jueves, 28 de febrero de 2013

"Pasiones Obscuras" Proyectos (Todos los derechos reservados. Título Tentativo)

"¿Alguna vez has intentado ensillar un caballo salvaje? –Cuestionó tomando ahora una manzana del frutero- una vez que la terminó en tres mordiscos, se limpió con la manga de su traje increíblemente costoso. Le miré con desaprobación.
-Nunca –respondí sin ánimos de luchar. Quería saber a qué iba con todo esto.
-Es casi imposible domarlo. Yo soy un caballo salvaje, nacido y crecido en el campo, que 
disfruta de la pastura y del color del cielo al atardecer. Que vive libre, sin ataduras. Tú eres una mujer que a duras penas se puede llamar de esa forma. Eres la chiquilla de la ciudad que no sabe mover las manos sin lastimarse las uñas. La infame que truena los dedos y asesina con la mirada a quienes se interponen en su camino. ¿Sabes qué resulta cuando se intenta mezclar una lo rústico de una cabaña campirana con la modernidad de un edificio citadino?
-Un desastre, supongo. Sin embargo, existen matices –resolví poniéndome de pie y parándome frente a él, abriendo a propósito la bata que llevaba encima de mis ropas de seda azul que dejaban al descubierto mis muslos bien torneados.
-Los matices son para personas como tú, que los pueden pagar. Para nosotros, los hijos del campo, sólo hay dos tonos: el blanco o el negro."

miércoles, 27 de febrero de 2013

Reseña de Noche de Brujas vol.1 Por Arman Lourenço Trindade

MI RINCONCITO DE LECTURA, BLOG DE RESEÑAS Y OTRAS COSAS POR ARMAN LOURENÇO TRINDADE

LA RESEÑA DE ARMAN:

MI OPINIÓN

Este libro me llegó de manos de la propia autora, a la que quiero agradecer el detalle.

En él, Mariela, nos cuenta la historia de Madison, una chica que ve morir a su padre en un accidente de tráfico, mientras los dos se dirigían a la casa de su tía. Después de esta trágica muerte, Madison se recupera en la casa de su tía, en Nueva Orleans, arropada por ella y sus dos mejores amigos, Ethan, el cuál acaba convirtiéndose en su novio y Luz. Madison crece rodeada de amor, confianza y seguridad, pero con el dolor de la muerte de sus padres clavado en el corazón y sin saber, que los mismos que mataron a sus padres, la persiguen para hacer lo mismo con ella.
El día de su dieciocho cumpleaños, descubre que ella forma parte de un grupo de brujas y brujos, en la que se encuentra su tía y sus mejores amigos y ella es la bruja más poderosa de todos los tiempos. 
A partir de este acontecimiento, Madison siente que su rumbo en la vida es otro distinto al que ha estado siguiendo desde niña, por lo que rompe su relación con Ethan, al que ama muchísimo, pero no de la forma que él necesita y desea. 
Ethan, tras la ruptura queda destrozado y todos se centran en ayudarle a superarlo, pues si no lo intenta, la propia magia que posee le destruirá. 
Mientras Madison se aleja del grupo para encontrar su propio lugar, su camino. La casualidad hace que se encuentre con Antoine, un vampiro del que se enamora en el mismo instante en el que sus miradas se cruzan. Por su parte, Antoine, es un vampiro que ha perdido a toda su familia y ha venido a Nueva Orleans, en busca del aquelarre que los mató para llevar a cabo su venganza. Nada más ver a Madison, sus sentimientos humanos, que creía muertos, afloran con gran fuerza y sin poder evitarlo, cae rendido por un amor profundo y sincero hacia ella.
Pero los vampiros son enemigos naturales de los brujos, y ambos tendrán que lidiar con este hecho. Pero lo peor está por llegar, cuando Madison, descubre casi a la misma vez que Antoine, que éste es responsable de la muerte de su amado padre.


Esta historia está escrita en primera persona, desde el punto de vista de los protagonistas, de una manera magistral. 
Escrita de una forma clara y sencilla, dando especial importancia a los sentimientos de cada uno. Es una historia divertida por momentos pero fundamentalmente, muy emotiva,  pues cada uno deberá lidiar con sus deseos y anhelos.
Me encanta, porque la autora se pone en la piel de cada uno de los protagonistas como un camaleón. Podemos sentir y vivir, lo que sienten y viven cada uno de ellos como si fuéramos nosotros mismos.
Prevalece el amor entre ellos pero solo hasta cierto punto, pues, aunque no diré más, habrá traiciones que partirán el alma y el corazón de aquellos que las realizan.
Es una historia de vampiros, pero con ciertos toques de originalidad, pues el vampiro, nos es presentado, no como bueno o malo, pues por su naturaleza es ambas cosas a la vez. Capaz de matar sin remordimientos para alimentarse, pero también ama tan profundamente que daría su vida por la persona amada sin pensárselo siquiera.
Me ha sorprendido gratamente, y sin duda la recomiendo. Estoy segura de que el lector/a, pasará unas horas entretenido/a, disfrutando de una historia, que aunque es de amor, es una historia atípica y novedosa, narrada con brillantez y claridad.

MUCHÍSIMAS GRACIAS A LA PRECIOSA ARMAN POR TAN HALAGADORA RESEÑA. ESPERO LES HAYA GUSTADO Y NO SE OLVIDEN VISITAR SU BLOG MI RINCONCITO DE LECTURA, ES SUMAMENTE BUENO. UN GRAN BESO A TODOS. LES AMO.

*LOS ENLACES PARA ADQUIRIR LA NOVELA NOCHE DE BRUJAS, VOL. 1 Y 2, ESTÁN A UN COSTADO EN ESTE BLOG. GRACIAS

sábado, 23 de febrero de 2013

Mi riconcito de lectura: NOCHE DE BRUJAS (Volumen I) de MARIELA VILLEGAS R....

Mi riconcito de lectura: NOCHE DE BRUJAS (Volumen I) de MARIELA VILLEGAS R....: NOCHE DE BRUJAS (Volumen I) de MARIELA VILLEGAS R .  Madison Alexander es una chica que se acerca a su cumpleaños número dieciocho. E...

Esta es la primera reseña de mi historia Noche de Brujas, vol. 1, realizada por Arman Lourenço Trindade en su increíble bolg Mi Rinconcito de Lectura, al que les recomiendo encarecidamente entrar. Es un honor y un placer formar parte de sus autoras, y la reseña me ha dejado con el mejor sabor de boca... se los dejo ♥ y de nuevo, gracias Arman preciosa.


jueves, 21 de febrero de 2013

Noche de Brujas vol.2 "Crónicas de Sombras" ya a la venta impreso en Amazon y Create Space

SINOPSIS:


Madison, tras descubrir que Antoine, el vampiro de quien se ha enamorado, fue partícipe en la muerte de su padre, desea tomar venganza. Se entrega a su lado obscuro, buscando por cielo mar y tierra a quienes le arrebataron la vida de sus padres, incluyendo a Antoine. En el trayecto descubre que ella es mucho más que solamente la bruja más poderosa de la magia, sino que es el balance mismo de la hechicería universal, enviada a la tierra para proteger a los suyos y a los mortales de criaturas infernales como los vampiros. Sin embargo, el inmortal que la adora luchará con todo porque le conceda el perdón, uniéndose a los suyos e intentando rescatarla de una muerte segura en la misma magia que debe proteger, ya que ningún hechicero que actúe con malas intenciones sobrevive. Antoine y su clan intentarán rescatarla de las garras de la venganza, mientras la verdad de quien la ha perseguido por tantísimos años se revela. 

Prefacio:

Estaba sola, completamente perdida en las penumbras de mi propia existencia. Mi amado me traicionó, haciéndome creer que me adoraba, y resultó ser el asesino de mi padre. Los vampiros del aquelarre Mircoff me perseguían porque era la hechicera más poderosa de la magia, solamente no tenía idea de todo el poder que me había sido conferido en realidad. Pronto averiguaría el impacto que en realidad mi existencia tenía entre los míos, los brujos de L’essence, y liberarme de las garras malditas de la venganza se convertiría en mi peor calvario. Existía una salvación a mi alma torturada, el amor. Pero, ¿cómo se puede conocer la verdadera entrega cuando se está envuelta en las sombras? Soy Madison Alexander, una hechicera poderosa, tal vez la más poderosa del universo.

"Excelente oportunidad de promocionar tu blog!!!"

Les traigo una noticia: Un grupo de facebook, creado por una talentosa chica, nos brinda la oportunidad de dar a conocer nuetros blogs. En lo personal, pasé de tener solamente diez seguidores a casi treinta, y me encanta la idea de que mis historias lleguen a más ojos y lectores. Es una excelente manera de que los demás vean nuestro trabajo, además de ver la increíble diversidad del mundo bloggero. Estoy muy feliz de ser parte de este grupo, y les invito a unirse. He conocido a personas maravillosas en el trayecto... no se lo pueden perder.
Les dejo la información:

Normas:  Todo aquél que quiera pertenecer a este grupo para conocer blogs, tendrá que hacer una entrada en su blog anunciando el grupo, y colocar el banner el un lugar lateral visible y enlazado a este grupo. No se admite spam de ninguna clase, sólo serán anunciados los blogs de las personas. Para anunciarse tendrán que hacer lo siguiente:
Nombre y dirección del blog, y el tipo de blog que tienes. Los autores deberán hacer lo mismo, y quien quiera dar información de contacto como mail o facebook, es bienvenido.

Anímense a participar!!!



miércoles, 20 de febrero de 2013

"Poesía Sencilla"


Dame, mi amor, tus labios para con ellos besar, porque si con ellos beso, inmaculados quedarán. Dame, mi vida, tus ojos para con ellos mirar, porque si con ellos miro, nunca veré a alguien más. Dame, mi cielo, tus palmas para con ellas tocar, porque si con ellas toco, al cielo te voy a llevar. Dame, corazón, tu cuerpo para cubrir mi ansiedad, porque si de ti la cubro, la paz me ha de encontrar, y contigo en mis labios, ojos, palmas y cuerpo, el fuego de la soledad nunca más me quemará.

Mariela Villegas R.

miércoles, 13 de febrero de 2013

"En éste día de amor"

En éste día de amor, mi señor, elevo una oración. Pido por cada alma que vive sola, teniendo la posibilidad de abrazar a quienes le acompañan por la vida. Pido por cada niño que no tiene a sus padres, para que en tus ángeles encuentren un consuelo, y por cada padre que no tiene hijos, para que noten que ésos ángeles le esperan con ganas de brindarles todo su cariño e inocencia. Ruego por los países en guerras con peleas no pedidas y obligadas a luchar. Pido por el hombre al que miro... pido porque él siempre ría y porque sus sueños se vean realizados. Pido porque viva una vida plena y maravillosa, porque le amo. Y pido que todos sus días estén repletos de tu magia. Ruego por la salud de los míos y por sus sonrisas. Ruego por que cada idea que nazca de ti se enraíce en los corazones de los desvalidos. Ruego por un mundo de ti y contigo. Gracias, mi señor.

domingo, 10 de febrero de 2013

"Pájaro de Colores" Por Dante Rodríguez Larramendi


Mi blog siempre ha sido espacio exclusivamente mío para hacerles conocer mis relatos y mis mundos tras puertas cerradas, pero hoy me toca rendirle honores a un gran amigo y excelente escritor... no pueden perderse su sencillez exquisita y deliciosa forma de apreciar lo cotidiano: Dante, ésta va por ti, amigo. Mariela Villegas R. (Cabe aclarar que ninguna de las siguientes palabras es mía, son exclusivas de su maravilloso autor, y como tales, merecen mi respeto)





PÁJARO DE COLORES

“Tengo la felicidad en la mano, es un pájaro de colores que late una dulce canción siguiendo el ritmo de mi corazón, para conservarlo debo mantener la palma abierta, darle la posibilidad de volar y rezar porque desee quedarse” M.C.

Comenzaste a volar…
Y de chiquito, antes que tuviera uso de razón, otros podían percibir tu canto y tus colores tan bellos como el arco iris.
Comencé a buscar quienes te habían conocido, para despertar de mis sueños enmudecidos, para aprender a dejarte posar en la palma de mi mano.
Pensé que estaba loco de fantasías y solamente poseía aterrizajes forzosos en mis cortas razones.
Sin embargo te nombraron otros y lo adquirí para mí “pájaro de colores”
Salimos juntos aquella primavera y sin saberlo hiciste que floreciera la primera ilusión y como un niño al recibir su primer juguete, así fue mi felicidad al tenerte a mi lado.
En tu trinar alegre y dulce nacieron mis deseos que estaban sin salir a luz, que no tenían vida, porque les faltaba el aire que me diste con tu primer canto.
A pesar de tener alas y yo simples brazos, poco importó para que te posaras en mi mano y alegras mis días.
Poco comparabas tus infinitas ganas de libertad y tu canto, a mi libertad condicional que acallaba mi voz tristemente.
Sin embargo viniste a mi lado; buscabas darme ánimo, renovar mis ansias llenándome de paz y felicidad.
Y me abriste alas y nos echamos a volar juntos, sin lugar ni tiempo, sin razones que nos ataran a esta tierra pequeña, para llevarme a tu mundo inmensamente maravilloso.
En la entrada a tu reino tuve que dejar mis creencias y supuestas verdades, para simplemente sonreír al verte posar y empezar a entonar una canción nueva.
Me enseñaste que podía estar contigo siempre y cuando lo deseara, siempre que aprendiera a soñar en colores, siempre que estuviera dispuesto a dejar por un tiempo “mi tiempo” y abrir puertas a otras realidades.
Y te vi entre risas, entre felicidad plena, entre otros “pájaros de colores”
Para mi sorpresa me dijiste tantos nombres que no los recuerdo…
Me explicabas a quienes pertenecían y que anhelaban despertar.
Yo me quedé en silencio para descubrir si estaba aún despierto…
Te pregunté porque habías venido a mí y simplemente me sonreíste…
Desde entonces cada vez que te busco te dejas ver, pero sé que no eres fácil de domesticar.
Pensé: ¡claro sino sería sencillo conseguir en el mercado uno de ellos!
Y me enseñaste tú, otro nombre, que en nuestro idioma se llama “felicidad”.
Cerré nuevamente los ojos y quedé en silencio conmigo mismo… extendí mis brazos y desde una ventana mágica volaste a mis manos.
Con delicadeza extrema acaricié tu plumaje tornasolado y comenzaste a entonar una nueva canción, otra diferente, más dulce…
Y entre notas musicales, silencios de redondas y octavas exquisitas me llenaste de felicidad…

“siento aun el canto en la punta de mis dedos, creo en su canción” M.C.

a mi amiga Malena quien posee uno de ellos…
 

miércoles, 6 de febrero de 2013

"Sólo amigos" Relato



Mientras todos mis amigos veían la película de terror que habíamos rentado, yo solamente podía concentrarme en su sonrisa sensual, varonil y picaresca. Luke era mi mejor amigo desde que tenía memoria. Habíamos estudiado juntos la primaria, secundaria y la prepa, y ahora que era toda una profesionista hecha y derecha, comunicóloga para ser precisos, continuaba fielmente a mi lado... Y a lado de su actual adquisición: “La estúpida sin sesos número cuarenta y cinco, y contando”.
No toleraba a la tipa. Me sacaba de mis casillas con más facilidad que un niño malcriado y latoso que cuestiona todo. Era sumamente delgada y de cuerpo espectacular, eso tenía que reconocerlo. Rubia, de ojos azules y senos y glúteos firmes y musculosos, todo un cliché, ah, ¡y cómo le encantaban a Luke los clichés! No obstante, lo que le sobraba de hermosura le faltaba de inteligencia. Mi amigo disfrutaba de ser el amo y señor de sus mujeres. Como todo buen macho, detestaba que una chica le retara o demostrara saber mucho más que él. Yo era una de esas chicas. Eso me convertía en la mejor de todas, según decía, para conversar y realmente ser amiga, hermana, pero la peor candidata como pareja. Tal vez tenía razón. No había tenido novio desde hacía un año. Era una persona bastante solitaria y con el único hombre que me sentía realmente cómoda era con Luke. Me hacía reír con sus deliciosos sarcasmos y me consolaba en las penas diligentemente, aunque siempre termináramos discutiendo por quien tenía la razón en cualquier tontería.
Uno de nuestros temas intocables era la ideología política. Una vez que las palabras: partido, capitalismo, socialismo, globalización o presidente se atravesaban en nuestro camino, lo mejor era seguir de largo con alguna discusión sin sentido de "¿cómo le gusta hacer el amor a Luke?", o en su defecto, "¿cuánto tiempo hace que Kay no lo hace?" Ésa era su favorita; no puedo decir que la mía también, ya que llevaba en un periodo de sequía más largo de lo que me gustaba admitir.
Le adoraba profundamente y, ahora que éramos adultos, me parecía que su magnetismo me arrastraba cada día más. Sus interesantes puntos de vista, su gran corazón para con los desvalidos, a quienes ayudaba a través de su programa de radio,  y la magnificencia con que exponía sus filosofías,  resultaban exquisitos. Me atraía tanto como el hierro al rayo, lo cual era muy inconveniente para nuestra amistad, así que me limitaba a admirarle a lo lejos y dejar las cosas ser lo que eran, porque no quería perderlo. Moriría sin él.
Aquella noche, Luke dejaría a Carly en su dormitorio de la fraternidad (de nuevo, cliché), y pasaría a botarme a la casa que recién había adquirido. Era el sitio de encuentro para nuestras interminables tertulias. No deseaba irse a su departamento porque odiaba estar solo, así que decidimos compartir una botella de vino o dos.
Platicábamos de nuestros encuentros amorosos no mutuos y compartíamos risas.

-Deberíamos darle una medalla a aquel último tipo que se acostó contigo, ¿cómo se llamaba? ¿Daniel "gimo tu nombre al correrme?" ¡Jajajá! Ése pobre incauto me ha causado más risa que cualquiera de los falsos orgasmos de mi compañera de cuarto en la universidad -mofó.
-¡Hey! La que se debería llevar una medalla por tener sexo con él soy yo. ¡Ésa manera de moverse como chiquillo virgen de secundaria era terrible! Pero juro que no me molestaría sentir su peso encima de mi cuerpo ahora. Estoy tan deseosa que hasta al cajero del supermercado le guiñé el ojo -fruncí los labios un tanto avergonzada.
-¡Jajajá! ¡Asco! No tienes remedio. Lo que necesitas es a alguien que te haga sentir como jamás te has sentido. Que te prenda hasta la última de las terminales nerviosas y te deje tan adolorida, que no puedas andar por una semana -arqueó la ceja.
-¿Una semana? Al paso que voy, el primero que me tome es el que va a estar sin andar por un mes -exagerado, pero real. Reí.
-Lo dudo. ¿Qué tan buena resultaría una socialista utópica como tú? -Cuestionó para provocarme.
-No voy a caer en tu juego -el alcohol comenzaba a calentarme la sangre. Si continuaba dándole rienda a mis impulsos, iba a caer irremediablemente en un abismo sin fondo llamado "incomodidad post-coito con mi mejor amigo". No podía permitirme dejarme llevar por mis deseos más obscuros.
-Ése no es el tipo de juegos que me gusta jugar -esbozó una sonrisa de suficiencia.
-Conozco tus juegos a la perfección. Sueles ser bastante detallista al describirlos  -fruncí el entrecejo.
-Vamos, preciosa. No te pongas celosa -me acarició la barbilla suavemente con las yemas de los dedos-. Todas las mujeres con las que he estado no se comparan contigo en lo más mínimo. Eres la única a la que amo –sonrió con esa perfecta sonrisa de dientes de porcelana.
No me ames tanto y mejor tómame -gritaba mi cerebro. Se veía increíblemente sensual con esos jeans desgastados y su camisa blanca en cuello "v". Solía usar zapatos deportivos o sandalias. Ante todo, prefería su comodidad. Físicamente era muy alto y de nariz afilada. Su barbilla fuerte le hacía parecer el clásico chico rebelde, más todavía por los vellos que le crecían desordenados en el hermoso rostro.
-Gracias por tanto amor -le guiñé el ojo y fingí una sonrisa. ¿Por qué no podía ser mío? -Si fueras un verdadero amigo, me harías el favor de terminar con mi miseria -¡Diablos! ¿En verdad había dicho eso? Toda la sangre se me subió a las mejillas, ruborizándome. Obviamente se percató de esto y aprovecho para hacerte sentir lo mas incómoda posible. Una de sus tretas favoritas.
-Así que, ¿te gustaría probar un poco de lo que tengo para ofrecer? -Se puso de pie y se acercó a mí. Las piernas comenzaron a temblarme y tragué saliva. Su cercanía me ponía sumamente nerviosa. El poder que tenía sobre mí era inmenso. Quedó a centímetros de mis labios y luego fue rozando mi mejilla con la nariz hasta llegar al lóbulo de mi oreja. Me ericé y solté un leve quejido. Él olisqueó mi cuello-. Tu aroma es intoxicante -regresó a mis labios, clavando sus pupilas penetrantes en mi faz. Justo cuando me acerque lo suficiente para sentir la suavidad de su boca, se separo de golpe y soltó la carcajada.
-¡Jajajá! ¡Guau! ¡Vaya que te urge un hombre! Mira que verme de forma tan apasionada solamente por proximidad –mofó divertidísimo. Quise asesinarlo.
-¡Eres un idiota! -Me paré y le empujé hasta tirarle en el mueble de piel negro de mi sala. Me dirigí al refrigerador y abrí la segunda botella de vino, tirando el corcho en el lavabo, furiosa.
-No te pongas así, preciosa. Siempre he jugado contigo y nunca te has molestado tanto.
-Estoy cansada de juegos, Lu. Será mejor que te vayas a casa -empiné la botella, tomándome un cuarto de ella de golpe.
-¿No pensarás en serio dejarme solo? Me quedaré como siempre, en tu sofá. Mañana estarás matando porque te cocine unos waffles.
-Es en serio, Luke. Quiero que te vayas -ordené. Mi mirada se tornó seria. La sangre me ardía por la furia contenida durante tanto tiempo. Un poco más e iba a explotar, por eso necesitaba alejarme de él unos instantes.
-Kay, por favor, perdóname. No quise ofenderte -se acercó a abrazarme fuertemente y le volví a empujar.
-Que te vayas he dicho.
-¿Cuál es tu problema? -Exclamó-. En serio necesitas un hombre.
Sentí como las palabras se atiborraban en mi boca sin poder evitar que estallaran.
-¡Te necesito a ti, maldita sea! ¡Te deseo a ti! ¡¿Cómo es posible que después de todos estos años no te dieras cuenta?! ¡Estúpido insensible! Todo lo que tienes de inteligente lo tienes de neófito en cuestiones de amor. Tus relaciones son tan patéticas como tú, y ni hablar de tus descerebradas. Tienes terror de estar con una mujer verdadera y por eso te reduces a una piltrafa –la verborrea me había hecho su presa. Luke me miraba fijamente con los ojos desorbitados. Creo que todavía no asimilaba lo que sucedía. Se quedó en silencio por varios minutos y después dijo:
-Tienes razón, es mejor que me vaya -tomó su abrigo y salió. No me podía quedar así. Esta vez no sería el que tuviera la última palabra.
Salí a buscarle y le detuve del brazo. La calle estaba desierta. Eran aproximadamente las cuatro de la mañana.
-No me vas a dejar con la palabra en la boca -musité.
-Es mejor que te guardes tus opiniones para ti. No estas siendo coherente, es el alcohol el que habla -desdeñó.
-¿Por qué te empeñas en rechazarme? ¿Acaso no soy mujer suficiente para ti y tus pretensiones? -Inquirí furiosa.
-¡Eres demasiada mujer para cualquiera! -Gritó sulfurado-. Hablas de mis relaciones como algo patético y no miras lo que hay detrás de ti. ¡No duras más de un año con ningún hombre porque es imposible seguirte el paso! Te fascina retarles, manejarles y sacarles hasta la última gota de paciencia. No soy uno de tus pusilánimes amiguitos. Estás equivocada si piensas que me dejaré manipular por tus caprichitos de escuincla mimada. Nada de lo que hagas me interesa. Sigue con tu vida y déjame vivir la mía como me plazca –se volteó hacia el auto. Le tomé del brazo y le obligué a mirarme.
-Si no te interesa lo que haga, ¿por qué sacaste de tu departamento a John cuando era mi novio? ¿Por  qué cada que me ves con alguien, te nace la urgencia de salir conmigo y acaparar mi atención con tus relatos de fallidos intentos para tener una verdadera relación, llorando porque una de tus descerebradas resulto más astuta que tú y huyó de ti cuando debía?
-¡Jamás he hecho tal cosa! -Bajó el rostro por unos segundos.
-¡Claro que sí! Incluso lloraste cuando Rizo te abandonó.
-Estaba totalmente ebrio. No cuenta -intentó justificarse sin éxito.
-¡Eso es lo más tonto que me has dicho! Y no has respondido a mi pregunta. Si no quieres nada conmigo, ¿por qué siempre me buscas y quieres mi atención?
-¡Porque te amo! –Exclamó enardecido-. ¡Mierda! ¡¿Estas satisfecha?! -Gritó estrellando un puño contra el capirote de su auto. Me dio la espalda, tomando con una palma la manija de la puerta del Accord plateado y llevándose la otra al cabello lacio y negro. Bajo el rostro, lleno de frustración, como si lo que dijo significara su perdición. Mientras tanto, yo no podía creer lo que había escuchado. Me quedé boquiabierta y muerta de frio, ya que llevaba una sport negra y mi pantalón de mezclilla favorito y entallado, sin zapatos.
-No era necesario darme por mi lado -murmuré. Ya no tenía fuerza para discutir. Me había desarmado.
-Hazme el favor de callarte, señorita “sabelotodo” -respondió en un susurro y, separándose bruscamente del carro, se volteó para aprisionarme contra la reja que dividía mi casa de la calle. Estampó sus labios ardientes en los míos, acallando mis ansias. Su lengua se abrió camino en mi boca, dibujando círculos intensos y húmedos que provocaron el aceleramiento de mi corazón. Sus besos eran apremiantes y desquiciados. Sus manos se movían sin sentido, apresuradas por tocarme, por grabar en ellas hasta el más mínimo recoveco de mi cuerpo. Yo no actuaba de forma más coherente. Tenía demasiada urgencia de sí. Las luces de un auto nos alumbraron y él se detuvo lo suficiente para mirarme y percatarse de que nos encontrábamos al descubierto, en plena calle. Sus pupilas se dirigieron a mi rostro y los dos supimos que nada nos detendría. Ni siquiera el hecho de que alguna patrulla de policía nos pudiera descubrir.
Sin separarse de mí, me llevo hacia un lado de la casa, donde el terreno estaba vacío y era pequeño, aunque siempre al descubierto. Sin cuidado alguno, continuó besándome. Eran demasiados años de pasión contenida desatándose en unos minutos. Me besaba el cuello, enredando una de sus manos en mi larga cabellera y aferrando la otra a uno de mis senos. Mi respiración se tornó pesada y me faltaba el aire, pero quería perderme en la locura que suponía la calidez de su piel en la mía. Empujaba sus caderas contra las mías, haciéndome sentir el esplendor de su erección. Su miembro firme y excitado me provocaba, y mi sexo humedecido se prendía cada vez más.
-No sabes por cuánto tiempo te deseé susurró-. Mis labios siempre quisieron saborearte. Eres tan deliciosa como imaginaba.
Gemí y continué besándole. No podía hablar. Luke se abrió paso entre mis pantalones y metió la mano en mi entrepierna. Al sentirme, abrió las pupilas sorprendido y divertido.
-Estás sumamente mojada -susurró-. Me alegra tanto que nadie te haya penetrado en este tiempo. No podía soportar que un estúpido más te pusiera una mano encima -dijo mientras adentraba sus dedos índice y medio en mí. Con el pulgar jugaba mi clítoris, acercándome cada vez más al borde de un orgasmo prematuro.
-Vamos, preciosa. Suéltate más, sé que puedes –murmuró redoblando sus esfuerzos-. Me lo has dicho.
-Harás que me termine –jadeé sin control. No podía amedrentar el calor que emanaba mi entrepierna. Sentía estar hirviendo.
-Eso es justamente lo que deseo -continuó ansioso, observando mi rostro desdibujarse en placer. El peligro de que alguien saliera y nos viera solamente añadía más intensidad a nuestro delirio.
-Vente, córrete en mi mano. Lo deseo -rozaba las paredes de mi vagina con vehemencia y no soltaba mi seno, tirando de mi pezón con desenfreno. Metía y sacaba los dedos hasta hacerme perder la razón, deteniéndose cuando estaba a punto de llegar al clímax, torturándome. Cuando su dedo pulgar presionó ligeramente mi clítoris y su miembro quedó pegado a mi vientre, exploté en un orgasmo delicioso, temblando, evidenciando mi cansancio y deleite. Mis piernas flaquearon. Pensé que caería pero me sostuvo fuertemente. Creí tontamente que ya habíamos acabado, que en ése instante querría irse, pero estaba equivocada.
Sacó la mano y se la llevo a sus labios.
-Sabes dulce, muy dulce -me besó para que probara mi sabor. Jadeé y logré incorporarme.
-Si quieres irte ya, entenderé... –susurré.
Se rió y volvió a besarme.
-¿Y que hay de mí? ¿No pensarás que me dejarás con este problema? -Tomó mi mano y la puso en su erección, que no perdía furor.
Metió mi mano a su pantalón, haciéndome sentir la suavidad de la piel que rodeaba su miembro viril. Una pareja pasó junto a nosotros caminando. Al percatarse de lo que ocurría, nos miraron con recelo. Luke me besó con más fuerza, mordiendo mi labio inferior y desabrochándome los jeans con rudeza animal. La pareja se asusto y aceleró el paso para salir de ahí. Reímos.
Él hizo que me bajara hasta la altura de su cintura y colocó su sexo en mis labios.
-Quiero sentir la humedad de tu boca.
Su dureza me placía. Succionaba ligeramente, percibiendo lo tremendo de su excitación. Jadeaba y sujetaba mi cabello hasta que dolía. No me molestaba la presión que ejercía sobre mí. Mi necesidad de ser dominada por él era apremiante.
-Quiero sentirte ya -me levantó de golpe y me bajó los jeans junto con las bragas, volteándome y haciendo que me inclinara hacia adelante, levantando levemente el trasero mientras lo masajeaba con ambas manos. Tomándome de los hombros, introdujo su virilidad en mí. Se percibía tan duro que me llenaba. No pude evitar gritar y Luke puso su palma en mi boca para callarme.
Me penetraba pausadamente pero con fuerza. Jaló mi cabello y me mordió el cuello por debajo de la oreja. No quitaba la mano de mi boca. Comenzaba a sofocarme. Me dejé gustosa por la excitación tremenda. Al notar que me desvanecía, me soltó y me pregunto:
-¿Has tenido suficiente?
-No –gemí-. Deseo todo, todo –respondí en un susurro.
Me penetró con más fiereza, adentrándose hondamente, mientras mis glúteos golpeaban contra él.
-Tienes las nalgas firmes y deliciosas. Me encantan. Toda tú me encantas.
-Sigue follándome, por favor. Sigue -rogué. Sentía el peso de su cuerpo en mi espalda. Continuó tirando de mi cabello y dándome palmadas en las nalgas. El frio se evaporó en lo caliente de nuestro idilio.
-Voy a vaciarme en tus nalgas, pero quiero que me bañes con tu líquido. Hazlo. Dámelo todo -llevó su mano a mi vientre y presiono la parte baja. Su calor me envolvía. Pronto, mas pronto de lo que esperaba, llegue al clímax de lo que fue una noche abrasadora con el único hombre al que amaba en realidad. Él se corrió casi al mismo tiempo que yo, gimiendo mi nombre sin poder evitarlo. Sonreí ante el recuerdo de lo que habíamos platicado horas antes, mofándome en mis adentros de su comentario.
Una vez que todo acabó, se quitó la camisa para limpiarme y la tiró en el bote que teníamos a nuestro costado. Se erizó porque el frio comenzó a meterse de nuevo en sus poros debido a mi falta de cercanía. Le abracé, temiendo que quisiera alejarse de mí para siempre. Le conocía bien. Temía al compromiso tanto como a la muerte. Inhalé su aroma a madera y frutas, apoyando ligeramente la cabeza en su hombro. El quedó inmóvil unos instantes que me parecieron eternos. Me volvía loca la idea de nunca volver a verle, pero debía dejarle libre para saber si en realidad era mío, así que le solté. Le mire unos segundos y el agacho la mirada. Me giré en redondo y caminé hacia la entrada de la casa.
-Te quiero. No importa que suceda, siempre te querré –dije en un murmullo.
Trabó la mandíbula, guardando palabras que no quería pronunciar. Entré a la casa sintiéndome todavía mareada, y entre lágrimas, completamente desnuda, me dormí.

Al día siguiente, el golpeteo de la puerta me despertó. Eran golpes desesperados y contundentes. Me puse una bata y abrí la puerta. Llovía torrencialmente. Era él. Tenía los ojos hinchados y un brillo de angustia dibujado en el rostro.
Sus palmas estaban posadas en las orillas de la puerta, y su hermoso cabello negro caía sobre su cabeza gacha. Levantó la mirada. El agua le había empapado.
-Vas a enfermarte, tonto –regañé, aunque mi corazón delataba con cada latido la emoción que me embargaba la tenerlo frente a mí-. ¿Qué haces aquí? -Cuestioné haciéndome a un lado para que pasara. No se movió-. ¡Entra, Luke! -Exclamé desesperada. Me preocupaba sobremanera que se enfermara.
-No sin que antes me asegures que no te he perdido para siempre -respondió angustiado. Sonreí.
-Jamás me perderás -me tiré a sus brazos, sintiendo las gotas de lluvia derramarse en todo mi cuerpo. Sin soltarme, me llevó dentro de la casa y soltó el amarre de mi bata,  separándome de sí para contemplarme. Esbozó una sonrisa completa.
-Eres increíblemente hermosa.
-Lo dices porque me amas -levanté una ceja.
-Tengo que admitir que así es -me tiró en el mueble, despojándose de sus ropas en un santiamén. Besó mis senos y comencé a reír.
-¿Qué te causa tanta gracia, tontuela? -Inquirió enarcando la ceja.
-Deberían darme una medalla por acostarme con el tipo de ayer. Creo que se llamaba "Luke, gimo tu nombre al correrme" -carcajeé.
-Nunca te "acostaste" con él -me besó la barbilla y nos perdimos de nuevo en la pasión desenfrenada de nuestros cuerpos hambrientos.