estúpida –bajé la mirada, desconsolada.
-No lo eres amor, nunca lo serás. Ni Edward, ni yo, tomaremos bandos en esta contienda. Dejaremos que ustedes resuelvan sus problemas. Si él quiere hablarte, ¿lo permitirás?
-Probablemente no. Haré de cuenta que no existe. Aunque le viera, le ignoraría. No puedo permitir que pisotee mi dignidad cada vez que quiera. Me ha herido muy profundamente. Hirió mi ego, mi orgullo y mi amor, esa parte es la que no le perdono. Soy compasiva, pero no masoquista. Que se largue y no regrese. Esta vez lo decía en serio. Moría ante la idea de no verlo. Eso no había cambiado. Pero ya estaba cansada de sufrir tanto, no lo merecía. Jake me había matado e iba ser el peor de los tormentos “tratar” de vivir de nuevo. Pero sí lo haría y con Shawn a mi lado.
-Comprendo. Aún no lo creo. Sin embargo, te reitero, apoyaremos tu decisión –dijo mamá dándome un beso-.
-Y, a todo esto, ¿qué opinan de que Shawn se quede a mi lado? ¿Cuál es el resultado de su escrutinio? –pregunté, tratando estúpidamente de bromear.
-Yo estoy de acuerdo –dijo papá-. Lo que sea que te haga feliz, siempre y cuando tú quieras. Tiene la disposición de hacer las cosas bien. Se merece una oportunidad.
-Yo… te apoyo, pero no es algo que me termine de agradar. Lo estaré vigilando de cerca. Jacob merece el beneficio de mi duda hija. Espero me comprendas.
-Sí, mamá. Lo hago y te amo. Eso no podría molestarme. Después de todo es tu mejor amigo y tu hermano.
-Ahora ve a la cama. Es muy tarde –el teléfono sonó. Papá contestó. Habló por un rato y luego colgó.
-¿Quién era papá?
-Alice. Dice que ella y Jasper se irán a isla Esme por unas semanas. Dijo que vio que el clima estará magnífico y que ya habían planeado otras vacaciones. Además dijo que extraña a Rose, lo cual me parece en extremo raro –sonrio. Qué hermosa sonrisa la de mi padre. Después de todo él sí era el vampiro más maravilloso que existía en el mundo. Compasivo, fiero y valiente, pero lo más importante, sabía amar por sobre todas las cosas. Cómo deseaba esa clase de amor que mis padres tenían. Mis sueños se vieron frustrados por alguien que no me valoró, que prefirió a otra de su clase, que se burló de mí. Sacaría a Jake de mi vida. Aunque nunca pudiera dejar de amarlo.


Capítulo 19: “Una Esperanza”

Los siguientes días de mi vida transcurrieron a un ritmo un tanto extraño. Aún penaba por la pérdida de Jacob. Creo que nunca me acostumbraría a tal dolor. Pero Shawn no me permitía siquiera pensar aquello en toda su intensidad. Su cariño, su total entrega, sus atenciones y su encanto, me mantenían bastante ocupada. Incluso, a la hora de irme a dormir, esperaba ahí.
Al principio se quedaba afuera, en la puerta, mirando la luna y las estrellas hasta que desaparecían y llegaba la mañana. Decía que las mañanas eran las mejores, que odiaba las noches porque no podía estar conmigo en ellas. Pero adoraba cuando el sol nacía porque, después de una dolorosa separación nocturna, podía contemplar mi rostro de nuevo. Me agradaba sobremanera que dijera cosas así.
Después de una semana de constancia, papá le permitió quedarse en la sala. Le servía para conocerlo mejor y escrudiñar hasta el último rincón de su mente. Llegó a encariñarse con Shawn. Se identificaba mucho con él, según decía. Sus pensamientos, a los ojos de papá, eran de amor real y de cariño hacia ellos. Mamá llegó a apreciarlo un poco más. Se pasaban toda la noche juntos, también le conoció mejor. Aún dudaba, pero al menos no lo trataba con desdén. Se la pasaban jugando póker, ajedrez, tocando el piano (no sabía que Shawn podía hacerlo), jugando juegos de mesa o simplemente hablando. Hablaban de todo. Creo que Shawn admiraba a mi padre. Llegó a cazar con nosotros. Fue fascinante verlo cazar. Tenía una destreza que no había visto. Sus ojos habían pasado a ser, de un profundo escarlata, a un naranja pálido.
Había abandonado a su clan, así que, según Edward, debíamos darle apoyo y refugio. Shawn no cabía de felicidad, ya que eso le permitía estar todo el tiempo a mi lado. Yo era, no feliz, pero tampoco me estaba muriendo; al menos eso quería creer. En las noches solitarias de mi habitación, lloraba calladamente. Jacob había desaparecido desde hacía tres semanas. No habíamos tenido noticias de él. Mamá iba a la Push constantemente, pero nadie le daba razón de su paradero, ni decían nada respecto a Leah, quien, misteriosamente, también había ido. Esa fue la gota que derramó el vaso de mis dudas. Debo confesar que aún me quedaban esperanzas antes de saber que se había marchado con ella. Después de eso, solo quedaba un pesar hueco e intenso. Como si me aplastaran el corazón cada vez que le pensaba. Estaba segura que mi amigo lo notaba, pero cada vez que me veía así, me abrazaba, me besaba en la mejilla y decía: “Hey, no olvides que te amo, y que aquí estoy, solo para ti”. Eso me confortaba como nunca lo hubiera pensado. Cada día que transcurría, crecía mi cariño por él. A veces, su familia le llamaba por teléfono. Discutían. Podíamos escuchar los gritos inteligibles de Delilah. Estaban furiosos por haberlos dejado, pero decía que no le importaba, aunque lo notaba nervioso y bastante inquieto después de esas llamadas. No entendía que pasaba entre él y sus hermanos, pero no me importaba, mientras quisiera estar aquí. Lo necesitaba a mi lado para apaciguar mi lastimera existencia. Lo utilizaba, es verdad, pero sin él, moriría por la pérdida del amor de mi vida. Ya de por sí era terrible. Sin mi vampiro, sería simplemente insoportable.
Me acostumbré a su presencia. Además, a quién no le va a agradar tanto amor, tanta atención y tan agradable vista. Un día que fuimos de cacería, al no estar acostumbrado, se manchó la camisa con sangre de tigre (era su favorito, según decía), así que se la quitó para lavarla a la orilla del lago. Digamos que si fuera solo humana, me hubiese muerto de un infarto al ver su cuerpo. Estaba muy bien definido y duro como piedra. La luz que despedía debajo del sol era como algo para no creer. Como si un ángel hubiese caído del cielo y se hubiese postrado ahí. De espaldas se marcaban sus músculos, mientras se agachaba a enjuagar la camisa. Pero el colmo fue cuando se la puso ya mojada. Ya había convivido con vampiros hermosos toda la vida y él sí me atontaba. No podía existir tanta perfección y no me refería a una perfección solo superficial. Su alma era cálida, buena. Me provocaba una atracción fuerte, pero solo física. Además de todo esto, me consentía demasiado y era en exceso romántico. Una noche me llevó a una cueva junto al peñasco. La cueva era obscura y un tanto tenebrosa, aunque al llegar casi al final, se iluminaba con cientos de miles de luciérnagas, que la hacían parecer un cuento de hadas. Esa noche, me pidió un beso. Se lo dí. No era como yo esperaba. No se trataba de Jake después de todo, pero sí fue muy dulce. Acarició mi cabello y me miró tiernamente. Luego susurró a mi oído: “Te amo, princesa negra”.
Otra noche, llenó el pequeño prado de la casa con rosas y lirios. Dijo que ese sería nuestro lugar especial, junto a la pequeña cabaña. Me hizo recordar a Jake, cuando solíamos ir al prado de mis padres. Pero de inmediato desechaba esos pensamientos para no salir más herida.
Mi amigo hacía cada día más simple y llevader. Era atrevido a la hora de aventurarse. Llegamos corriendo hasta Canadá a jugar con la nieve. Me llevaba a cazar a los lugares más increíbles, con paisajes que jamás había visto. Era emocionante y nuevo. Incluso me llevó a Latinoamérica, a conocer las diferentes culturas antiguas de ahí. Obviamente mis padres fueron. Shawn sabía mucho. Su inteligencia me resultaba fascinante. Podíamos pasar horas hablando y hablando. Me recordaba mucho a papá. A veces, me leía poemas antes de dormir, en la sala de estar, y cuando por fin me dormía, cargaba mi cuerpo a la habitación, me besaba la frente y salía con mis padres. Su voz me adormecía rápidamente. Ese acento inglés tan suave, sabía a miel. No arrastraba las palabras; las pronunciaba clara y precisamente. Aprendí muchísimo de él, ya que por falta de ánimo, mis lecciones de enseñanza con Edward, habían sido suspendidas indefinidamente. Nos subíamos al techo a leer. Estando a su lado, era mucho más fácil querer hacerlo. Cuando se tenía que ir, le extrañaba. Era demasiado bueno para ser verdad. A veces dudaba. Pero, desaparecía las dudas con solo una mirada.
-¿Qué haremos hoy? –preguntó enseguida me levanté.
-Primero que nada, ir a cazar porque me muero de hambre y después… mmm, lo dejo a tu imaginación –sonreí.
-Buena respuesta princesa. Tengo una sorpresa preparada para ti esta noche.
-¿Debo temer? -Pregunté con mirada de sospecha.
-En absoluto –sonrió-. Lleva algo cómodo. Iremos a un lugar donde no necesitarás esos hermosos vestidos y jeans que tanto amo que vistas –me guiñó el ojo.
-Shawn –regañé.
-Lo siento –rió grandemente-, y no te preocupes que tenemos el permiso de Edward.
-Perfecto –le besé la mejilla. Ya me sentía cómoda haciéndolo-. ¿Vamos de cacería, entonces?
-¡Por supuesto! Se me antoja un sabrosísimo tigre. Mmm –dijo poniendo cara de asco. Todavía le costaba trabajo, pero le reconocía el esfuerzo.
Llegó la tarde. Nos despedimos de mis padres con un abrazo y partimos. Edward nos prestó su antiguo auto. Amaba el volvo. Los demás me parecían demasiado ostentosos. Shawn me vendó los ojos, y aunque estaba renuente a estar a ciegas, me entretuvo todo el camino con historias de cómo era su vida antes de conocerme. Sus viajes, sus locuras… y además me dijo uno que otro chiste, para ayudar a que me relajara.
Después de una hora, llegamos por fin a nuestro destino. Las voces comenzaban a elevarse a mi alrededor. Intenté saber de qué se trataba y fue entonces que escuché la música.
-¿Un concierto? –pregunté aún con los ojos vendados. Me besó la mejilla, luego bajó hasta mi cuello; de ahí llegó a mí oído y me quitó la venda.
-Así es princesa. Dijiste que jamás habías ido a uno antes, así que, aquí estamos.
¡Wau! Y de quién, si puedo preguntar -sonreí visiblemente emocionada.
-Una vez mencionaste algo sobre la música jazz; algo asi como que era tu favorita. Dijiste algo sobre un cantante inglés que te gustaba. Déjame darte unas pistas: ha cantado caciones de Frank Sinatra y se le conoce como el rey de las canciones de amor.
¡Michael Bublé! –exclamé extasiada.
-Así es. Ahora apresúrate, que el concierto va a empezar.
Toda esa noche transcurrió como un sueño. Estábamos en primera fila. Todo era tan romántico. La música, las canciones, él. Me abrazó y lentamente bailamos la que llamó, nuestra canción “You’re always on my mind” (siempre estás en mi mente). Me la cantó suave al oído. Cuando sentía su aliento dulce me producía una secreta calma y a la vez, una gran excitación. Era difícil de explicar. Las luces artificiales iluminaban todo el paisaje. Me pegó cada vez más a su cuerpo y me abrazó fuertemente. Las personas a nuestro alrededor desaparecían con cada nota que salía de sus labios. Sentí como el corazón me daba un vuelco. Sí. Si amaba a Jake, sin embargo, ahí fue donde me da cuenta. Yo quería a Shawn, más de lo que imaginaba. No de la misma manera que a Jacob. No con la misma intensidad. Eso jamás. Pero si le quería. Era tan difícil no hacerlo con todo lo que hacía por mí; con todo lo que había sacrificado; con todo lo que me hacía sentir.
En ese breve instante, desaparecí hacia la nada. Parecíamos flotar en el aire, como dos aves cruzando la inmensidad del cielo. Por primera vez, yo fui la que le besó. Me dejé llevar por todo lo que experimentaba en esos momentos. Nos besamos muy lentamente. Su piel fría no me molestaba. Por el contrario, me reconfortaba. Me daba una sensación familiar. Bajó suavemente su mano derecha por mi espalda, hasta llegar a la parte baja de mi cintura. Levantó suavemente la orilla de mi blusa y con su dedo, rozó gentilmente mi cadera. Después, su mano izquierda bajó el tirante de mi blusa para dejar mi hombro al descubierto, y lo besó. Yo besé su cuello, pero estaba atemorizada. No quería ser lastimada de nuevo, sin embargo dejé que las cosas siguieran su curso. Dijo que me amaba más que a nada en este mundo y le respondí con un simple, pero sincero: “yo también. Tal vez no tanto como esperes, pero te amo.”
Él sonrió y su rostro se iluminó de una forma que jamás le había visto. Me abrazó de nuevo y de ahí, hasta el final del concierto no me dejó ir. Yo tampoco tenía intención de dejarlo. No por ahora.


Capítulo 20: “La Propuesta”

Esa noche cuando regresamos a casa, mamá y papá ya esperaban en la puerta. Estaban abrazados, y nos miraban con ojos de complicidad, como si supieran algo que yo no, aunque mamá se notaba algo triste. Todo lo acontecido unas horas antes, me parecía irreal. Me la había pasado increíble con Shawn, pero, a decir verdad, anhelaba casi a morir, que todo lo vivido hubiese sido con Jake. Dolía amar así, tan intensamente. Dolía hasta el punto físico. El pecho lo sentía presionado constantemente y no respiraba bien. Un nudo se arremolinaba en mi garganta, constantemente, como si fuera a soltarme a llorar a cada minuto y aunque ya hubiese admitido que sí quería muchísimo a Shawn, no era lo mismo. Nunca sería lo mismo que con mi hombre lobo. De repente, así como llegó la disipación de mis dudas con respecto a mis sentimientos por Shawn, llegaron la incertidumbre, el sopor intenso y el miedo. No, terror sería una palabra más apropiada. Terror de qué sería de mí en un futuro sin él. ¿Qué pasaría conmigo? Mis manos se pusieron rígidas. Una lágrima brotó y cayó por mi mejilla. Como lo había hecho antes en isla Esme, Shawn enjugó aquella solitaria lágrima, que decía más que todo el discurso que planeaba decirle como excusa.
-Lo extrañas, ¿no es así? –me preguntó con esa voz sensual que tenía.
-Shawn, yo… lo lamento tanto. Es que me cuesta demasiado trabajo dejar de pensar en todo lo que alguna vez pudo haber sido y ya nunca será. Entiende, por favor. Más que perder al amor de mi vida, perdí a mi mejor amigo, a la mitad de mi ser. Jamás volveré a estar completa y pienso que no es justo para ti.
-¿Me amas? –Inquiruió-. Aunque sea un poco, ¿no es así? –repitió.
-Sí –contesté desganada.
-¿Te importa mi felicidad?
-Sí.
-Pues entonces, hazme feliz, princesa –dijo inclinándose y apoyando una rodilla en el pasto. Ahí, frente a mis padres que observaban todo con cautela y en silencio, Shawn me pidió que me casara con él. Su propuesta no pudo llegar en peor momento. Morí, cuánto tiempo morí por escuchar esas simples palabras de la boca de Jacob. Ya nunca sería así y necesitaba seguir caminando por mi vida. Y sí, necesitaba un compañero para compartirla.
Mil cosas me pasaron por la mente al mismo tiempo. Mi infancia cruzó ante mis ojos, como si hubiese sido ayer. Me vi montada en el lomo de Jacob la noche en que los Vulturi llegaron a buscarme; la sensación de seguridad que me brindaba el simple hecho de tenerlo ahí junto a mí; la primera vez que me regaló una rosa; la primera noche que nos quedamos despiertos juntos, mirando el cielo; aquella increíble noche en la Push y la dulzura de sus labios besándome con toda la pasión de la que era capaz. Todo aquello se desvanecía lentamente y otro futuro, uno más simple y sin tantas complicaciones ni dolor, se comenzaba a abrir. Un futuro en el que Shawn estaba a mi lado; protegiéndome hasta de mi misma. Debía confesar que no era una idea que me desagradara. Necesitaba a Shawn para poder sobrellevar el no tener a Jacob.-
Ya había llegado la hora de que dejara de armar castillos en el aire, oasis en el desierto y viviera mi realidad. Después de todo, también quería a Shawn y luego de lo que me parecieron dos siglos de estar sumergida en mis pensamientos, simplemente contesté…
-Sí.
Shawn se levantó de golpe y me abrazó. La alegría que se notaba en su mirada, si bien, no era reflejo de la mía, me hizo sentir especial y no pude más que sonreír. Mis padres se acercaron a felicitarnos, pero en el rostro de Bella, había un claro dejo de tristeza. Mi madre nunca fue buena para fingir. En cambio, Edward era otra historia. Mi padre estaba complacido. Se notaba que la idea de que yo estuviera con Shawn, después de tratarlo como lo hizo,  le agradaba. Eso me tranquilizó.
-¿Estás bien? –Preguntó mi madre.
-Sí, mamá. Perfectamente bien.
-Tenemos que fijar una fecha para la boda –dijo Edward-, y el lugar en el que será.
-¿Qué dices amor? –dijo Shawn.
-Pues… la verdad siempre pensé que me encantaría casarme en el prado. En su prado, papá –contesté casi con pesar, recordando que ese había sido el escenario de mis múltiples escapes con Jacob; al menos eso sí sucedería como yo lo había planeado.
-Me parece perfecto –dijo Shawn visiblemente alegre-. ¡Es el lugar en el que nos conocimos! –me dio un beso en la mano.
Dios, ni siquiera había pensado en eso, hasta que él lo mencionó. ¡Me sentí horrible!
-Así es –dije nerviosamente-. Mmm, eh, y en cuanto a la fecha, pues, pienso que debería ser pronto. El próximo mes.
-¡El próximo mes! –Gritó Bella un poco enojada-. Renesmee eso no es razonable. ¡Es demasiado pronto! ¡Por qué no esperar más!
Cuál era el punto de esperar más tiempo, si ya no había marcha atrás. Mientras más pronto, mejor. No tendría tiempo de cambiar de parecer.
-Es que sería Junio, y el prado se encuentra en su esplendor en ese mes. El cinco, me parecería correcto.
-¡Pero, Renesmee!
-Bella, si eso es lo que desea Renesmee, estará perfecto, ¿no crees? –Dijo papá.
-Ahh -se quedó callada por casi una eternidad-. Bueno, eso creo.
-Pues está genial para mí –dijo Shawn-. Mientras más pronto, mejor princesa. Ya no puedo esperar para tenerte a mi lado toda la eternidad.
-Ahora pasamos todo el tiempo juntos –dije sacándole la vuelta.
-Sí, pero saber que estaremos casados, es lo mejor –refutó.
Sonó el teléfono de papá.
-¡Alice, hola!
-Sí, está aquí conmigo. Me esperaba que lo vieras, de hecho me extraña que no hayas hablado antes. ¿Cómo está todo en isla Esme? Ya llevan mucho ahí, ¿Cuándo regresan? Tienes muchos planes que llevar a cabo, ¿no? –Sonrió.
-Te la paso -me cedio el teléfono.
-Tía Alice. ¿Cómo están? –sonaba muy extraña, no emocionada como solía hacerlo por este tipo de eventos, en los que planeaba todo. Sonaba cautelosa y hasta arisca. Me dijo que vería todo cuando llegara la semana siguiente.
-Solo tengo que pedirte una cosa antes de colgar –comentó.
-Dime Alice, lo que sea.
-Te pido que no seas tan severa con Jacob, a la hora de juzgarlo por lo que ha pasado.
-¿Qué? ¿Alice, a qué te refieres?
-Sabes a qué me refiero. Digamos que las nubes se disiparán pronto y la luz dará paso a la claridad. Cuídate. Por favor, cuídate muchísimo. Si notas algo extraño en Shawn… no, nada. Tengo que irme.
-¡Alice, no!
Colgó el teléfono. ¡Yo estaba muriéndome! ¡Qué me quiso decir!
-¿Estás bien, Rene? –preguntó Shawn-. Te ves agitada.
-No. todo bien. Me iré a dormir ahora. Estoy algo cansada.
Él asintió y me llevó a la cama. Me leyó un poema pero fui incapaz de concentrarme en las palabras que salían de su boca. Estaba sumamente nerviosa. Necesitaba estar sola. No pareció percatarse de lo que me sucedía. Me alegré. Me besó la frente y dijo: “Hoy me has hecho el vampiro más feliz del mundo”, y se fue.





Capítulo 21: “Dudas Razonables”

No podía esperar a que Alice llegara a casa. La espera de una semana fue un martirio. ¿Qué quiso decir Alice? ¿Acaso había hablado Jake con ella?
Si era así, ¿por qué? ¿Qué podría haber dicho Jacob que compensara tanto sufrimiento? ¿Y yo había sido severa? Bueno, debo admitir que tal vez. No le di el beneficio saludable de la duda. De inmediato lo condené. Él jamás lo aceptó. Nunca dijo “amo a Leah” y, ahora que lo pensaba bien, estaba sumamente alterado ese día, como si lo que estaba sucediendo le estuviera afectando en verdad. Pero también pudo reaccionar así porque sus engaños habían sido descubiertos. Mientras tanto, todos estos días me la pasé fingiendo alegría ante lo inevitable. Ya le había dado el sí a Shawn y no me retractaría. No dejaba de hablar de la boda y de lo feliz que era. Yo esquivaba sus palabras como podía, a veces con chistes, otras veces con respuestas de una sola sílaba: “Sí”, “No”, “Ok”. Si seguía actuando de esa forma, sospecharía que algo andaba mal.
¡Dios! ¡Me iba a volver loca! El auto paró en la puerta de casa de Esme. Mis tíos habían llegado.
-¡Alice!
-Renesmee –dijo mirándome con un gesto de preocupación-. ¿Estás bien? ¿Todo está bien?
-No, no todo está bien Alice. Dime que ha pasado. Sabes algo que yo no y no soporto la angustia. ¿Tienes idea de la tortura a la que me sometiste? Shawn por poco y se entera de que no me encontraba en el mejor de los estados. Fue horrible tener que fingir así.
-Hola, por cierto, Ness -comentó Jasper saludando con la mano para que lo notara. Me metí tanto en mis locuras que ni siquiera le vi.
-¡Tío Jas! ¡Lo lamento! –le abrasé y continué con mi interrogatorio.
-Alice, por favor –dije rogando como niña pequeña.
-No te preocupes, entiendo, charla de chicas… creo que mejor entro a la casa –Jasper sonrió y nos dejó.
-Alice, tienes que decirme por favor –supliqué.
-¿Donde esta Shawn?
-Cazando con papá y mamá. Yo inventé algo para zafarme. Pero ya dime. Estoy perdiendo la razón. ¿Qué sabes de Jacob que yo no sepa?
-Jake y yo hablamos. Está sumamente deprimido. Pero las cosas tienen que tomar el rumbo correcto. Si te digo hoy sería contraproducente. Tienes que ser paciente, Nessie. Yo arreglaré todo lo de la boda. Confía en mí, por favor. Tienes que confiar en mí.
-Alice, no me pidas eso. Tendrías que prestarme a Jasper hasta que sea momento de la verdad solo para que me mantenga un poco tranquila.
-Ness, todo estará bien. Ahora tenemos muchas cosas que hacer.
-No, tía. No. Dime.
-¿Confías en mí? –inquirió.
-Eso no es justo, Alice.
-¿Sí o no?
-Ahhh –refuté-. Esta bien, confío en ti. Si algo me da un síncope será tu responsabilidad.
-No seas dramática. Lo único que diré es que una vez que todo se aclare, serás feliz, por fin. Como debió ser siempre, mi niña.
La miré con incredulidad, pero asentí y ya no quise discutir.
Escuché un ruido en el bosque. Cuando volteé me pareció ver la cola color broncínea de Jake. ¡Era él! ¡En verdad era él! Ya había regresado de donde sea que estaba. Todo esto era sumamente extraño. Jake regresa el mismo día que Alice. Algo andaba mal, muy mal.
-Alice, ¿lo viste?
-Sí, era Jacob. Quiere que vayas a hablar con él unos minutos, Ness.
-No, eso no. Me casaré con Shawn y yo… no puedo, no puedo verlo. ¡No!
-¿A qué le temes?
-Nada más a que mi corazón sea destrozado de nuevo en mil pedazos. Solo a eso –espeté con ironía.
-Pues no temas. Anda Nessie. Lo necesitas. Tienes exactamente veinte minutos antes de que Shawn regrese. Anda. Haz lo que te digo, por favor.
-Alice, no. ¿No sabes el efecto que un encuentro con Jake tiene sobre mí?
-No pasará nada que tú no quieras que pase. Escúchalo, por favor. Digamos que este viaje no fue solo a isla Esme, ni fue solo con Rose y Emmet. Hubieron mucho involucrados.
-¿Qué está pasando? Estoy preocupada.
-No tienes de qué preocuparte. Todo estará bien. Nosotros te cuidamos. ¿Tú quieres a Shawn y te casarás con él, no?
-Pues… sí.
-Entonces no pasa nada. Ahora anda a ver a Jake al prado. Está esperándote.
Me aventuré a ir. En todo el camino mi cuerpo estaba temblando. Dios me estaba muriendo de los nervios. No quería verlo, pero me moría por saber de él. Necesitaba escuchar lo que tenía que decir. ¡No podía estar pasando esto! ¡Otra maldita vez! Me estaba rindiendo a su yugo, una vez más. Cuando llegué y le miré, de pie junto a los rosales, mi corazón se disparó.
-Hola, Nessie -saludó Jacob seriamente.
-¡Jacob! –entré en estado de pánico-. ¿A qué has venido? ¿No te necesita Leah por algún lado? –De nuevo, veneno en mis labios.
-¡Ness, basta! Escúchame por favor y no me interrumpas.
-Creo que ese derecho lo perdiste hace tiempo.
-No me interrumpas, Renesmee –repitió acercando su rostro hermoso al mío, demasiado cerca. Lo empujé, sin ganas de hacerlo puesto que no lo separé de mi ni un centímetro.
-Jacob, me casaré con Shawn. Ahora ya haré mi vida, igual que tú. Dejémoslo así por favor. Te lo ruego. Ve con ella. Yo tengo quien me cuide.
-¡No, Renesmee! ¡Escúchame! Lo que pasó aquel día en el prado no fue verdad. Todo lo que dijeron… estoy imprimado en ti, desde antes de que nacieras te amé –me tomó de la barbilla-, y lo sigo haciendo hasta ahora. No puedo decir nada más Renesmee, pero sí puedo pedirte que no le digas nada a Bella y a Edward de nuestra plática ni de nuestro encuentro. Oculta tus pensamientos, por favor. Lo único que yo quería que supieras es que estoy total, profunda y locamente enamorado de ti. No, más que eso. Moriría por ti. Eres mi todo. Sin ti nada vale la pena, Nessie. Nada. Yo sé que me amas y también sé que, para mi desgracia, el maldito chupasangre ese ya te tiene atrapada en su red. Pero nada de eso me importa. Te amo, te adoro, eres lo que más quiero y he querido en el mundo.
Me miró profundamente emocionado. No podía moverme. No pude. Tenía el poder sobre mi ahora. Me gustaba que lo tuviera. Le amaba tanto. Todo lo que había pasado los días previos a este encuentro se borraron de mi mente. Lentamente fue acercando sus labios a los míos y me besó. Fue un beso lleno de pasión y mucha dulzura. Parecía como si no quisiera que yo me separara de él. Me aprisionó contra su cuerpo. El movimiento de su boca junto con la mía fue sincronizado, absolutamente hermoso. Todo lo que quería y esperaba. Mis manos se prendieron de su cabello. No quería dejarlo ir jamás. Me hubiera gustado tanto pasar toda la eternidad en sus brazos. Hubiese adorado irme con él en ese momento y nunca volver. Su lengua se fue mezclando con la mía. Su sabor me deleitó. Muy lentamente sus labios pasaron de mi boca hasta mi oreja, y me susurró: “Te amo. Si no quieres concebir mis palabras al menos siénteme. Siente mi corazón” –levantó mi mano derecha y la puso sobre su corazón que latía a mil por hora.
-Si no quieres creer en mis latidos, cree esto –tomó mi mano izquierda y la colocó sobre mi corazón, que latía igual de rápido que el de él. Acompasaban en perfecta armonía, al mismo paso. Como si estuvieran sincronizados. No supe que hacer, ni que pensar.
-Si no aceptas lo que te digo, cree en ti. Cree en nosotros. En el amor que nos unirá por siempre –dijo.
Quería admitirlo, en verdad lo deseaba, pero debíamos regresar a la realidad. La única verdad que quedaba era que yo me iba a casar con Shawn y que él, bueno, no sabía qué pasaría con él. La angustia era horrible. De nuevo la confusión. ¿Diría la verdad Jacob? Le concedería el derecho de dudar si hablaba con sinceridad o no.
-Pero, ¿porqué mintió Leah? No hay motivo razonable –dije separando mi mano de su corazón-. Estaba notablemente alterada. ¡Yo lo vi!
-No puedo decirlo ahora. Lo siento, no puedo –había tristeza en sus ojos. Mucha tristeza-. Por favor créeme. Confía en mí, Nessie.
-Jake yo… yo también te amo. Te amo más que a nada en esta vida. Te amo como jamás imaginarías, pero no puedo hacerle esto a Shawn, aunque te crea, eso no cambia las cosas. Me casaré con él. Di mi palabra. Tú simplemente desapareciste y ahora, siento que estoy cayendo a un abismo sin fondo. No paro de caer. Me estoy muriendo, Jake –lloré.
-No pido que lo dejes. La verdad llegará sola. Es necesario que sea de esta forma para que no quepa ninguna duda en ti. No sufras más mi amor. Te prometo que todo se arreglará –besó mis ojos-. Pronto todo esto pasará y las cosas volverán a su curso real.
-¡Jake, ya estás hablando como Alice! Porque demonios no me dicen de una buena vez qué está pasando. Jacob. Mi Jacob -lo besé-, estoy sumamente preocupada. Si no conozco el suelo donde esoty pisando, me perderé. Haré lo pormetí. No puedo dejarle mal. No está en mi naturaleza ser mezquina. No lo dejaré.
-Todo a su momento, mi amor. Ahora es momento de… esto.
 Volvió a besarme. No podía ser real. Esto no estaba pasando. Mi amor, mi vida entera. Después de unos pocos minutos entre sus brazos, él se separó. Alguien se acercaba.
-Tengo que irme, necesito salir de viaje, pero cuando regrese todo se aclarará. No hagas nada con respecto a Shawn. Sigue tus planes. Solo, no le beses. Me enferma saber que su boca esté rozando la tuya, que me pertenece. Te amo, nunca lo olvides, mi amor, nunca.
Se transformó y se fue corriendo. Alguien llegó.
-¡Tía Alice! –exclamé.
-Ya vienen Shawn y tus padres. Vamos a casa a afinar detalles de la boda.
-No creo que pueda fingir ahora, Alice. Estoy tan confundida. Tan perdida.
-Escúchame bien. Tienes que ocultar tus pensamientos de todos. Entiendo por lo que estás pasando. Pero es mandatorio que te hagas a la desentendida.
-Alice.
-Por favor, Renesmee. Solo hazlo.
Jasper llegó para calmarme. Se lo agradecí infinitamente. Mientras él no se moviera de mi lado, podría actuar con naturalidad.
-No dejes que Shawn note que viste a Jake.
-De acuerdo. Lo haré.
Me encontraba mareada aún. No sé cómo lograría escapar a mis pensamientos, pero lo intentaría. Con mis padres sería fácil, ¿y Shawn? ¿Qué pasaría ahora con él? ¿Cómo actuaría ahora delante suyo? Si Jake decía la verdad, entonces Shawn mentía. No, no podía ser. Era bueno, aunque sí creí en las palabras de mi amado. ¿Y si este era un engaño de alguien más? Tal vez de Leah. No, Shawn dijo que los vio. No quería pensar en eso. Shawn no podía ser tal malo. No podía estar fingiendo todo. ¿Qué haría ahora? ¿Cómo me enfrentaría a todo aquello? Por el momento las cosas seguirían su curso, como Alice me pidió. Me casaría. No podía hacerle esto a Shawn. Si todo estaría bien, me dejaría llevar. Trataría de no pensar en nada. A ver qué resultaba de todo esto.


TE EXTRAÑO...

jueves, 9 de febrero de 2012

"SOLEDAD" Mariela Villegas R.

Abismo obscuro que ocupa el espacio donde deberías estar. Dolor agudo, intenso, paralizante, que presiona mi pecho impidiéndome respirar. Calvario y agonía mezclados con nostalgia. El todo y la nada, con su respectiva distancia. 
Morir de amor, algo que no sucede jamás, según los literatos de esta lengua ambigua y fugaz. ¿Pero qué pasa cuando se siente morir y no hay consuelo que valga? ¡Qué hacer cuando no alcanza el llanto y no hay forma de que el pavor se salga!
Soledad, eres mi gran tormento. El sólo pronunciar tu nombre me llena de descontento. Mi eterna compañera, mi peor enemiga, mi más profundo miedo y la más amarga poesía. 
Quisiera tambaleantemente que te fueras, me dejaras, que ya nunca fueras mía. Quisiera, y no quiero soltarte, porque sin ti, mi musa, queda una existencia helada y vacía. 
Al menos, soledad, decidiste quedarte en su lugar. ¡Qué más da si a cada momento te empeñas en hacerme llorar!