viernes, 18 de noviembre de 2011

CAPÍTULO 29, CUARTO CRECIENTE (3ERA ENTREGA DE LUNAS VAMPÍRICAS) UNA PEQUEÑA PARTE

Me pegó suavemente en el hombro, para luego arrebatarme al animal que se retorcía en sus brazos, sin poderla tocar y clavó los dientes hasta drenarle. Cuando se separó, una pequeña gota de sangre cayó de entre sus rojos labios. Con un dedo la tomé y la llevé hasta mi lengua. Se quedó muy quieta mientras la observaba. Luego agachó la mirada escondiendo los ojos tras sus largas pestañas y dijo:
-Serás más rápido, pero yo soy más astuta. Te quité la presa.
-No, Giorgiana –hice un movimiento con la cabeza-. Mi presa eres tú –pronuncié las palabras sin más miramientos, cortando el camino que nos separaba y tomándole el rostro para posar ardientemente mi boca en la suya.

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