jueves, 24 de noviembre de 2011

Sueños y Desazón, poema. Marielah Villeri

Sueños que quedaron atrapados entre las cenizas de nuestro infierno. Sueños eternos que terminaron por ser finitos en el impredecible mar del tiempo. Sueños tiernos, de esperanza y de pasión. Pero sueños al fin y al cabo. Simples visiones de un futuro en búsqueda de una esperanza perdida. Vidas que se unieron para no llevar una existencia vacía que tristemente terminó por ser una terrorífica pesadilla. No querer vivir, no poder morir, dejar totalmente de amar. Miro a mi alrededor y no encuentro nada que se haya quedado sin quebrantar. Los castillos que contruimos en el aire se elevaron hasta el universo, para luego caerse de manera irremediable sin poner el más mínimo esfuerzo. Los restos quedaron botados, cubiertos por las sábanas blancas de la habitación valdía, como el terreno de mi alma que tendrá que vivir por siempre impía. Trastabillando por la vida, torpemente malherida, pero sin dejarse llevar por la corriente salvaje y sombría.
Luchar, luchar y continuar respirando, eso es todo lo que me queda para tener la posibilidad de vivir soñando. Aunque no será lo mismo después de esta guerra fría, intentaré sentir, volar, reir con una mano en la mía.
Ser más conciente, una lección que cada día aprendo. Las batallas libradas me tienen todavía sufriendo y, no obstante, sé que no me recuperaré por completo, quiero, deseo pensar que algún día dejaré de estar muriendo.
¿Si te amo? No ¿Si te extraño? No ¿Que si te guardo rencor? Eso malsano pudre mis entrañas, pero debo responder que sí, tienes razón. Sin embargo prefiero estas palabras a otra batalla campal que no deja nada bueno y que puede terminar por matar. Los sinsabores de mi boca que causaste sin razón, son terrores que cargo en mis hombros, que tarde o temprano convertiré en mi pasión. Pasión por las palabras, amor por la intrusión, la intrusión de mis sueños a esta enigmática prisión.

Para tí, que te fuiste dejando una huella que ni el tiempo ni el amor podrá borrar... una huella de dolor, una huella de temor... una huella de traición...

martes, 22 de noviembre de 2011

CAPÍTULOS 16,17,18,19,20,21 Y 22 DE LUNA LLENA... PRIMERA ENTREGA DE LAS LUNAS VAMPÍRICAS.

           
Capítulo 16: “El Engaño”  (Narrado por Jacob)

Toda la noche me la pasé en vela. No podía dejar de pensar en mi hermosa, mi hermosísima Renesmee; en su perfume que estaba grabado en mi piel, como un tatuaje; en su mirada, cuando la besaba. Esa mirada de total deseo y amor. ¡Ella me amaba! ¡Me amaba! Yo sé que sí lo hacía. No podía sentir asco por mí. ¡Imposible! Nadie podía besar a alguien con tanta pasión si no le adorara. ¡Tenía la sonrisa más grande de jamás haya tenido! ¡Era feliz de nuevo! No cabía tanta felicidad en mi persona. Mi Nessie. Mi niña hermosa, ahí en mis brazos, y su cuerpo, su bellísimo y glorioso cuerpo. Su piel brillando, tenue a la luz de la luna. Sus labios pegados a los míos, sin deseo de separarnos. Era como tocar el más delicado de los ángeles. Sus ojos, ¡todo! Toda ella era perfecta. Justo como siempre lo había imaginado. Porque me lo había imaginado mil y una veces. Era como un sueño hecho realidad. Pensé que nunca sería capaz de parar, pero era imposible seguir. La deseaba más que a nada, pero la respetaba de manera vehemente. Si continuaba, sería como dessacrar a la más pura de las vírgenes. No podía hacerlo.
Como todo lo intenso y pasional, no podía durar mucho, y para colmo, llegó la interrupción de mi hermosísimo momento, el estúpido de Paúl…
-Hey Jake. ¿Cuáles son las órdenes para esta noche?
-¡Las órdenes son que te vayas al demonio y me dejes en paz!
-¡Huy que geniecito! Mejor ni pregunto qué pasó. Pero Nessie te está haciendo la vida de cuadritos, eh. ¡Ya nos estamos cansando de tus malditas penas, jefe! Se ha vuelto agotador y estúpido. ¿Nos quieres matar a todos de tristeza o qué?
Lo golpeé lo más fuerte que pude en el brazo. Se lo disloqué. Él pegó un grito que despertó a Billy y a mi hermana Rachel, quien por poco me mata cuando vio lo que le hizo a su “noviecito”.
-Maldita sea, ¿qué no puedo estar solo por unos minutos? ¿No es suficiente, acaso, tenerlos todo el día, todos los días, a cada segundo, metidos en mi cerebro? Quiero estar solo en mi cuarto. Necesito intentar dormir.
Quil y Embry llegaron. -¡Hey Jake! ¿Qué hay para esta madrugada? ¿Vamos a seguir vigilando a ese estúpido chupasangre o qué?
¡Genial! Pensé.
-No. Todo está seguro, al menos por hoy. Ahora solo déjenme dormir, unas dos horas aunque sea. Iré a ver a Nessie muy temprano por la mañana. Tengo que decirle todo lo que siento y pienso. Le diré la verdad completa. Ya es hora.
-¡Uhh!!! –se escuchó el grito colectivo.
-¡Cállense, idiotas! –dije, pero aun así, sonreí. No podía estar molesto el día de hoy.
-¿Dónde están Leah y Corey? -preguntó Seth, que acababa de llegar-. No les he visto desde hace casi 2 días. Mamá está empezando a preocuparse.
-Oh, vamos Seth, no seas tan ingenuo. Están impresos el uno del otro –dijo Jared; otro que llegó súbitamente. Al parecer se reunirían aquí de nuevo. ¿Qué ya nadie entendía el concepto de “no ser bienvenido” por aquí?
-Deben estar juntitos y muak, muak (hizo gestos de gente besándose).
-Cállate, Jared, pero, debes tener razón. Esos dos no se sueltan -comentó Quil.
-Están empezando a afectar seriamente mi psique –dijo Seth-. ¡A veces no guardan muy bien sus pensamientos y me dan ganas de vomitar!
-Jajá, no te preocupes Seth -dije-, pronto se casarán y no tendrás que lidiar mucho más con ellos. Ahora todos ustedes, ¡fuera!
Pero no se fueron de inmediato. Después de como veinte minutos de esperar a que el brazo de Paul sanara, por fin pude disfrutar de la paz de mi habitación, para seguir pensando en ella. Planeé cómo le iba a decir todo lo que había estado guardando en lo más profundo de mi ser, por imbécil y cobarde. Al temer perderla, la perdí, de hecho. Le diría que estaba imprimado en ella, desde el momento que nació. Que era mi única unión con el mundo. Que llamarlo amor, era nada comparado con lo que sentía. No podía vivir, si no estaba a su lado, cada minuto, de cada hora por el resto de nuestras vidas. Era mi todo y mi nada a la vez. La amaba y mi alma le pertenecía por completo. Deseaba casarme con ella. Todo este tiempo, desde que cumplió cinco años de edad, empezó a juntar mi dinero de los trabajos que hacía como mecánico y ya tenía lo suficiente para poner mi taller, pero uno bien equipado. Secretamente había estado estudiando con Edward, por seis años y ya tenía mi título de bachiller. Ahora estudiaba por internet para ser ingeniero electromecánico. Ya solo me faltaban tres años. Por Renesmee lo haría todo y sería todo. Moría por hacer el hacerle el amor. Moría. ¡Si tan solo supiera cuánto la deseaba! Si tan solo supiera, no se habría enfadado cuando la detuve. Pero era mandatorio. La respetaba. La respetaba demasiado. No podía poseerla, sin antes ser su esposo. Ahora entiendía porque Edward lo hizo con Bella. Después de todo, comprendí cuánto la amaba. Aunque no había comparación con lo que yo añoraba a Nessie. Mi Nessie. Mía. Solo mía.
Poco a poco y entre mis sueños y su rostro, me fui durmiendo. Su aroma estaba impregnado en mi alma y me arrulló.
Al día siguiente, o mejor dicho unas horas después, recibí un mensaje de su parte. Mi niña hermosa me pedía que nos viéramos en el prado de siempre, a las 10am. Estaba a tiempo. Desayunaría, porque de tanto amor, ya me estaba muriendo de inanición. Iría a cazar y una vez estando repleto y completito la vería de nuevo. Y esta vez sería para siempre. No la dejaría ir.
Todo el camino al prado, me la pasé canturreado como un tonto, pero no podía evitarlo. La felicidad me extasiaba. Recogí unas rosas para entregárselas. Llegué diez minutos antes y para mi sorpresa, Nessie estaba ahí. La encontré sentada y sola. Según parecía, había estado llorando. ¡Oh, no!  ¿Y ahora que sucedía?
-Ness –me acerqué poco a poco-. ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
-No, Jacob. No lo estoy –si estaba llorando y mucho.
-¿Y ahora, qué pasa amor? –pregunté acariciándole la mejilla. Estaba tan preocupado por ella. ¿Qué ocurría? ¿Estaría molesta conmigo por lo de la noche anterior? Seguro que sí. Ya no podía esperar a decirle mis sentimientos y acabar con sus lágrimas de una vez por todas-. Renesmee, por favor, dime qué pasa.
-¡Yo te diré que sucede, maldito perro asqueroso! –Grito el vampiro saliendo de entre los árboles.
-¿Qué demonios haces aquí sanguijuela? –tiré las rosas al pasto, fúrico ante la visión de aquel malnacido-. ¿Por qué siempre tienes que meterte entre Nessie y yo? ¡Ya me tienes harto! Ésta fiesta no fue hecha para ti, así que lárgate.
-¡Jake! -Nessie gritó-. Él está aquí para apoyarme y para protegerme.
-¿Protegerte de quién? ¿De mí? ¿Qué clase de broma es esta, chupasangre? Ahora qué es lo que según tú he hecho mal.
-¡Maldito animalejo! ¡Cínico y cruel! Renee me mostró lo que hiciste anoche.
-Qué bueno que por fin te das cuenta de que me ama, estúpido y que no tienes ni la más mínima oportunidad de estar a su lado mientras yo ande cerca –espeté sarcásticamente.
-¡Que imbécil eres! Después de que la verdad se conozca, el que estará fuera de esto serás tú, sabandija. ¡Estoy aquí para que, de una vez por todas, se entere de la clase de ser tan perverso que eres! Es hora de pagar, lobito. ¡Te llegó la hora!
-Nessie, mírame –me agaché para fijar sus ojos en los míos-. Dime a que se refiere este tipo. Renesmee contéstame, por favor.
-Jacob, necesito saber la verdad de una buena vez. ¿Estás enamorado de Leah?
-¿Qué? Esto es algún truco malévolo de Shawn –respondí totalmente desconcertado-. ¿Leah? Ness, siempre has sabido que no es de mi agrado particular. Nunca me ha caído en gracia, además ella y Corey están imprimados, el uno del otro. Están enamorados. A la que amo es a ti. Te lo dije anoche y hoy vine a contarte absolutamente todo. No es justo que no sepas la realidad. Cuando naciste me imprimé en ti, Renesmee. Sé que no es una noción fácil de comprender, pero así fue. Al momento en que tus pequeños y hermosos ojos avellana se juntaron con los míos, toda mi vida cambió. Comprendí que la dirección de mi mundo ahora era la tuya. Donde estuvieras, estaría. Lo que hicieras, haría, y lo que amaras, amaría. Desde entonces y hasta ahora, te he adorado profundamente. Eres el amor de mi miserable vida. Lo único que me mantiene atado al universo. Quiero pedirte que te unas a mí para siempre.
-¡Debes estar jugando perro! -exclamó el vampiro con una mirada de enojo tal, que empecé a temer por mi Nessie. Este tipo estaba loco. Había fingido toda su cordialidad. Seguramente quería hacerle daño, pero, ¿por qué? Mi paciencia estaba al borde del colapso.
-Le dije la verdad sobre ti, Jacob. Que estás enamorado de Leah. Te estuve espiando. Te vi haciendo el amor con ella y pedirle que se casaran. ¡Deja de engañar a Renee! Se merece lo mejor y tú no se lo puedes dar. Yo sí. Nos pertenecemos. Tú solo eres un animal que ni siquiera es de su clase.
¡Maldito tipo lo iba a matar! Pero no, justamente eso era lo que quería, que perdiera el control, para que mi preciosa le diera la razón.
-Ness, eso no es verdad –la miré fijamente, ella tenía que creerme. Yo era su Jacob. ¡Ella debía creerme!!!
-Ness, soy yo –la tomé de las manos-. No puedes creerle a este monstruo. Está tratando de separarnos. No es bueno, puedo ver que oculta algo. ¿No te parece sospechoso que haya salido de la nada, solo para conquistarte, y que haya sido tan insistente? Renesmee, te amo, solo a ti, no hay nadie más. La única mujer que he tocado en la vida eres tú y no me arrepiento. Te amo –repetí con su rostro en mis manos-. Lo que pasó ayer fue lo más maravilloso de mi vida, lo mejor. Tienes que creerme. ¡Nos quiere destruir!
Justo cuando Nessie empezaba a cambiar sus gestos de dolor, por una cara de esperanza y tal vez, hasta alegría, el malnacido intervino de nuevo.
-¡Maldito mentiroso! –gritó y se abalanzó sobre mí. Me pegué un fuerte golpe contra una roca y entré en fase. El enfrentamiento comenzó. Arremetí en su contra con toda mi fuerza. Quería matarlo. Aplastarlo hasta no dejar nada de él. Renesmee gritaba que paremos, pero no podía parar. Estaba enajenado, lleno de rabia. Quería quitarme a mi Nessie. ¡Mía! Y con puras malditas mentiras. No lo permitiría. Podía sentir cómo iban y venían los golpes. Le atrapé con el hocico y le arranque una mano. El alarido que pegó fue horrible, pero nada comparado con lo que le esperaría si esto continuaba. Shawn se reincorporó y con su otra mano me aplastó la mandíbula. ¡Dios!!! Aullé. Eso dolía infinitamente, aunque no podía dejar de pelear. La adrenalina había llenado mi sistema y me estaba consumiendo. De pronto escuché una voz de otro miembro de la manada en mi cabeza. ¡Era Leah! Me pidió que me detuviera. Ahora que estaba aquí, se podría aclarar finalmente todo.
Ella entró a la pelea, pero solo para empujar a Shawn fuera de mi alcance y que yo no le pudiera hacer daño. Nessie estaba como en estado de shock. No se movía. Cuando, por fin lo hizo, fue solo para detenerme.
-¡Jacob, ya basta! –su grito me heló la sangre. Estaba sufriendo. Debía detenerme. Todavía escuchaba los gruñidos del maldito Shawn, quien tomó su mano para colocársela de nuevo. Sonaba como una piedra restregándose contra otra. Abrumador y asqueroso.
-Jake, te lo ruego -me tomó Nessie del hocico. Dolía infernalmente, pero ya empezaba a sanar. En unos minutos estaría como nuevo.
Todo quedó quieto y callado por unos minutos. Renesmee tenía sus manos extendidas entre Shawn y Leah, y me cubría con su cuerpo. Leah dio un salto enorme hacia el bosque y salió en su forma humana.
-¡Jacob! –exclamó la loba. Yo repetí sus movimientos y salí, también humano y con un dolor de mandíbula bastante fuerte, pero no me impediría hablar. Siempre guardaba shorts por todas partes del bosque para este tipo de situaciones. Mis argumentos no serían muy convincentes estando desnudo. Había una angustia visible en el rostro de Leah, como si algo la estuviera matando de dolor. Lloraba silenciosamente.
-Leah, qué bueno es verte. Debo admitir que por primera vez, me da gusto. Ahora sí aclararemos todo este lío que has armado, estúpida sanguijuela.
Jamás la había visto llorar. Ahora sus lágrimas salían sin control.
-Jake, es mejor que digas la verdad ya –dijo mirando a Renesmee-. Niña, lo que dice Shawn es verdad. Jacob es mi pareja. Está imprimado de mí, no de ti, desde hace algunos años. Prometió casarse conmigo y así va a ser. Solo has sido una entrometida. Un capricho de él. A quien ama es a mí y sí hemos hecho el amor. Soy suya, él es mío -gimió la loba, bajo un velo de agua que brotaba de sus ojos.


Capítulo 17: “¡Qué demonios!”  (Narrado por Jake)

-¿Qué dices? ¡Pero cómo puedes hacer algo así Leah¡ ¿Qué te sucede? –esto era el infierno. Podía sentir las llamas bajo mi piel, derritiendo mi cuerpo por completo. ¿Por qué todos trataban de separarnos? El universo estaba en nuestra contra este día.
-¡Di la verdad, Jake! –gritó. Todavía muerta en llanto-. Ya me cansé de que juegues con las dos. A mí es a quien amas. Dijiste que Renesmee era solo un gusto, una tontería que acabarías una vez que se enterara de lo que hubo entre Bella y tú. Es hora de que hables con la verdad –contrabajo hablaba. Las palabras se le atoraban en la garganta, como si le doliera pronunciarlas. Entonces, ¿por qué lo hacía?
-Nessie, no puedes creer esto. ¡No puedes!
-¡Ya deja de mentir, Jacob! –Gritó mi niña en respuesta-. ¡Todo lo que me han dicho de ti es verdad! Yo nunca lo vi. Ella lo está admitiendo, en tu cara. ¡Eres un ser maldito y perverso! ¡Jugaste conmigo como un títere! ¡Aléjate y déjame vivir en paz! Ya hiciste suficiente daño. No solo a mi; a Leah, a mi madre, a todos en mi familia. ¿Te pareció muy divertido jugar con nosotros así? ¡Confié en ti! Pero ya se te acabó. Hoy mismo se enteran todos de la clase de persona que eres Jacob Black –los ojos de Renesmee brillaban de furia. Era la primera vez que la veía tan enojada. Me destrozaba el corazón que estuviera creyendotodas esta patrañas. Se supone que en quien debía confiar era en mí. Estaba acabado.- Te entregué mi vida. Estuve dispuesta a entregarte mí todo. ¡Cómo pudiste! ¡Cómo!
-¡No! ¡Renesmee, no por favor! –me estaba volviendo loco. Esto no podía estar pasando. Me llevé las manos a la cara, como tratando de despertar de esta pesadilla.
-Mi trabajo aquí está hecho -dijo Leah mirando a Shawn. El bastardo la había amenazado. Leah no era así. Algo sucedía que la obligó a decir todo lo que dijo.
-Leah, no puedes –susurré casi desvaneciéndome. Ya no tenía fuerzas. Mi mundo colapsaba ante mis ojos-. Leah, ¿dime qué pasa?
-¡Lárgate, Jacob! –exclamó Renesmee. Shawn nos miraba exaltado. Tenía los ojos abiertos y brillantes por su perniciosa y mal habida victoria. Lo que planeó le estaba funcionando y era feliz. Justo cuando iba a arremeter contra él de nuevo, Renesmee se puso en el camino.
-¡Déjalo ya! ¡No permitiré que le hagas daño! –Sus lágrimas caían, mojando delicadamente el contorno de su blusa. No, mi bebé… no, por favor. Apreté los puños y conatos de lágrimas se arremolinaron en mis ojos.
-Renee –dijo el bastardo-. No vale la pena. Déjalo ir. No vale la pena –repitió, y la tomó entre sus brazos para consolarla. Mientras se llevaba mi alma con él, volteó para dedicarme una sonrisa de oreja a oreja. ¡Iba a matarlo! Pero ella estaba entre nosotros. ¡La lastimaría! No podía hacerlo.
-Nessie hazte a un lado. ¡Lo mataré!
-Jacob, ¡déjalo! Es inútil. Renesmee ya sabe la verdad sobre nosotros. Deja de pretender que te importa, solo para no lastimarla –dijo Leah-. ¡Vete ya! ¡Te lo suplico! Ahora no hay remedio, por eso debes irte. Lo arreglarás, después –me susurró al oído-. Tienes que dejarlos ir ahora, te lo ruego. Te lo suplico.
-estaba en extremo angustiada.
-Vámonos de aquí, princesa. Ahora sabes todo sobre éste animal. ¡No te merece y nunca te ha merecido!
Nessie me echó una última mirada. Su mirada llena de dolor. Dolor profundo. La había perdido, de nuevo y sin razón alguna.
Se dieron la media vuelta y desaparecieron, tan rápido, que no pude divisarlos.
-¡Renesmee! –grité, cayendo de rodillas al suelo y estrellando mi puño contra el suelo. Destrozado. Sin ganas de vivir. Miré a Leah, lleno de furia-. ¿Pero qué has hecho? ¿Pero qué demonios has hecho? Te sabía despiadada, pero esto fue lo más ruin que pudiste haber cometido. ¡Te aborrezco Leah! ¡Te odio!
¡Te detesto!!! -La tomé del cuello y exclamó entre sollozos.
-¡Jacob, tienes que escucharme! ¡Ellos tienen a Corey!
-¿Qué? ¿Quién tiene a Corey? –inquirí soltándola poco a poco.
-Unos vampiros, los hermanos de Shawn. Le atraparon y me obligaron a decir todo esto. Si no lo hacía, lo matarían, Jake. Lo siento. Tenía que hacerlo. Se traen algo entre manos, un plan que va más allá de nosotros. Desean destruir a los Cullen. Pero no son solo ellos. Hay alguien detrás de todo eso. Lo único que le escuché decir a la vampira, a la tal Delilah, fue que planeaban que Shawn se casara con Renesmee y una vez hecho esto la eliminarían y a los Cullen junto con ella, pero no sin antes…
-¿No sin antes qué, maldita sea? ¡Habla!
-No sin antes que ella procreara un hijo de Shawn.
Quedé perplejo.
-Según entendí, desean crear una raza de vampiros más poderosa, con el doble de fuerza que un vampiro común, es algo que no pude comprender bien, creo que tiene algo que ver con la sangre vampírica dentro de Nessie. Después de eso, se dieron cuenta de que escuchaba y golpearon a Corey casi hasta matarlo –Dijo Leah totalmente quebrada en llanto.
-Leah, yo -estaba impactado. La trampa que tendieron era mucho peor de lo que alguna vez imaginé. Ese malnacido.
-Tenemos que hacer algo para detenerlos. Renesmee no me va a escuchar ahora. Está demasiada herida por las mentiras de Shawn. ¡Pero debemos detenerlos!
-Solos no podremos. Escuché decir que habían demasiados involucrados. Jake, vampiros. Muchos vampiros envueltos en esta telaraña de sopor. Matarán a Corey si no regreso a decir que todo está listo para que Shawn y Nessie estén juntos.
-Entonces, pediremos ayuda. Necesitamos ir a ver a Alice. Es la única que nos puede auxiliar ahora. No diré nada a Bella o a Edward, porque no sabrían contenerse y eso pondría en peligro la vida de Renesmee. Aunque mataran a Shawn, los demás atacarían. Mientras tanto, regresa a lado de Corey. La manada irá a buscarlos cuando todo esté listo. Resistan. ¡Tienes que prometerme que resistirán!
-Jake. ¡Lo lamento tanto! Lo siento, pero si dañan a Corey moriré. No podía permitirlo. ¡Lo siento tanto, Jacob!
-Ya, Leah –le dije abrazándola-. Hiciste lo que yo hubiese hecho por Renesmee, e hiciste bien en contarme todo. Ahora sí desenmascararemos a esos demonios. ¡Vete ya! Iré a buscar a Alice para contarle todo y nos encargaremos. Sobrevivan… es una orden, Leah –dije mirándola a los ojos.
-Sí, Jake. Lo haremos.
Salí de ahí disparado, en forma lobuna. No tardé mucho en llegar a casa de los Cullen, sin antes asegurarme de que Nessie y ese maldito no estuvieran cerca; su olor guiaba hasta la cabaña. Así que todo estaba seguro por el momento.
Entré de golpe y llamé a Alice. Para mi suerte, solo ella y Jasper estaban en casa. Se sorprendieron sobremanera la encontrarme ahí, desgarbado y tembloroso.
Les conté todo lo que había pasado. Alice comenzó a poner esa mirada de cuando veía algo en el futuro… Jasper la sostuvo.
-Esto es grave –dijo con los ojos abiertos como platos-. Muy grave.
-¿Qué has visto? –preguntó Jasper.
-Son los Vulturi. Todos ellos están detrás de esto. No lo había visto porque hasta hoy, con tu historia, descubrí quién tomaba las decisiones. Ahora que todo está decidido y que Shawn ha cometido su traición, puedo mirar claramente entre los huecos de mis visiones.
-¿Quién toma las decisiones de los Vulturi, Alice?
-Es Jane. Jane orquesta todo este enredo.
-¿Quién? –pregunté exasperado.
-No hay tiempo para preguntas Jacob –respondió Jasper. Él siempre me había dado un poco de miedo, debía admitir, pero sabía que era uno de los más sabios entre los Cullen, así que debía tener sus razones para pedirme aquello y le hice caso.
-Iremos a ver a Rose y a Emmet. Después nos reuniremos con los Denali y los demás clanes para obligar a los Vulturi a venir y todo lo demás se resolverá conforme avancemos. Bella y Edward no deben saber por el momento.
-Eso mismo pensé –respondí.
-Esme y Carlisle tampoco sabrán todavía aquí -dijo Alice-. ¡No hay tiempo que perder! Vi el futuro de Shawn y Nessie está a su lado. Vi la sombra, como la vez anterior. Estaban frente a un altar. Se casarán, dentro de un mes o un poco más. Todavía no está decidido. Depende de Renesmee y de todo lo que suceda en los siguientes días.
-¡No! ¡No puedo permitirlo! –exclamé.
-Lo harás Jake –pidió Alice con serenidad-. Necesitamos que crean que todo su plan está marchando bien, para que todo siga su curso. Cuando el momento llegue, los atacaremos aquí, justo cuando crean que han ganado, los Cullen mostraremos nuestro verdadero rostro y acabaremos con los Vulturi de una vez por todas.
-De acuerdo amor –dijo Jasper que confiaba ciegamente en la psíquica.
-Está bien, lo haremos como tú digas –comenté resignado. La relación entre los Cullen y yo no era de total y profunda amistad. Era más bien de mutuo respeto. No me agradaba mucho la idea de tener que confiar ciegamente en Alice, pero como dije, por ella lo haría todo. Hasta entregarle mi voluntad a un par de vampiros.
Después de solo unos minutos, todo estaba listo para nuestro viaje. ¡Odiaba tener que dejar a Nessie en manos de ese hijo de perra! No obstante, por su bien, debía irme. Los detendríamos. Estaba seguro de que lo haríamos.










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viernes, 18 de noviembre de 2011

CAPÍTULO 29, CUARTO CRECIENTE (3ERA ENTREGA DE LUNAS VAMPÍRICAS) UNA PEQUEÑA PARTE

Me pegó suavemente en el hombro, para luego arrebatarme al animal que se retorcía en sus brazos, sin poderla tocar y clavó los dientes hasta drenarle. Cuando se separó, una pequeña gota de sangre cayó de entre sus rojos labios. Con un dedo la tomé y la llevé hasta mi lengua. Se quedó muy quieta mientras la observaba. Luego agachó la mirada escondiendo los ojos tras sus largas pestañas y dijo:
-Serás más rápido, pero yo soy más astuta. Te quité la presa.
-No, Giorgiana –hice un movimiento con la cabeza-. Mi presa eres tú –pronuncié las palabras sin más miramientos, cortando el camino que nos separaba y tomándole el rostro para posar ardientemente mi boca en la suya.