sábado, 24 de septiembre de 2011

CAPÍTULOS 16, 17, 18, 19 Y 20 DE LUNA LLENA


Capítulo 16: “El Engaño”  (Narrado por Jacob)

Toda la noche me la pasé en vela. No podía dejar de pensar en mi hermosa, mi hermosísima Renesmee; en su perfume que estaba grabado en mi piel, como un tatuaje; en su mirada, cuando la besaba. Esa mirada de total deseo y amor. ¡Ella me amaba! ¡Me amaba! Yo sé que sí lo hacía. No podía sentir asco por mí. ¡Imposible! Nadie podía besar a alguien con tanta pasión si no le adorara. ¡Tenía la sonrisa más grande de jamás haya tenido! ¡Era feliz de nuevo! No cabía tanta felicidad en mi persona. Mi Nessie. Mi niña hermosa, ahí en mis brazos, y su cuerpo, su bellísimo y glorioso cuerpo. Su piel brillando, tenue a la luz de la luna. Sus labios pegados a los míos, sin deseo de separarnos. Era como tocar el más delicado de los ángeles. Sus ojos, ¡todo! Toda ella era perfecta. Justo como siempre lo había imaginado. Porque me lo había imaginado mil y una veces. Era como un sueño hecho realidad. Pensé que nunca sería capaz de parar, pero era imposible seguir. La deseaba más que a nada, pero la respetaba de manera vehemente. Si continuaba, sería como dessacrar a la más pura de las vírgenes. No podía hacerlo.
Como todo lo intenso y pasional, no podía durar mucho, y para colmo, llegó la interrupción de mi hermosísimo momento, el estúpido de Paúl…
-Hey Jake. ¿Cuáles son las órdenes para esta noche?
-¡Las órdenes son que te vayas al demonio y me dejes en paz!
-¡Huy que geniecito! Mejor ni pregunto qué pasó. Pero Nessie te está haciendo la vida de cuadritos, eh. ¡Ya nos estamos cansando de tus malditas penas, jefe! Se ha vuelto agotador y estúpido. ¿Nos quieres matar a todos de tristeza o qué?
Lo golpeé lo más fuerte que pude en el brazo. Se lo disloqué. Él pegó un grito que despertó a Billy y a mi hermana Rachel, quien por poco me mata cuando vio lo que le hizo a su “noviecito”.
-Maldita sea, ¿qué no puedo estar solo por unos minutos? ¿No es suficiente, acaso, tenerlos todo el día, todos los días, a cada segundo, metidos en mi cerebro? Quiero estar solo en mi cuarto. Necesito intentar dormir.
Quil y Embry llegaron. -¡Hey Jake! ¿Qué hay para esta madrugada? ¿Vamos a seguir vigilando a ese estúpido chupasangre o qué?
¡Genial! Pensé.
-No. Todo está seguro, al menos por hoy. Ahora solo déjenme dormir, unas dos horas aunque sea. Iré a ver a Nessie muy temprano por la mañana. Tengo que decirle todo lo que siento y pienso. Le diré la verdad completa. Ya es hora.
-¡Uhh!!! –se escuchó el grito colectivo.
-¡Cállense, idiotas! –dije, pero aun así, sonreí. No podía estar molesto el día de hoy.
-¿Dónde están Leah y Corey? -preguntó Seth, que acababa de llegar-. No les he visto desde hace casi 2 días. Mamá está empezando a preocuparse.
-Oh, vamos Seth, no seas tan ingenuo. Están impresos el uno del otro –dijo Jared; otro que llegó súbitamente. Al parecer se reunirían aquí de nuevo. ¿Qué ya nadie entendía el concepto de “no ser bienvenido” por aquí?
-Deben estar juntitos y muak, muak (hizo gestos de gente besándose).
-Cállate, Jared, pero, debes tener razón. Esos dos no se sueltan -comentó Quil.
-Están empezando a afectar seriamente mi psique –dijo Seth-. ¡A veces no guardan muy bien sus pensamientos y me dan ganas de vomitar!
-Jajá, no te preocupes Seth -dije-, pronto se casarán y no tendrás que lidiar mucho más con ellos. Ahora todos ustedes, ¡fuera!
Pero no se fueron de inmediato. Después de como veinte minutos de esperar a que el brazo de Paul sanara, por fin pude disfrutar de la paz de mi habitación, para seguir pensando en ella. Planeé cómo le iba a decir todo lo que había estado guardando en lo más profundo de mi ser, por imbécil y cobarde. Al temer perderla, la perdí, de hecho. Le diría que estaba imprimado en ella, desde el momento que nació. Que era mi única unión con el mundo. Que llamarlo amor, era nada comparado con lo que sentía. No podía vivir, si no estaba a su lado, cada minuto, de cada hora por el resto de nuestras vidas. Era mi todo y mi nada a la vez. La amaba y mi alma le pertenecía por completo. Deseaba casarme con ella. Todo este tiempo, desde que cumplió cinco años de edad, empezó a juntar mi dinero de los trabajos que hacía como mecánico y ya tenía lo suficiente para poner mi taller, pero uno bien equipado. Secretamente había estado estudiando con Edward, por seis años y ya tenía mi título de bachiller. Ahora estudiaba por internet para ser ingeniero electromecánico. Ya solo me faltaban tres años. Por Renesmee lo haría todo y sería todo. Moría por hacer el hacerle el amor. Moría. ¡Si tan solo supiera cuánto la deseaba! Si tan solo supiera, no se habría enfadado cuando la detuve. Pero era mandatorio. La respetaba. La respetaba demasiado. No podía poseerla, sin antes ser su esposo. Ahora entiendía porque Edward lo hizo con Bella. Después de todo, comprendí cuánto la amaba. Aunque no había comparación con lo que yo añoraba a Nessie. Mi Nessie. Mía. Solo mía.
Poco a poco y entre mis sueños y su rostro, me fui durmiendo. Su aroma estaba impregnado en mi alma y me arrulló.
Al día siguiente, o mejor dicho unas horas después, recibí un mensaje de su parte. Mi niña hermosa me pedía que nos viéramos en el prado de siempre, a las 10am. Estaba a tiempo. Desayunaría, porque de tanto amor, ya me estaba muriendo de inanición. Iría a cazar y una vez estando repleto y completito la vería de nuevo. Y esta vez sería para siempre. No la dejaría ir.
Todo el camino al prado, me la pasé canturreado como un tonto, pero no podía evitarlo. La felicidad me extasiaba. Recogí unas rosas para entregárselas. Llegué diez minutos antes y para mi sorpresa, Nessie estaba ahí. La encontré sentada y sola. Según parecía, había estado llorando. ¡Oh, no!  ¿Y ahora que sucedía?
-Ness –me acerqué poco a poco-. ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
-No, Jacob. No lo estoy –si estaba llorando y mucho.
-¿Y ahora, qué pasa amor? –pregunté acariciándole la mejilla. Estaba tan preocupado por ella. ¿Qué ocurría? ¿Estaría molesta conmigo por lo de la noche anterior? Seguro que sí. Ya no podía esperar a decirle mis sentimientos y acabar con sus lágrimas de una vez por todas-. Renesmee, por favor, dime qué pasa.
-¡Yo te diré que sucede, maldito perro asqueroso! –Grito el vampiro saliendo de entre los árboles.
-¿Qué demonios haces aquí sanguijuela? –tiré las rosas al pasto, fúrico ante la visión de aquel malnacido-. ¿Por qué siempre tienes que meterte entre Nessie y yo? ¡Ya me tienes harto! Ésta fiesta no fue hecha para ti, así que lárgate.
-¡Jake! -Nessie gritó-. Él está aquí para apoyarme y para protegerme.
-¿Protegerte de quién? ¿De mí? ¿Qué clase de broma es esta, chupasangre? Ahora qué es lo que según tú he hecho mal.
-¡Maldito animalejo! ¡Cínico y cruel! Renee me mostró lo que hiciste anoche.
-Qué bueno que por fin te das cuenta de que me ama, estúpido y que no tienes ni la más mínima oportunidad de estar a su lado mientras yo ande cerca –espeté sarcásticamente.
-¡Que imbécil eres! Después de que la verdad se conozca, el que estará fuera de esto serás tú, sabandija. ¡Estoy aquí para que, de una vez por todas, se entere de la clase de ser tan perverso que eres! Es hora de pagar, lobito. ¡Te llegó la hora!
-Nessie, mírame –me agaché para fijar sus ojos en los míos-. Dime a que se refiere este tipo. Renesmee contéstame, por favor.
-Jacob, necesito saber la verdad de una buena vez. ¿Estás enamorado de Leah?
-¿Qué? Esto es algún truco malévolo de Shawn –respondí totalmente desconcertado-. ¿Leah? Ness, siempre has sabido que no es de mi agrado particular. Nunca me ha caído en gracia, además ella y Corey están imprimados, el uno del otro. Están enamorados. A la que amo es a ti. Te lo dije anoche y hoy vine a contarte absolutamente todo. No es justo que no sepas la realidad. Cuando naciste me imprimé en ti, Renesmee. Sé que no es una noción fácil de comprender, pero así fue. Al momento en que tus pequeños y hermosos ojos avellana se juntaron con los míos, toda mi vida cambió. Comprendí que la dirección de mi mundo ahora era la tuya. Donde estuvieras, estaría. Lo que hicieras, haría, y lo que amaras, amaría. Desde entonces y hasta ahora, te he adorado profundamente. Eres el amor de mi miserable vida. Lo único que me mantiene atado al universo. Quiero pedirte que te unas a mí para siempre.
-¡Debes estar jugando perro! -exclamó el vampiro con una mirada de enojo tal, que empecé a temer por mi Nessie. Este tipo estaba loco. Había fingido toda su cordialidad. Seguramente quería hacerle daño, pero, ¿por qué? Mi paciencia estaba al borde del colapso.
-Le dije la verdad sobre ti, Jacob. Que estás enamorado de Leah. Te estuve espiando. Te vi haciendo el amor con ella y pedirle que se casaran. ¡Deja de engañar a Renee! Se merece lo mejor y tú no se lo puedes dar. Yo sí. Nos pertenecemos. Tú solo eres un animal que ni siquiera es de su clase.
¡Maldito tipo lo iba a matar! Pero no, justamente eso era lo que quería, que perdiera el control, para que mi preciosa le diera la razón.
-Ness, eso no es verdad –la miré fijamente, ella tenía que creerme. Yo era su Jacob. ¡Ella debía creerme!!!
-Ness, soy yo –la tomé de las manos-. No puedes creerle a este monstruo. Está tratando de separarnos. No es bueno, puedo ver que oculta algo. ¿No te parece sospechoso que haya salido de la nada, solo para conquistarte, y que haya sido tan insistente? Renesmee, te amo, solo a ti, no hay nadie más. La única mujer que he tocado en la vida eres tú y no me arrepiento. Te amo –repetí con su rostro en mis manos-. Lo que pasó ayer fue lo más maravilloso de mi vida, lo mejor. Tienes que creerme. ¡Nos quiere destruir!
Justo cuando Nessie empezaba a cambiar sus gestos de dolor, por una cara de esperanza y tal vez, hasta alegría, el malnacido intervino de nuevo.
-¡Maldito mentiroso! –gritó y se abalanzó sobre mí. Me pegué un fuerte golpe contra una roca y entré en fase. El enfrentamiento comenzó. Arremetí en su contra con toda mi fuerza. Quería matarlo. Aplastarlo hasta no dejar nada de él. Renesmee gritaba que paremos, pero no podía parar. Estaba enajenado, lleno de rabia. Quería quitarme a mi Nessie. ¡Mía! Y con puras malditas mentiras. No lo permitiría. Podía sentir cómo iban y venían los golpes. Le atrapé con el hocico y le arranque una mano. El alarido que pegó fue horrible, pero nada comparado con lo que le esperaría si esto continuaba. Shawn se reincorporó y con su otra mano me aplastó la mandíbula. ¡Dios!!! Aullé. Eso dolía infinitamente, aunque no podía dejar de pelear. La adrenalina había llenado mi sistema y me estaba consumiendo. De pronto escuché una voz de otro miembro de la manada en mi cabeza. ¡Era Leah! Me pidió que me detuviera. Ahora que estaba aquí, se podría aclarar finalmente todo.
Ella entró a la pelea, pero solo para empujar a Shawn fuera de mi alcance y que yo no le pudiera hacer daño. Nessie estaba como en estado de shock. No se movía. Cuando, por fin lo hizo, fue solo para detenerme.
-¡Jacob, ya basta! –su grito me heló la sangre. Estaba sufriendo. Debía detenerme. Todavía escuchaba los gruñidos del maldito Shawn, quien tomó su mano para colocársela de nuevo. Sonaba como una piedra restregándose contra otra. Abrumador y asqueroso.
-Jake, te lo ruego -me tomó Nessie del hocico. Dolía infernalmente, pero ya empezaba a sanar. En unos minutos estaría como nuevo.
Todo quedó quieto y callado por unos minutos. Renesmee tenía sus manos extendidas entre Shawn y Leah, y me cubría con su cuerpo. Leah dio un salto enorme hacia el bosque y salió en su forma humana.
-¡Jacob! –exclamó la loba. Yo repetí sus movimientos y salí, también humano y con un dolor de mandíbula bastante fuerte, pero no me impediría hablar. Siempre guardaba shorts por todas partes del bosque para este tipo de situaciones. Mis argumentos no serían muy convincentes estando desnudo. Había una angustia visible en el rostro de Leah, como si algo la estuviera matando de dolor. Lloraba silenciosamente.
-Leah, qué bueno es verte. Debo admitir que por primera vez, me da gusto. Ahora sí aclararemos todo este lío que has armado, estúpida sanguijuela.
Jamás la había visto llorar. Ahora sus lágrimas salían sin control.
-Jake, es mejor que digas la verdad ya –dijo mirando a Renesmee-. Niña, lo que dice Shawn es verdad. Jacob es mi pareja. Está imprimado de mí, no de ti, desde hace algunos años. Prometió casarse conmigo y así va a ser. Solo has sido una entrometida. Un capricho de él. A quien ama es a mí y sí hemos hecho el amor. Soy suya, él es mío -gimió la loba, bajo un velo de agua que brotaba de sus ojos.

Capítulo 17: “¡Qué demonios!”  (Narrado por Jake)

-¿Qué dices? ¡Pero cómo puedes hacer algo así Leah¡ ¿Qué te sucede? –esto era el infierno. Podía sentir las llamas bajo mi piel, derritiendo mi cuerpo por completo. ¿Por qué todos trataban de separarnos? El universo estaba en nuestra contra este día.
-¡Di la verdad, Jake! –gritó. Todavía muerta en llanto-. Ya me cansé de que juegues con las dos. A mí es a quien amas. Dijiste que Renesmee era solo un gusto, una tontería que acabarías una vez que se enterara de lo que hubo entre Bella y tú. Es hora de que hables con la verdad –contrabajo hablaba. Las palabras se le atoraban en la garganta, como si le doliera pronunciarlas. Entonces, ¿por qué lo hacía?
-Nessie, no puedes creer esto. ¡No puedes!
-¡Ya deja de mentir, Jacob! –Gritó mi niña en respuesta-. ¡Todo lo que me han dicho de ti es verdad! Yo nunca lo vi. Ella lo está admitiendo, en tu cara. ¡Eres un ser maldito y perverso! ¡Jugaste conmigo como un títere! ¡Aléjate y déjame vivir en paz! Ya hiciste suficiente daño. No solo a mi; a Leah, a mi madre, a todos en mi familia. ¿Te pareció muy divertido jugar con nosotros así? ¡Confié en ti! Pero ya se te acabó. Hoy mismo se enteran todos de la clase de persona que eres Jacob Black –los ojos de Renesmee brillaban de furia. Era la primera vez que la veía tan enojada. Me destrozaba el corazón que estuviera creyendotodas esta patrañas. Se supone que en quien debía confiar era en mí. Estaba acabado.- Te entregué mi vida. Estuve dispuesta a entregarte mí todo. ¡Cómo pudiste! ¡Cómo!
-¡No! ¡Renesmee, no por favor! –me estaba volviendo loco. Esto no podía estar pasando. Me llevé las manos a la cara, como tratando de despertar de esta pesadilla.
-Mi trabajo aquí está hecho -dijo Leah mirando a Shawn. El bastardo la había amenazado. Leah no era así. Algo sucedía que la obligó a decir todo lo que dijo.
-Leah, no puedes –susurré casi desvaneciéndome. Ya no tenía fuerzas. Mi mundo colapsaba ante mis ojos-. Leah, ¿dime qué pasa?
-¡Lárgate, Jacob! –exclamó Renesmee. Shawn nos miraba exaltado. Tenía los ojos abiertos y brillantes por su perniciosa y mal habida victoria. Lo que planeó le estaba funcionando y era feliz. Justo cuando iba a arremeter contra él de nuevo, Renesmee se puso en el camino.
-¡Déjalo ya! ¡No permitiré que le hagas daño! –Sus lágrimas caían, mojando delicadamente el contorno de su blusa. No, mi bebé… no, por favor. Apreté los puños y conatos de lágrimas se arremolinaron en mis ojos.
-Renee –dijo el bastardo-. No vale la pena. Déjalo ir. No vale la pena –repitió, y la tomó entre sus brazos para consolarla. Mientras se llevaba mi alma con él, volteó para dedicarme una sonrisa de oreja a oreja. ¡Iba a matarlo! Pero ella estaba entre nosotros. ¡La lastimaría! No podía hacerlo.
-Nessie hazte a un lado. ¡Lo mataré!
-Jacob, ¡déjalo! Es inútil. Renesmee ya sabe la verdad sobre nosotros. Deja de pretender que te importa, solo para no lastimarla –dijo Leah-. ¡Vete ya! ¡Te lo suplico! Ahora no hay remedio, por eso debes irte. Lo arreglarás, después –me susurró al oído-. Tienes que dejarlos ir ahora, te lo ruego. Te lo suplico.
-estaba en extremo angustiada.
-Vámonos de aquí, princesa. Ahora sabes todo sobre éste animal. ¡No te merece y nunca te ha merecido!
Nessie me echó una última mirada. Su mirada llena de dolor. Dolor profundo. La había perdido, de nuevo y sin razón alguna.
Se dieron la media vuelta y desaparecieron, tan rápido, que no pude divisarlos.
-¡Renesmee! –grité, cayendo de rodillas al suelo y estrellando mi puño contra el suelo. Destrozado. Sin ganas de vivir. Miré a Leah, lleno de furia-. ¿Pero qué has hecho? ¿Pero qué demonios has hecho? Te sabía despiadada, pero esto fue lo más ruin que pudiste haber cometido. ¡Te aborrezco Leah! ¡Te odio!
¡Te detesto!!! -La tomé del cuello y exclamó entre sollozos.
-¡Jacob, tienes que escucharme! ¡Ellos tienen a Corey!
-¿Qué? ¿Quién tiene a Corey? –inquirí soltándola poco a poco.
-Unos vampiros, los hermanos de Shawn. Le atraparon y me obligaron a decir todo esto. Si no lo hacía, lo matarían, Jake. Lo siento. Tenía que hacerlo. Se traen algo entre manos, un plan que va más allá de nosotros. Desean destruir a los Cullen. Pero no son solo ellos. Hay alguien detrás de todo eso. Lo único que le escuché decir a la vampira, a la tal Delilah, fue que planeaban que Shawn se casara con Renesmee y una vez hecho esto la eliminarían y a los Cullen junto con ella, pero no sin antes…
-¿No sin antes qué, maldita sea? ¡Habla!
-No sin antes que ella procreara un hijo de Shawn.
Quedé perplejo.
-Según entendí, desean crear una raza de vampiros más poderosa, con el doble de fuerza que un vampiro común, es algo que no pude comprender bien, creo que tiene algo que ver con la sangre vampírica dentro de Nessie. Después de eso, se dieron cuenta de que escuchaba y golpearon a Corey casi hasta matarlo –Dijo Leah totalmente quebrada en llanto.
-Leah, yo -estaba impactado. La trampa que tendieron era mucho peor de lo que alguna vez imaginé. Ese malnacido.
-Tenemos que hacer algo para detenerlos. Renesmee no me va a escuchar ahora. Está demasiada herida por las mentiras de Shawn. ¡Pero debemos detenerlos!
-Solos no podremos. Escuché decir que habían demasiados involucrados. Jake, vampiros. Muchos vampiros envueltos en esta telaraña de sopor. Matarán a Corey si no regreso a decir que todo está listo para que Shawn y Nessie estén juntos.
-Entonces, pediremos ayuda. Necesitamos ir a ver a Alice. Es la única que nos puede auxiliar ahora. No diré nada a Bella o a Edward, porque no sabrían contenerse y eso pondría en peligro la vida de Renesmee. Aunque mataran a Shawn, los demás atacarían. Mientras tanto, regresa a lado de Corey. La manada irá a buscarlos cuando todo esté listo. Resistan. ¡Tienes que prometerme que resistirán!
-Jake. ¡Lo lamento tanto! Lo siento, pero si dañan a Corey moriré. No podía permitirlo. ¡Lo siento tanto, Jacob!
-Ya, Leah –le dije abrazándola-. Hiciste lo que yo hubiese hecho por Renesmee, e hiciste bien en contarme todo. Ahora sí desenmascararemos a esos demonios. ¡Vete ya! Iré a buscar a Alice para contarle todo y nos encargaremos. Sobrevivan… es una orden, Leah –dije mirándola a los ojos.
-Sí, Jake. Lo haremos.
Salí de ahí disparado, en forma lobuna. No tardé mucho en llegar a casa de los Cullen, sin antes asegurarme de que Nessie y ese maldito no estuvieran cerca; su olor guiaba hasta la cabaña. Así que todo estaba seguro por el momento.
Entré de golpe y llamé a Alice. Para mi suerte, solo ella y Jasper estaban en casa. Se sorprendieron sobremanera la encontrarme ahí, desgarbado y tembloroso.
Les conté todo lo que había pasado. Alice comenzó a poner esa mirada de cuando veía algo en el futuro… Jasper la sostuvo.
-Esto es grave –dijo con los ojos abiertos como platos-. Muy grave.
-¿Qué has visto? –preguntó Jasper.
-Son los Vulturi. Todos ellos están detrás de esto. No lo había visto porque hasta hoy, con tu historia, descubrí quién tomaba las decisiones. Ahora que todo está decidido y que Shawn ha cometido su traición, puedo mirar claramente entre los huecos de mis visiones.
-¿Quién toma las decisiones de los Vulturi, Alice?
-Es Jane. Jane orquesta todo este enredo.
-¿Quién? –pregunté exasperado.
-No hay tiempo para preguntas Jacob –respondió Jasper. Él siempre me había dado un poco de miedo, debía admitir, pero sabía que era uno de los más sabios entre los Cullen, así que debía tener sus razones para pedirme aquello y le hice caso.
-Iremos a ver a Rose y a Emmet. Después nos reuniremos con los Denali y los demás clanes para obligar a los Vulturi a venir y todo lo demás se resolverá conforme avancemos. Bella y Edward no deben saber por el momento.
-Eso mismo pensé –respondí.
-Esme y Carlisle tampoco sabrán todavía aquí -dijo Alice-. ¡No hay tiempo que perder! Vi el futuro de Shawn y Nessie está a su lado. Vi la sombra, como la vez anterior. Estaban frente a un altar. Se casarán, dentro de un mes o un poco más. Todavía no está decidido. Depende de Renesmee y de todo lo que suceda en los siguientes días.
-¡No! ¡No puedo permitirlo! –exclamé.
-Lo harás Jake –pidió Alice con serenidad-. Necesitamos que crean que todo su plan está marchando bien, para que todo siga su curso. Cuando el momento llegue, los atacaremos aquí, justo cuando crean que han ganado, los Cullen mostraremos nuestro verdadero rostro y acabaremos con los Vulturi de una vez por todas.
-De acuerdo amor –dijo Jasper que confiaba ciegamente en la psíquica.
-Está bien, lo haremos como tú digas –comenté resignado. La relación entre los Cullen y yo no era de total y profunda amistad. Era más bien de mutuo respeto. No me agradaba mucho la idea de tener que confiar ciegamente en Alice, pero como dije, por ella lo haría todo. Hasta entregarle mi voluntad a un par de vampiros.
Después de solo unos minutos, todo estaba listo para nuestro viaje. ¡Odiaba tener que dejar a Nessie en manos de ese hijo de perra! No obstante, por su bien, debía irme. Los detendríamos. Estaba seguro de que lo haríamos.


 Capítulo 18: “El veredicto” (Narrado por Renesmee)
                        
Toda la  tarde me la pasé llorando como magdalena en la puerta de la cabaña. Mamá y papá estuvieron conmigo, al igual que Shawn, quien no se separó ni un segundo de mí. Ahora mis padres sabían la verdad sobre Jake. Mi madre no lo quiso creer. Juró que eso no era posible. Que Jake no era así. Les mostré lo que había sucedido en el prado. Edward pareció dudar. Su opinión estaba dividida. No creía que Jake pudiera comportarse tan mal, pero tenía una sombra de duda. Mamá, en cambio, lo discutió bastante. Dijo que hablaría con Jake esa misma noche, pero cuando le exigí que no interviniera, no le quedó más remedio que no hacerlo.
El resto de la noche nos la pasamos hablando sobre los detalles de la pelea entre él y Shawn y otras preguntas que hacían mis padres. Cuando por fin paré de llorar, Shawn, quien llevaba sin cazar más de veinticuatro horas, se tenía que ir. Hablando con él durante nuestro trayecto desde Seattle hasta Forks, prometió intentar nuestra dieta vegetariana. Eso me alegró muchísimo. Así que luego de despedirse con un suave beso en la mejilla y un abrazo cálido, a pesar de la heladez de su piel, partió. Mis padres y yo entramos a casa, y nos sentamos en la sala para platicar a solas de todo lo que estaba sucediendo.
-No pude notar mentiras en la mente de Shawn –dijo Edward-, solo algo que evita contarte, pero no sé qué podría ser.
-Pero, no puede ser, simplemente me niego a creerlo. Jake actuaría de esa forma. Jamás lo ha sido -respondió mamá-. Me hubiese dicho algo, le vería alegre con ella, pero nunca fue así.
-Los celos pueden hacer que una persona pierda la cabeza. No olvidemos que ésta no es la primera vez que Jake sufre intensamente por esas cuestiones.
-Pero, ¿Leah? Jamás me lo hubiese imaginado. Es una arpía. Lo viste en las imágenes que Nessie nos mostró. Jacob nunca admitió estar con ella. De hecho, se veía bastante dolido y confundido. Parecía como si lo estuvieran matando por dentro. No puede ser.
-¡Pero lo es mamá! –Grité-. ¡Papá ya vio que Shawn no miente! Y Leah, parecía tan destrozada…
-Sí, pero, por otro lado, jamás he visto algo en la mente de Jacob que indicara algún tipo de sentimiento de atracción hacia Leah –completó papá.
-Renesmee, tú sabes que se puede mentir con la mente. Tal vez Shawn no es quien tú crees. Y no es que no me agrade. Cuando lo vi por primera vez, me agradó muchísimo. No es como los vampiros comunes. Es extremadamente encantador y caballeroso. Aunque, ¿y si oculta algo? ¿Y si te quiere hacer daño?
-Mamá, no lo creo. Se ha portado maravilloso conmigo y muy respetuoso de mis sentimientos. No me ha obligado a nada. Si soy su amiga, es porque así lo decidí. Y si fui a Seattle, es porque así lo quise.
-Cosa que nunca debiste hacer sola. ¡No tienes idea del peligro que corriste! –regañó Edward-, y sí, debo admitir que Shawn se portó a la altura cuando te vio ahí sola, e hizo bien en traerte a casa.
-Sí.
-Esa familia suya no me resulta agradable, para nada. Lo vi en tu mente, Nessie. También tengo mis dudas sobre ellos. Especialmente sobre lo que le escuchaste decir a Delilah. ¿A qué se refería con que ese era el momento? ¿Momento de qué? Francamente tengo miedo de que algo te pase. No confío en ellos. Tal vez estén actuando sin que Shawn lo sepa, o tal vez, Shawn esté involucrado. Hay cosas muy raras en su mente. Sabe demasiado de nuestra familia y nosotros no le contamos casi nada. ¿A menos que tú lo hicieras?
-No, papá. No lo hice. Olvidé mencionar esto, pero, creí que viste. Él puede ver el pasado de las personas. Es su poder.
-¿Ves, Edward? –dijo Bella-. A ti no se escapan las cosas así. Oculta algo que no es bueno.
-También debes ponerte a pensar que no es fácil conocer a una familia entera de vampiros, que pueden matarte en un dos por tres, mamá. Él sabía que papá leía mentes, que Alice veía el futuro, y que Jasper controla las emociones de las personas. Lo supo de inmediato cuando vio sus rostros por primera vez. ¿No crees que esa razón es suficiente para temer? Más aún si estás interesado en tratar a la hija de uno de ellos.
-Es un buen punto, Bello, debes aceptar al menos eso. El muchacho debía estar algo asustado. No es fácil todo esto. Y menos si su intención es pedir tu mano Renesmee.
-¡Qué! No puede ser. Sabe lo que siento por Jacob, y aunque sea un imbécil, eso no cambia en nada.
-Entonces, ¿si estás enamorada de él?
-Sí, mamá. Y me temo que jamás seré totalmente feliz sin su presencia. Al menos lo intentaré. Lo que me hizo no tiene nombre… bueno si lo tiene. Se llama ultraje, abuso de confianza, desfachatez total y completa falta de respeto por los sentimientos de otras personas. Me rompió el alma irremediablemente y me temo que jamás seré la misma. Se ha llevado consigo mis ganas de seguir y mi corazón nunca estará completo.
-Yo sé que estás sufriendo inmensamente –dijo papá con una mirada sumamente triste. Parecía tan lastimado como yo-. Lo estamos sufriendo contigo. Créeme.
-Lo sé, papá.
-Sin embargo, no puedo evitar hacerte un reclamo. Renesmee, tú nunca nos habías mentido así antes. Últimamente todo se ha tratado de mentiras, secretos y excusas. No entiendo por qué no quieres confiar en tus padres. Sé que te hemos sobreprotegido, pero es porque te amamos infinitamente.
-Y eso no es nada. Deberías haber visto cómo me cuidaba tu padre cuando era humana. ¡Era sumamente cansado! Aun así, lo entendía.
-Mamá, ¿alguna vez le ocultaste cosas a papá?
-Pues, la verdad, sí.
-¿Y por qué lo hiciste?
-Porque no quería herir sus sentimientos, y ya entiendo tu punto, Renesmee. Lo que tú no entiendes es que, al ocultarle las cosas solo terminaba hiriéndolo más. Lo mismo sucede con nosotros. Dejando a Jake a un lado por el momento, ¿qué sientes en realidad por Shawn?
-Le tengo mucho cariño. En poco tiempo se ha ganado mi confianza. Aunque tengo el corazón destrozado, cuando estoy con él todo parece calmarse. Con él, me siento libre y no sé… lo quiero. Me agrada su compañía. Me hace reír.
-Pero no le amas. Solo quiero estar segura de que estás con él por las razones correctas. Si en verdad te quiere y es sincero, cosa de la cual tengo mis serias dudas, no es justo que lo lastimes así. Si quieres que confiemos en ti y que te dejemos libre para tomar tus decisiones debes aprender a actuar con madurez. Así es la vida. Ahora estás pasando por cambios, tanto en tu cuerpo como en tu mente. Por eso es tan importante que no tomes decisiones precipitadas. Por tu bien, no por el nuestro.
-Así es –dijo Edward-. Nosotros somos felices si tú lo eres. Sé sincera contigo misma y lo podrás ser con nosotros y con los demás. No temas decir y hacer lo que tu conciencia te dicte. Si necesitas algún consejo, siempre nos tendrás. Ya no nos meteremos en tu vida sin tu consentimiento, esa es una promesa. Y bien, hay que discutir un asunto sumamente serio. La propuesta de matrimonio de Shawn.
-¿Cuándo será? –pregunté casi sin querer saberlo-.  Me lo pidió en Seattle, pero no lo creí.
-Según lo leí en su mente, será pronto. En unas semanas. Y al parecer no tiene intenciones de esperar mucho. Pude observar algo en él con lo que me identifiqué. No quiere estar sin ti. Esa soledad infinita que había antes en su persona, esa independencia y seguridad, ya no significan nada para sin ti. Has revivido su corazón muerto, desde antes de que lo convirtieran. No conocía nada como tú. Le devolviste la vida. Una vez que un vampiro siente algo así, jamás vuelve a ser el mismo. Te ama, aunque las circunstancias en las que fue creado fueron muy adversas. Su ”familia”, bueno, ellos son muy violentos. Cazan con excesiva brutalidad. Se puede decir que son unos asesinos muy eficaces. Por eso me provocan tanta desconfianza.
-Entonces, ¿si crees que Shawn me ame?
-Lo sé. Sé que te adora.
-Tal vez no la ama en verdad e igual es un engaño muy elaborado -espetó mamá.
-Es muy difícil mentir con la mente si no has tenido la oportunidad de practicarlo por años. O a menos que conozcas a la persona muy bien. No creo que sea el caso. Apenas conoce a Nessie hace unas semanas.
-Y no puede ver mi pasado. Pasa igual que con Alice.
-Ok, ok. Debo aceptar la posibilidad de que Jake se haya equivocado. Es que me es tan difícil de creer. Cuando hablamos, reafirmó su increíble amor por ti. Simplemente es demasiado duro entender que sea capaz de algo tan retorcido. Nadie conoce sus sentimientos como yo. Es mi hermano. Esto es muy lamentable –sollozó Bella muy afligida. Edward la abrazó y la besó en los labios muy tiernamente.
-Entonces, cuando hablaron de Jake estando enamorado, ¿no se referían a Leah? Realmente se referían a mí. No lo comprendo.
-Sí, Renesmee. Así es. Creíste lo contrario, por lo visto. Hasta ahora me doy cuenta. Por eso actuaste tan raro y seguro tú lo sabías Edward.
-Sí, pero quería darle tiempo a Nessie para verlo por sí misma. Si no lo hacía, intervendría. Ella me pidió libertad y tenía que dársela. Aunque mi comportamiento de después fue inapropiado.
-Yo diría nefasto, Edward Cullen –dijo mamá, besándolo de nuevo.
-Entonces también te engañó, mamá. Tienes que verlo. Los ojos de Leah eran de puro dolor. Le pesaba que Jake la haya engañado así, pero estaba dispuesta a perdonarlo. Pero yo no estoy segura de poder. Jacob me robó el alma. No creo que el sopor me permita perdonar esta vez. 
-¿Y qué harás con respecto a Shawn?
-No sé mamá. Probablemente nada. Lo necesito a mi lado por ahora. Lo quiero a mi lado. Solo él alivia mi dolor.
-Sé perfectamente a lo que te refieres –dijo mamá refiriéndose claramente a su pasado. Mmm, nada agradable.
-Ya estoy cansada de todos estos enredos. Shawn me brinda paz. Eso es lo que necesito. Así que lo conservaré a mi lado y, si con el tiempo cambio de opinión, lo cual le ruego a todos los cielos, por supuesto que me casaré con él.
-¿Y su desagradable familia? –preguntó mamá.
-Quiere separarse de ellos y vivir como nosotros. Quedó bastante asombrado cuando vio sus pasados, en especial el de tío Jasper. Eso le dio fe en el poder del cambio. Genuinamente lo quiere hacer. Y es fuerte y perseverante.
-Yo también lo vi –dijo papá-. Es verdad. De hecho su intención era cazar un oso por los alrededores ahora y luego, temprano en la mañana venir a verte.
-¿y Jake, qué pasará con él, hija? Creo que le estás dando demasiada preferencia a Shawn y no le concedes ningún beneficio a la persona que fue tu amigo de toda la vida. No me malinterpretes, pero, ¿no crees que eres un poco injusta?
-En absoluto. Ya antes le concedí ese beneficio. Estoy demasiado lastimada como para hacerlo. No puedo olvidar el rostro de Leah. Y el suyo. No sé cómo pudo engañarme de esa manera. Soy una estúpida –bajé la mirada, desconsolada.
-No lo eres amor, nunca lo serás. Ni Edward, ni yo, tomaremos bandos en esta contienda. Dejaremos que ustedes resuelvan sus problemas. Si él quiere hablarte, ¿lo permitirás?
-Probablemente no. Haré de cuenta que no existe. Aunque le viera, le ignoraría. No puedo permitir que pisotee mi dignidad cada vez que quiera. Me ha herido muy profundamente. Hirió mi ego, mi orgullo y mi amor, esa parte es la que no le perdono. Soy compasiva, pero no masoquista. Que se largue y no regrese. Esta vez lo decía en serio. Moría ante la idea de no verlo. Eso no había cambiado. Pero ya estaba cansada de sufrir tanto, no lo merecía. Jake me había matado e iba ser el peor de los tormentos “tratar” de vivir de nuevo. Pero sí lo haría y con Shawn a mi lado.
-Comprendo. Aún no lo creo. Sin embargo, te reitero, apoyaremos tu decisión –dijo mamá dándome un beso-.
-Y, a todo esto, ¿qué opinan de que Shawn se quede a mi lado? ¿Cuál es el resultado de su escrutinio? –pregunté, tratando estúpidamente de bromear.
-Yo estoy de acuerdo –dijo papá-. Lo que sea que te haga feliz, siempre y cuando tú quieras. Tiene la disposición de hacer las cosas bien. Se merece una oportunidad.
-Yo… te apoyo, pero no es algo que me termine de agradar. Lo estaré vigilando de cerca. Jacob merece el beneficio de mi duda hija. Espero me comprendas.
-Sí, mamá. Lo hago y te amo. Eso no podría molestarme. Después de todo es tu mejor amigo y tu hermano.
-Ahora ve a la cama. Es muy tarde –el teléfono sonó. Papá contestó. Habló por un rato y luego colgó.
-¿Quién era papá?
-Alice. Dice que ella y Jasper se irán a isla Esme por unas semanas. Dijo que vio que el clima estará magnífico y que ya habían planeado otras vacaciones. Además dijo que extraña a Rose, lo cual me parece en extremo raro –sonrio. Qué hermosa sonrisa la de mi padre. Después de todo él sí era el vampiro más maravilloso que existía en el mundo. Compasivo, fiero y valiente, pero lo más importante, sabía amar por sobre todas las cosas. Cómo deseaba esa clase de amor que mis padres tenían. Mis sueños se vieron frustrados por alguien que no me valoró, que prefirió a otra de su clase, que se burló de mí. Sacaría a Jake de mi vida. Aunque nunca pudiera dejar de amarlo.



 Capítulo 19: “Una Esperanza”

Los siguientes días de mi vida transcurrieron a un ritmo un tanto extraño. Aún penaba por la pérdida de Jacob. Creo que nunca me acostumbraría a tal dolor. Pero Shawn no me permitía siquiera pensar aquello en toda su intensidad. Su cariño, su total entrega, sus atenciones y su encanto, me mantenían bastante ocupada. Incluso, a la hora de irme a dormir, esperaba ahí.
Al principio se quedaba afuera, en la puerta, mirando la luna y las estrellas hasta que desaparecían y llegaba la mañana. Decía que las mañanas eran las mejores, que odiaba las noches porque no podía estar conmigo en ellas. Pero adoraba cuando el sol nacía porque, después de una dolorosa separación nocturna, podía contemplar mi rostro de nuevo. Me agradaba sobremanera que dijera cosas así.
Después de una semana de constancia, papá le permitió quedarse en la sala. Le servía para conocerlo mejor y escrudiñar hasta el último rincón de su mente. Llegó a encariñarse con Shawn. Se identificaba mucho con él, según decía. Sus pensamientos, a los ojos de papá, eran de amor real y de cariño hacia ellos. Mamá llegó a apreciarlo un poco más. Se pasaban toda la noche juntos, también le conoció mejor. Aún dudaba, pero al menos no lo trataba con desdén. Se la pasaban jugando póker, ajedrez, tocando el piano (no sabía que Shawn podía hacerlo), jugando juegos de mesa o simplemente hablando. Hablaban de todo. Creo que Shawn admiraba a mi padre. Llegó a cazar con nosotros. Fue fascinante verlo cazar. Tenía una destreza que no había visto. Sus ojos habían pasado a ser, de un profundo escarlata, a un naranja pálido.
Había abandonado a su clan, así que, según Edward, debíamos darle apoyo y refugio. Shawn no cabía de felicidad, ya que eso le permitía estar todo el tiempo a mi lado. Yo era, no feliz, pero tampoco me estaba muriendo; al menos eso quería creer. En las noches solitarias de mi habitación, lloraba calladamente. Jacob había desaparecido desde hacía tres semanas. No habíamos tenido noticias de él. Mamá iba a la Push constantemente, pero nadie le daba razón de su paradero, ni decían nada respecto a Leah, quien, misteriosamente, también había ido. Esa fue la gota que derramó el vaso de mis dudas. Debo confesar que aún me quedaban esperanzas antes de saber que se había marchado con ella. Después de eso, solo quedaba un pesar hueco e intenso. Como si me aplastaran el corazón cada vez que le pensaba. Estaba segura que mi amigo lo notaba, pero cada vez que me veía así, me abrazaba, me besaba en la mejilla y decía: “Hey, no olvides que te amo, y que aquí estoy, solo para ti”. Eso me confortaba como nunca lo hubiera pensado. Cada día que transcurría, crecía mi cariño por él. A veces, su familia le llamaba por teléfono. Discutían. Podíamos escuchar los gritos inteligibles de Delilah. Estaban furiosos por haberlos dejado, pero decía que no le importaba, aunque lo notaba nervioso y bastante inquieto después de esas llamadas. No entendía que pasaba entre él y sus hermanos, pero no me importaba, mientras quisiera estar aquí. Lo necesitaba a mi lado para apaciguar mi lastimera existencia. Lo utilizaba, es verdad, pero sin él, moriría por la pérdida del amor de mi vida. Ya de por sí era terrible. Sin mi vampiro, sería simplemente insoportable.
Me acostumbré a su presencia. Además, a quién no le va a agradar tanto amor, tanta atención y tan agradable vista. Un día que fuimos de cacería, al no estar acostumbrado, se manchó la camisa con sangre de tigre (era su favorito, según decía), así que se la quitó para lavarla a la orilla del lago. Digamos que si fuera solo humana, me hubiese muerto de un infarto al ver su cuerpo. Estaba muy bien definido y duro como piedra. La luz que despedía debajo del sol era como algo para no creer. Como si un ángel hubiese caído del cielo y se hubiese postrado ahí. De espaldas se marcaban sus músculos, mientras se agachaba a enjuagar la camisa. Pero el colmo fue cuando se la puso ya mojada. Ya había convivido con vampiros hermosos toda la vida y él sí me atontaba. No podía existir tanta perfección y no me refería a una perfección solo superficial. Su alma era cálida, buena. Me provocaba una atracción fuerte, pero solo física. Además de todo esto, me consentía demasiado y era en exceso romántico. Una noche me llevó a una cueva junto al peñasco. La cueva era obscura y un tanto tenebrosa, aunque al llegar casi al final, se iluminaba con cientos de miles de luciérnagas, que la hacían parecer un cuento de hadas. Esa noche, me pidió un beso. Se lo dí. No era como yo esperaba. No se trataba de Jake después de todo, pero sí fue muy dulce. Acarició mi cabello y me miró tiernamente. Luego susurró a mi oído: “Te amo, princesa negra”.
Otra noche, llenó el pequeño prado de la casa con rosas y lirios. Dijo que ese sería nuestro lugar especial, junto a la pequeña cabaña. Me hizo recordar a Jake, cuando solíamos ir al prado de mis padres. Pero de inmediato desechaba esos pensamientos para no salir más herida.
Mi amigo hacía cada día más simple y llevader. Era atrevido a la hora de aventurarse. Llegamos corriendo hasta Canadá a jugar con la nieve. Me llevaba a cazar a los lugares más increíbles, con paisajes que jamás había visto. Era emocionante y nuevo. Incluso me llevó a Latinoamérica, a conocer las diferentes culturas antiguas de ahí. Obviamente mis padres fueron. Shawn sabía mucho. Su inteligencia me resultaba fascinante. Podíamos pasar horas hablando y hablando. Me recordaba mucho a papá. A veces, me leía poemas antes de dormir, en la sala de estar, y cuando por fin me dormía, cargaba mi cuerpo a la habitación, me besaba la frente y salía con mis padres. Su voz me adormecía rápidamente. Ese acento inglés tan suave, sabía a miel. No arrastraba las palabras; las pronunciaba clara y precisamente. Aprendí muchísimo de él, ya que por falta de ánimo, mis lecciones de enseñanza con Edward, habían sido suspendidas indefinidamente. Nos subíamos al techo a leer. Estando a su lado, era mucho más fácil querer hacerlo. Cuando se tenía que ir, le extrañaba. Era demasiado bueno para ser verdad. A veces dudaba. Pero, desaparecía las dudas con solo una mirada.
-¿Qué haremos hoy? –preguntó enseguida me levanté.
-Primero que nada, ir a cazar porque me muero de hambre y después… mmm, lo dejo a tu imaginación –sonreí.
-Buena respuesta princesa. Tengo una sorpresa preparada para ti esta noche.
-¿Debo temer? -Pregunté con mirada de sospecha.
-En absoluto –sonrió-. Lleva algo cómodo. Iremos a un lugar donde no necesitarás esos hermosos vestidos y jeans que tanto amo que vistas –me guiñó el ojo.
-Shawn –regañé.
-Lo siento –rió grandemente-, y no te preocupes que tenemos el permiso de Edward.
-Perfecto –le besé la mejilla. Ya me sentía cómoda haciéndolo-. ¿Vamos de cacería, entonces?
-¡Por supuesto! Se me antoja un sabrosísimo tigre. Mmm –dijo poniendo cara de asco. Todavía le costaba trabajo, pero le reconocía el esfuerzo.
Llegó la tarde. Nos despedimos de mis padres con un abrazo y partimos. Edward nos prestó su antiguo auto. Amaba el volvo. Los demás me parecían demasiado ostentosos. Shawn me vendó los ojos, y aunque estaba renuente a estar a ciegas, me entretuvo todo el camino con historias de cómo era su vida antes de conocerme. Sus viajes, sus locuras… y además me dijo uno que otro chiste, para ayudar a que me relajara.
Después de una hora, llegamos por fin a nuestro destino. Las voces comenzaban a elevarse a mi alrededor. Intenté saber de qué se trataba y fue entonces que escuché la música.
-¿Un concierto? –pregunté aún con los ojos vendados. Me besó la mejilla, luego bajó hasta mi cuello; de ahí llegó a mí oído y me quitó la venda.
-Así es princesa. Dijiste que jamás habías ido a uno antes, así que, aquí estamos.
¡Wau! Y de quién, si puedo preguntar -sonreí visiblemente emocionada.
-Una vez mencionaste algo sobre la música jazz; algo asi como que era tu favorita. Dijiste algo sobre un cantante inglés que te gustaba. Déjame darte unas pistas: ha cantado caciones de Frank Sinatra y se le conoce como el rey de las canciones de amor.
¡Michael Bublé! –exclamé extasiada.
-Así es. Ahora apresúrate, que el concierto va a empezar.
Toda esa noche transcurrió como un sueño. Estábamos en primera fila. Todo era tan romántico. La música, las canciones, él. Me abrazó y lentamente bailamos la que llamó, nuestra canción “You’re always on my mind” (siempre estás en mi mente). Me la cantó suave al oído. Cuando sentía su aliento dulce me producía una secreta calma y a la vez, una gran excitación. Era difícil de explicar. Las luces artificiales iluminaban todo el paisaje. Me pegó cada vez más a su cuerpo y me abrazó fuertemente. Las personas a nuestro alrededor desaparecían con cada nota que salía de sus labios. Sentí como el corazón me daba un vuelco. Sí. Si amaba a Jake, sin embargo, ahí fue donde me da cuenta. Yo quería a Shawn, más de lo que imaginaba. No de la misma manera que a Jacob. No con la misma intensidad. Eso jamás. Pero si le quería. Era tan difícil no hacerlo con todo lo que hacía por mí; con todo lo que había sacrificado; con todo lo que me hacía sentir.
En ese breve instante, desaparecí hacia la nada. Parecíamos flotar en el aire, como dos aves cruzando la inmensidad del cielo. Por primera vez, yo fui la que le besó. Me dejé llevar por todo lo que experimentaba en esos momentos. Nos besamos muy lentamente. Su piel fría no me molestaba. Por el contrario, me reconfortaba. Me daba una sensación familiar. Bajó suavemente su mano derecha por mi espalda, hasta llegar a la parte baja de mi cintura. Levantó suavemente la orilla de mi blusa y con su dedo, rozó gentilmente mi cadera. Después, su mano izquierda bajó el tirante de mi blusa para dejar mi hombro al descubierto, y lo besó. Yo besé su cuello, pero estaba atemorizada. No quería ser lastimada de nuevo, sin embargo dejé que las cosas siguieran su curso. Dijo que me amaba más que a nada en este mundo y le respondí con un simple, pero sincero: “yo también. Tal vez no tanto como esperes, pero te amo.”
Él sonrió y su rostro se iluminó de una forma que jamás le había visto. Me abrazó de nuevo y de ahí, hasta el final del concierto no me dejó ir. Yo tampoco tenía intención de dejarlo. No por ahora.


 Capítulo 20: “La Propuesta”

Esa noche cuando regresamos a casa, mamá y papá ya esperaban en la puerta. Estaban abrazados, y nos miraban con ojos de complicidad, como si supieran algo que yo no, aunque mamá se notaba algo triste. Todo lo acontecido unas horas antes, me parecía irreal. Me la había pasado increíble con Shawn, pero, a decir verdad, anhelaba casi a morir, que todo lo vivido hubiese sido con Jake. Dolía amar así, tan intensamente. Dolía hasta el punto físico. El pecho lo sentía presionado constantemente y no respiraba bien. Un nudo se arremolinaba en mi garganta, constantemente, como si fuera a soltarme a llorar a cada minuto y aunque ya hubiese admitido que sí quería muchísimo a Shawn, no era lo mismo. Nunca sería lo mismo que con mi hombre lobo. De repente, así como llegó la disipación de mis dudas con respecto a mis sentimientos por Shawn, llegaron la incertidumbre, el sopor intenso y el miedo. No, terror sería una palabra más apropiada. Terror de qué sería de mí en un futuro sin él. ¿Qué pasaría conmigo? Mis manos se pusieron rígidas. Una lágrima brotó y cayó por mi mejilla. Como lo había hecho antes en isla Esme, Shawn enjugó aquella solitaria lágrima, que decía más que todo el discurso que planeaba decirle como excusa.
-Lo extrañas, ¿no es así? –me preguntó con esa voz sensual que tenía.
-Shawn, yo… lo lamento tanto. Es que me cuesta demasiado trabajo dejar de pensar en todo lo que alguna vez pudo haber sido y ya nunca será. Entiende, por favor. Más que perder al amor de mi vida, perdí a mi mejor amigo, a la mitad de mi ser. Jamás volveré a estar completa y pienso que no es justo para ti.
-¿Me amas? –Inquiruió-. Aunque sea un poco, ¿no es así? –repitió.
-Sí –contesté desganada.
-¿Te importa mi felicidad?
-Sí.
-Pues entonces, hazme feliz, princesa –dijo inclinándose y apoyando una rodilla en el pasto. Ahí, frente a mis padres que observaban todo con cautela y en silencio, Shawn me pidió que me casara con él. Su propuesta no pudo llegar en peor momento. Morí, cuánto tiempo morí por escuchar esas simples palabras de la boca de Jacob. Ya nunca sería así y necesitaba seguir caminando por mi vida. Y sí, necesitaba un compañero para compartirla.
Mil cosas me pasaron por la mente al mismo tiempo. Mi infancia cruzó ante mis ojos, como si hubiese sido ayer. Me vi montada en el lomo de Jacob la noche en que los Vulturi llegaron a buscarme; la sensación de seguridad que me brindaba el simple hecho de tenerlo ahí junto a mí; la primera vez que me regaló una rosa; la primera noche que nos quedamos despiertos juntos, mirando el cielo; aquella increíble noche en la Push y la dulzura de sus labios besándome con toda la pasión de la que era capaz. Todo aquello se desvanecía lentamente y otro futuro, uno más simple y sin tantas complicaciones ni dolor, se comenzaba a abrir. Un futuro en el que Shawn estaba a mi lado; protegiéndome hasta de mi misma. Debía confesar que no era una idea que me desagradara. Necesitaba a Shawn para poder sobrellevar el no tener a Jacob.-
Ya había llegado la hora de que dejara de armar castillos en el aire, oasis en el desierto y viviera mi realidad. Después de todo, también quería a Shawn y luego de lo que me parecieron dos siglos de estar sumergida en mis pensamientos, simplemente contesté…
-Sí.
Shawn se levantó de golpe y me abrazó. La alegría que se notaba en su mirada, si bien, no era reflejo de la mía, me hizo sentir especial y no pude más que sonreír. Mis padres se acercaron a felicitarnos, pero en el rostro de Bella, había un claro dejo de tristeza. Mi madre nunca fue buena para fingir. En cambio, Edward era otra historia. Mi padre estaba complacido. Se notaba que la idea de que yo estuviera con Shawn, después de tratarlo como lo hizo,  le agradaba. Eso me tranquilizó.
-¿Estás bien? –Preguntó mi madre.
-Sí, mamá. Perfectamente bien.
-Tenemos que fijar una fecha para la boda –dijo Edward-, y el lugar en el que será.
-¿Qué dices amor? –dijo Shawn.
-Pues… la verdad siempre pensé que me encantaría casarme en el prado. En su prado, papá –contesté casi con pesar, recordando que ese había sido el escenario de mis múltiples escapes con Jacob; al menos eso sí sucedería como yo lo había planeado.
-Me parece perfecto –dijo Shawn visiblemente alegre-. ¡Es el lugar en el que nos conocimos! –me dio un beso en la mano.
Dios, ni siquiera había pensado en eso, hasta que él lo mencionó. ¡Me sentí horrible!
-Así es –dije nerviosamente-. Mmm, eh, y en cuanto a la fecha, pues, pienso que debería ser pronto. El próximo mes.
-¡El próximo mes! –Gritó Bella un poco enojada-. Renesmee eso no es razonable. ¡Es demasiado pronto! ¡Por qué no esperar más!
Cuál era el punto de esperar más tiempo, si ya no había marcha atrás. Mientras más pronto, mejor. No tendría tiempo de cambiar de parecer.
-Es que sería Junio, y el prado se encuentra en su esplendor en ese mes. El cinco, me parecería correcto.
-¡Pero, Renesmee!
-Bella, si eso es lo que desea Renesmee, estará perfecto, ¿no crees? –Dijo papá.
-Ahh -se quedó callada por casi una eternidad-. Bueno, eso creo.
-Pues está genial para mí –dijo Shawn-. Mientras más pronto, mejor princesa. Ya no puedo esperar para tenerte a mi lado toda la eternidad.
-Ahora pasamos todo el tiempo juntos –dije sacándole la vuelta.
-Sí, pero saber que estaremos casados, es lo mejor –refutó.
Sonó el teléfono de papá.
-¡Alice, hola!
-Sí, está aquí conmigo. Me esperaba que lo vieras, de hecho me extraña que no hayas hablado antes. ¿Cómo está todo en isla Esme? Ya llevan mucho ahí, ¿Cuándo regresan? Tienes muchos planes que llevar a cabo, ¿no? –Sonrió.
-Te la paso -me cedio el teléfono.
-Tía Alice. ¿Cómo están? –sonaba muy extraña, no emocionada como solía hacerlo por este tipo de eventos, en los que planeaba todo. Sonaba cautelosa y hasta arisca. Me dijo que vería todo cuando llegara la semana siguiente.
-Solo tengo que pedirte una cosa antes de colgar –comentó.
-Dime Alice, lo que sea.
-Te pido que no seas tan severa con Jacob, a la hora de juzgarlo por lo que ha pasado.
-¿Qué? ¿Alice, a qué te refieres?
-Sabes a qué me refiero. Digamos que las nubes se disiparán pronto y la luz dará paso a la claridad. Cuídate. Por favor, cuídate muchísimo. Si notas algo extraño en Shawn… no, nada. Tengo que irme.
-¡Alice, no!
Colgó el teléfono. ¡Yo estaba muriéndome! ¡Qué me quiso decir!
-¿Estás bien, Rene? –preguntó Shawn-. Te ves agitada.
-No. todo bien. Me iré a dormir ahora. Estoy algo cansada.
Él asintió y me llevó a la cama. Me leyó un poema pero fui incapaz de concentrarme en las palabras que salían de su boca. Estaba sumamente nerviosa. Necesitaba estar sola. No pareció percatarse de lo que me sucedía. Me alegré. Me besó la frente y dijo: “Hoy me has hecho el vampiro más feliz del mundo”, y se fue.

DERECHOS RESERVADOS MARIELA VILLEGAS RIVERO. PROHIBIDA TODA COPIA, REPRODUCCIÓN O VENTA SIN AUTORIZACIÓN DE LA AUTORA




























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