sábado, 10 de septiembre de 2011

CAPÍTULOS 11, 12, 13, 14 Y 15 DE LUNA LLENA, CONTINUACIÓN NO AUTORIZADA DE AMANECER. DERECHOS RESERVADOS


Capítulo 11: “La Presentación”

-Tienes que prometerme que te portarás bien Jake –dije-. Shawn es alguien muy especial para mí –lo extraño era que sí era especial-, y no quiero pleitos, menos aún si mis padres están presentes.
-Solo por ti Ness. Ese idiota es insufrible. No puedo entender qué le ves o porqué te atrae alguien tan nefasto como él.
-Porque él dice lo que piensa y no actúa a escondidas Jacob.
-Eso no es justo Renesmee.
-Lo sé. Lo siento.
Legamos a casa más rápido de lo que pensé. Shawn estaba parado en la puerta sin moverse, como la estatua de uno de los dioses de la antigüedad. Tan casual, sin preocupaciones y tan seguro. Usaba unos jeans obscuros con una camiseta negra y una chaqueta de mezclilla que combinaba con sus jeans. Usaba de nuevo, como siempre que lo veía, ese extraño símbolo colgado al cuello. Me contó que era el escudo de armas de su clan. Era hermoso y extraño. Un tigre con las dos garras por delante. Sus ojos rojos resaltaban increíblemente como rubíes. ¡Lo hacían ver tan atractivo!
Por otro lado estaba Jake. Con una playera roída sin mangas. El cabello corto y unos jeans pálidos y desgastados de tanto uso y unas botas de esas que usan los montañistas para caminar por el bosque. Su piel brillaba a la luz del sol, no tanto como la de Shawn ni de la misma manera, sino más sensual, más varonil. Me recordaba a esos modelos de las revistas de ropa interior masculina. Tan inalcanzable. Tan sexy. Con ese abdomen de acero y sus músculos tan definidos. Como siempre, debía detener mis ensoñaciones si alguna vez quería entrar a la casa de Esme.
Mi padre y Bella salieron a nuestro encuentro y detrás de ellos toda la familia. Yo me sentía muy nerviosa. Todos habían entrado desde que llegamos para darme privacidad con Jacob.
-Mamá, papá, Jas, Alice, abuelos, él es Shawn.
Mi padre le extendió la mano y Shawn la tomó. Después saludó a todos y cada uno de los miembros de mi familia.
-Es un verdadero placer conocerlos. Mi nombre es Shawn MacArthur –primera vez que escuchaba su apellido. Era hermoso-. Renesmee me ha hablado mucho de ustedes.
-Sí –dijo papá-, aunque nosotros no sabemos mucho de ti. Bueno, al menos hasta hace unos segundos -sonrió irónicamente. Ya le había leído el pensamiento, segurísimo, y por la pose de Alice y de Jasper también supe que ya lo había analizado cada quien a su manera.
-Si Señor Cullen. Me imagino. Y Señora Cullen, si me permite decirlo, es usted una vampira sumamente hermosa. Veo de dónde sacó Renesmee su extrema belleza.
-Gracias, Shawn –mi padre de pronto apretó la mandíbula y puso cara de enojo. Jacob resopló y volteó los ojos.
-Espero no se ofenda Señor Cullen.
-En absoluto. Shawn. Dime Edward –Pero su rostro decía otra cosa.
-Pasa por favor –dijo Esme. Le siguió Carlisle. Jasper no habló para nada.
Una vez en casa, comenzaron las preguntas interminables para aquel vampiro extraño y ominoso: ¿De dónde vienes? ¿Qué hacías en tu vida anterior? ¿Tienes familia? ¿Cuándo podremos conocerlos? Etc. Jake no se separó de mi lado. De cuando en cuando ponía cara de asco, pero permaneció en silencio. Shawn actuó como siempre. Muy tranquilo y seguro de sí mismo, como si nada pudiese perturbarlo.
Un par de horas después, ya habiendo obscurecido, la sesión de preguntas había terminado. Todos parecían estar encantados con el nuevo invitado. Excepto Edward por supuesto, que, como Jacob, tenía cara de pocos amigos. Shawn pidió permiso oficial a mi padre para visitarme con frecuencia. Él contestó: “Eso será decisión de Renesmee”. Se volteó y me preguntó: ¿Tú deseas que Shawn venga a visitarte Nessie? Yo respondí que sí (Jake estaba fúrico. Murmuraba cosas inaudibles para sus adentros, pero le agradecí que no lo demostrara tanto). Una vez habiéndose despedido propiamente de toda mi familia, acompañé a Shawn a la puerta. No me quedaría con él como había dicho. Deseaba más que nada estar con mi mejor amigo. Jake se puso de pie y fue conmigo hasta la puerta pero se quedó ahí. Me emocionaba que se pusiera celoso. Aunque no cambiaba nada, me gustaba la sensación que emitía.
-Fue un gusto conocer a tu familia, princesa. Todos son tan talentosos y agradables. Y las historias de Carlisle con los Vulturi me parecieron asombrosas.
-Me agrada que te hayan gustado.
-No son nada parecido a lo que me habías pintado. Pensé que me iban a estar esperando con una estaca y un collar de ajos para deshacerse de mi –sonrió.
-Bueno, digamos que la estaca estaba guardada debajo del sofá, por si acaso –reímos juntos. Jake no dejaba de observar desde la puerta, parado con cara de pocos amigos. Esperando a que Shawn se fuera.
-Y ése, ¿se va a quedar contigo? –preguntó.
-No creo. Muy probablemente tenga que irse con su… amiga, y con los demás de su manada –mentí.
-Así que ese es el problema entre ustedes. ¿Hay alguien más?
-Sí. Él ama a una de su clase. Le importo, de eso no cabe duda, pero no me ama como yo quisiera que lo hiciera.
No te pongas triste. Si él no quiere estar contigo entonces, no te merece –Estaba molesto-. No quiero verte sufrir por él.
-Eso va a ser un poco difícil. No puedo dejar de amarle así como así.
-Yo te ayudaré. Para eso estoy yo princesa –me tomó de la mano y la besó. Jake de pronto me llamó: ¡Renesmee! ¡Bella te está llamando! Estaba temblando de nuevo. Creo que es hora de entrar, pensé.
-Gracias Shawn, pero, solo amigos ¿recuerdas?
-Esperaré hasta que te des cuenta de que en realidad te importo más de lo que quieres admitir –sonrió.
-¡Shawn!, por favor.
-Es verdad, Renee. Esperaré –me besó la mejilla y susurró en mi oído: “Hasta pronto, mi princesa negra”. Y se fue.

 Capítulo 12: “La Pelea”

Ya habiéndose ido Shawn, fui a ver para qué me llamaba mamá. Cuando pasé junto a Jake, que estaba parado en el umbral de la puerta, sentí otra vez esa electricidad que invadía mi cuerpo. Él se pegó a mí y me tomó del brazo en un arrebato de ira. Podía notar que odiaba la manera en la que Shawn me miraba, pero no le quise dar importancia a todo eso. Yo me detuve y le miré, retadoramente. Apretó la mandíbula y fijó sus ojos obscuros en mí. El tiempo pareció no pasar pero, en cuestión de solo segundos, me besó. Su beso fue tan apasionado, tan ardiente y a la vez un tanto violento, que me hizo perder los sentidos. Me aprisionó contra su cuerpo con una fuerza inmensa. Pero no me lastimaba. Yo simplemente no podía parar de besarlo. Fue un impulso. Un impulso irresistible. Después de unos segundos interminables de estar fundidos el uno con el otro, me quedé completamente sin aliento. Y cuando por fin paré para respirar, caí en la cuenta de lo que estaba haciendo. Me enfurecí conmigo misma por ser tan débil, y lo desquité en su contra. Le empujé fuertísimo, tanto, que su espalda hizo una grieta en la pared y le da un bofetón tremendo. Le dejé la mano marcada en el rostro y él, habiéndose incorporado de nuevo me tomó, esta vez con más fuerza y volvió a besarme, pero no fui yo la que lo detuvo.
Edward salió al escuchar el azotón de la pared y cuando vio a Jake besándome arremetió en su contra. Se abalanzó con toda su fuerza, mandandolo a chocar contra un árbol. Pegué un grito impresionante. Mi madre salió de inmediato, al igual que toda mi familia. Carlisle y Jasper sostuvieron a papá que estaba incontrolable. Nunca le había visto esa mirada. Parecía loco de furia. Imaginé que mirar a su niña siendo fuertemente atajada por el hombre que alguna vez quiso quitarle al amor de su vida, no debía ser nada fácil. Emmet y Alice sostuvieron a Jake que ya había entrado en fase. Por poco y no logran controlarlo. Eso sí, se llevaron unos buenos mordiscos, pero dada la situación ninguno se molestó por todo aquello. Mi madre sostuvo el rostro de mi padre para tranquilizarle.
Le miró fijamente y le dijo: “Edward, amor, por favor, te suplico que te controles. Entiendo tu enojo. Yo misma quisiera arrancarle la cabeza a Jacob, pero Renesmee ya es grande y ella sabe bien lo que hace y sabe cómo defenderse. Tienes que calmarte mi amor, te lo ruego. Recuerda nuestra plática del otro día con él. Sabes a qué me refiero. El dolor nos hace cometer locuras”.
Papá reaccionó casi de inmediato, soltándose de los brazos de Jas y de Carlisle lentamente. Levantó el rostro, ya más apaciguado. La besó en la frente y me preguntó:
-¿Estás bien?
-Sí, papá. Estoy perfectamente bien. Por favor nunca vuelvas a hacer algo así. Si lastimas a Jake, yo jamás te lo perdonaría. Mamá ya te lo dijo. Soy perfectamente capaz de defenderme. Ahora discúlpate con Jacob.
-¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué he de disculparme con él? Te besó a la fuerza. Él es el que te debe y me debe una disculpa…
-Papá, no te ofendas, pero esto no tiene nada que ver contigo. Te exijo una disculpa. Esa no es manera civilizada de tratar las cosas.
-No, Nessie. Él tiene razón –dijo Jake ya habiendo vuelto a su forma humana. Siempre cargaba un par extra de ropa. La dejaba entre los árboles del bosque. Justamente para situaciones como esta.  -Yo traspasé la línea. Edward, discúlpame. Estoy arrepentido, lo sabes. ¿Puedes verlo? ¿Puedes leer mi mente ahora? Lo siento muchísimo. Perdí totalmente el control.
-Eso fue lo que ocasionó el maldito problema en un principio Jacob. ¡Controla tu cerebro y tus manos con un demonio! ¡Ella es mi hija! No abuses de su confianza, ni de la nuestra.
-Edward, lo lamento. En verdad lo lamento. Fue una total falta de respeto hacia ustedes, pero más hacia ella.
Papá se quedó callado por unos segundos. Luego, asintió.
-Me lo merezco, Ed. Bella –la miró a los ojos como si fuera un cachorrito arrepentido.
-Nunca lo vuelvas a hacer Jake. No me importa si tú la quieres, o si ella es tu amiga y tú mi mejor amigo. Si vuelves a hacerlo, en contra de su voluntad, yo misma te mataré. Espero que tomes esto muy en serio.
-Lo hago, Bella. Renesmee –me miró casi con lágrimas en los ojos-  me iré. Entiendo si no vuelves a hablarme. Lo siento con toda el alma… me dejé llevar por el coraje… Nessie, por favor, perdóname -se dio la media vuelta y yo lo detuve de inmediato. No quería que se fuera. No ahora.
-Abuelos, Jas, Alice, papás, déjennos a solas por favor. Tenemos asuntos que arreglar. Gracias por sus preocupaciones, pero yo sé que hacer. Entiendo que crean que todavía soy una niña pero ya no lo soy. Por favor, tienen que aprender a confiar en mí. Tienen que hacerlo si realmente me aman.
Todos asintieron, menos papá.
-Edward, por favor, por mí -le dije. Por fin cayó en la cuenta de lo que le pedí. Se me acercó, me dio un beso y le susurré al oído: “Tienes que dejarme hacer mi vida papá. Te amo. Siempre serás el primer hombre y mi primer amor. También el más importante. Pero debes comprender. No soy más Nessie. Ahora soy Renesmee Cullen, y mis problemas los arreglo yo. Si necesito su ayuda, la pediré. Te amo”.
Le besé la mejilla y le abrasé. Al final terminó entendiendo. Si hubiera podido llorar estoy segura de que lo hubiera hecho. Su bebé ya no era una niña. Debía dejarme ir. Se dio la media vuelta y todos fueron detrás de él. Mamá le abrazó y entraron.
Jacob –dije-. Lo que hiciste fue más que bajo. ¿Cómo te atreves a hacerme esto? Eso fue muy…. ni siquiera encuentro las palabras. Creí que habíamos quedado en un acuerdo. ¿Por qué? Me lastimaste.
-Renesmee, no puedo decir más que, lo siento. De corazón. No dejes que mi estupidez arruine todo lo que habíamos ganado. Te lo suplico –no me veía a la cara.
-No lo dejaré. Pero esta tiene que ser la última vez. ¡No soy tu juguete! No puedes atraerme y luego botarme. ¡No puedes!
-Yo nunca te boté. Fuiste tú la que lo decidió.
-Pero ¿por qué demonios lo decidí, Jake? Lo decidí porque no me puedo dividir en dos para ti.
-¿Es ese maldito muerto el que trae así verdad?
-Eso no te importa. No metas a Shawn en nuestros asuntos.
-Pero él ya está en medio de nosotros, ¿que acaso no te das cuenta? Ya no sé qué pensar, Renesmee.
-Tú sabes porqué. Tú empezaste todo esto Jacob. Ahora se hombrecito y acábalo como debe ser si es que tienes las agallas.
-¡Ness! ¿Qué empecé?
-No me dijiste la verdad de tus sentimientos. ¿Te parece poco?
-No. Ese fue el más grave error que he cometido en la vida, pero ¡ya basta de hacérmelo pagar! ¿No? Si tan desagradables te resulta lo que siento por ti, pues aléjate ya. O estás conmigo como quedamos, o no. Tú decides Renesmee. Tampoco soy un juguete.
-Tus “sentimientos” hacia mí, ¿a qué demonios te refieres?
-Eres mi mejor amiga en el mundo y –comenzó a tartamudear-, Pu… pues… sabes que te quiero mucho… decide tú. Yo ya me cansé -bajó la cara como si estuviera decepcionado de sí mismo.
-¡Pues sí! –Grité-. Sí estoy contigo como amiga.
Jake sonrió ampliamente. Estoy segura que no se esperaba aquella respuesta. Ni yo la imaginaba.
No deseaba decirle cuánto había disfrutado sus besos. Cómo me subieron a la luna y me trajeron de vuelta a la tierra violentamente. No quería decirle que anhelaba ser completamente suya. Que quería que me tuviera en todos los aspectos. Que casi morí cuando sentí su cuerpo contra el mío y que si mi padre no hubiera llegado, no hubiese podido controlarme y lo hubiera atrapado ahí. No podía decirlo. No era correcto. Era… monstruoso de mi parte. Pero no me alejaría de él de nuevo. No se lo iba a hacer tan fácil. Le amaba con pasión y locura. Leah tendría que esperar. Si Jake me besó es porque me quería, o tal vez porque estaba confundido. Y si lo estaba, yo no me quedaría con los brazos cruzados. Lo de Shawn funcionó. Él se puso fúrico cuando me besó el rostro. Así que debía haber algo más que él estuviera sintiendo por mi. Al menos eso quería creer.
-Y ahora vámonos –ordené.
-A… ¿a dónde vamos? –Me respondió-, pensé que ibas a ver a “Shawn” al rato -dijo molesto.
-A la Push. Es nuestra noche, ¿no es así? La luna está llena y la pasaremos juntos, por los viejos tiempos -le guiñé el ojo-. ¿Vienes o piensas quedarte paradote ahí como tonto?
-¡Pero por supuesto que iré! –dijo sumamente sorprendido.
-Pues vamos, muévete lobo –sonreí. Y nos encaminamos a la Push, tomados de la mano.

Capítulo 13: “Luna Llena”

Llegamos a la playa de la Push. Nos sentamos en la orilla del mar. La hermosa luz de la luna nos alumbraba como lámpara ardiente. Era verdad. Amaba esas noches. No podía dejarla pasar. Estábamos en silencio, observando el esplendor de la playa. Tomados de la mano. Sin decir una palabra decíamos más que con mil discursos estúpidos. No quería pensar en Leah ni en Shawn ni en mis padres. Ahí solo existíamos Jake y yo. Solo el calor de su mano en la mía. Solo mi cabeza en su hombro. Solo su brazo rodeándome de repente. Solo… solo nosotros dos.
Sentados en la arena tibia de la playa, levanté el rostro para mirarlo. Quería verle los ojos. Sonreía plácidamente. Parecía como si no tuviera ni la más mínima intención de ir a ningún lado más, nunca. ¿Estaría pensando lo mismo que yo? ¿Se sentiría tan feliz como me sentía? Su mirada se encontró con la mía. Comenzó a respirar pesadamente. Tragó saliva. Yo me mordí el labio y toda mi fuerza de voluntad se fue al caño, y al parecer, la de él también.
Clavó su boca en la mía, pero este no fue un beso violento como los anteriores. Era un beso de entrega total. Bastaban solo nuestros labios para esta noche… y nuestro cuerpos.
Jacob empezó a temblar, no de furia, sino de pasión incontrolable. Yo también. Me miró y sin decir una palabra, acostó mi cuerpo erizado (lo que no sabía que pudiera pasarme porque nunca lo había sentido). Sentí su silueta fornida y hermosa. Estaba en la gloria. Se puso encima de mí, besándome aún más profundamente que antes. Pude sentir como cada célula de mi cuerpo cobraba vida propia. No podía detener mis acciones. No pensaba, solo sentía. Y era tan extremadamente placentero. Mis manos se aferraron a su cabello, tan fuerte que escuché un pequeño quejido salir de su boca. Eso me éxito todavía más. Yo llevaba una blusa blanca de botones por delante y tejida, que Alice me había regalado, y unos jeans ajustados. Para ese momento mis zapatos ya habían volado hacia la nada. También lo hizo mi mente y mi corazón. Era como siempre lo había soñado. Podía sentir claramente lo fuerte de sus músculos contra mi cuerpo. Toda su fuerza estaba enfocada en mis muslos, a los cuales se aferraba casi incontrolablemente. Lento y con mucha delicadeza, desabrochó los primeros botones de mi blusa, pero lo detuve. Le tome del rostro para contemplar sus gestos. Eran de completa satisfacción. Le quité la camisa poco a poco, besándole el abdomen mientras lo hacía. Él pareció erizarse también. Cada fibra de nuestro organismo estaba perdida en una sinfonía que solo él y yo podíamos escuchar. Se aferró a mi cabello sin dejar de besarme. Luego empezó a bajar hacia mi cuello y mis hombros. Terminó por desabotonar toda mi blusa y con mucha delicadeza, me besó el ombligo virginal. Tocaba mi cintura y su boca dibujaba la curva de mi cadera, sin quitarme los jeans, solo desabrochándolos.
Mi rostro reflejaba el más grande de los deleites. Le amaba hasta morir. No importaba si él me amaba o no. Aunque, por la intensidad de sus besos y, por ese momento al menos, creía que sí. Que se estaba entregando a mí completamente, así como yo a él.
Había en su manera de tocarme una inocencia salvaje, que solo se podía comparar con la mía. El temblor de nuestros cuerpos continuaba, pero cada vez más tenue. Ahora mi piel casi desnuda del torso podía apreciar su temperatura ardiente como el fuego. La visión de su piel morena reflejando los destellos de la luz, llenó mi visión. No creía lo divino que se veía. Por primera vez en la vida, mi palma se atrevió a hacer contacto con su abdomen con toda libertad. Éramos la combinación perfecta. Como si todo el universo hubiese planeado todo para que Jacob y yo llegáramos a ese momento. Continuó tocando mis muslos y poco a poco bajó hasta besarlos. Gemía muy bajo. Yo suspiraba y clavaba mis uñas en su espalda. No resistí. Quería poseerlo. Necesitaba que fuera mío. Sin que lo notara, me saqué la blusa. Luego, muy suavemente, puse mis manos en la orilla de sus shorts y arranqué el botón. Quise deshacerme de todas las ropas que nos cubrían, pero su mano, firme como la piedra, me detuvo. Me miró de nuevo, inhalando aire trabajosamente, y por primera vez en la eternidad en la que estábamos sumergidos, las palabras brotaron de sus labios…
-No Nessie. Eso no.
Me detuve en seco. Caí en la cuenta de todo lo que estaba sucediendo. Mi mente decía que me detuviera, aunque mi corazón palpitaba a gritos suplicando que continuara. Escuché sus latidos acompasados con los míos. Desbocados y constantes.
-¿Qué pasa Jake? –dije, presionando mis labios en los suyos una vez más.
-Ness, tenemos que detenernos. Esto no está bien. No debemos.
Esas palabras dejaron más que claro que mi corazón debía perder la batalla contra mi cerebro. ¡Leah! Pensé. Él no quería seguir por ella. Esto estaba totalmente equivocado. De nuevo los celos se apoderaron de mi. No podía seguir. ¿Qué clase de ser semi humano era? ¿Cómo me atrevía a arrebatarle el amor a otra persona que se lo merecía más que yo? ¡Ahora el monstruo era yo! Me llevé las manos al rostro, confundida y molesta. Miré fijamente a Jake, que extendía la mano para darme la blusa.
-Jacob -dije poniéndomela-, lo siento. No quería, bueno, si quería, pero... lo lamento, tengo que salir de aquí –me puse de pie. Él repitió mis movimientos, tomándo su camisa para cubrir su desnudo torso.
-Renesmee, espera –dijo desesperado.
-¡No, Jake! Tienes razón. Esto no está bien. ¡Nada está bien! –grité.
Un impulso tan incontrolable como el que había sentido al estar con él invadió mi ser. Estaba tan avergonzada. ¡Cómo pude dejar que esto llegara tan lejos! ¡Dios! Y Shawn, ¿con que cara le volvería a mirar? Era verdad que solo era mi amigo, pero aun así. Me sentí un ser sumamente vil. Lo había utilizado para mis propósitos cuando sabía que sentía algo verdadero por mi. ¿Cómo pude hacer esto? ¡Que desastre!
-Renesmee, ¿que pasa? –dijo tomándome de la mano para detenerme-. Solo me refería a que te debo respeto y esto no debe ser así. Estoy tan apenado, aunque me muero de ganas de continuar –jadeaba aún agitado-, pero no así. No en este momento. Me dejé llevar hasta un punto sumamente peligroso. Tenía que parar porque no te mereces esto. Ni tus padres.
-¡Jake, tengo que irme! –me solté de sus manos. Salí corriendo. Por primera vez, permití que mi lado vampiro tomara entera posesión de mi cuerpo y mente. Podía escuchar todo, sentir todo. Mi corazón casi explotando en cada latido; cada mínimo sonido del bosque. Mis pupilas se dilataron mostrando un color negro como la noche y la velocidad de mis pasos se incrementó. Jake entró en fase y me persiguió por unos cuantos kilómetros, pero era tan rápida que no pudo alcanzarme. Los árboles del bosque pasaban a mis costados sin golpearme. Veía las ramas y las evadía. Cerré mis puños y las lágrimas que rodaban por mi rostro se secaban con el aire fresco.
Llegué al umbral de la cabaña de mis padres. Jake se detuvo detrás de mí. Algo en mi persona había cambiado para siempre. Era como si la vampira dormida en mi hubiese dominado mis sentidos. Ahora podía ver las cosas desde otra perspectiva. Me dolía mucho lo que había sucedido, pero la sed era lo que me estaba matando. Mi garganta estaba seca. Moría por la sangre. Sangre humana. Aunque no pondría en peligro a nadie. No era capaz.
Miré a mis espaldas y Jake no estaba, luego salió en forma humana, con los shorts raídos y casi destrozados. Se dio cuenta de que no podría acercarse por el problema que tuvo con mi padre aquella tarde. Detuvo su andar y susurró…
-Renesmee, regresa por favor.
Le di la espalda de nuevo, agaché la cabeza y decidí que no me detendría. Continué hasta llegar a la puerta.
-Vete –pedí-. Todo estará bien.
-No, por favor, ven. Necesitamos hablar.
-No. Nos veremos otro día. Necesito pensar.
La verdad era que no pensaba verlo más. Moría de vergüenza. Necesitaba hablar con un alguien que me comprendiera. Estos cambios en mi persona me estaban volviendo totalmente loca. Claridad, pensé. Añoraba un poco de claridad. Además de eso me sentía tan culpable. Hablaría con mamá sin que papá se enterara. Pero, ¿cómo sería eso posible?
-Nessie –murmuró el licántropo.
-¡Jacob, vete! Papá saldrá.
Me miró fijamente y me dijo…
“Te amo, Renesmee. Estoy total y completamente enamorado de ti. Siempre lo he estado y siempre lo estaré. Aunque me repudies por hacerlo. Esta noche ha sido la mejor de mi vida”.
Sonrió grandemente. Se dio la vuelta y desapareció en el bosque. Mi mandíbula casi estaba descoyuntada. ¿Que él me amaba? ¡Dios! ¿Jacob Black, me amaba?

Capítulo 14: “El Desequilibrio”

Quedé pasmada. Parada entre la cabaña y el bosque, con cara de estúpida mientras miraba al amor de mi vida alejarse de mí poco a poco entre los árboles. ¡Por Dios! Dijo: Te amo. ¡Lo escuché clarito y más dulce que la misma miel! Lo que siempre había soñado se había hecho realidad. ¡Él me amaba! Lo sentí hace unos minutos y así era. No podía estar mintiendo. Era improbable. Pero, ¿y Leah? ¿También la amaba a ella? Sabía muy bien, por la historia de mi madre, que se podía amar a más de 2 personas a la vez. ¿Era yo la otra? ¿Era yo el Jacob de Bella? ¡Todo era tan confuso! Me sentía feliz, pero a la vez tan confundida. Mi mente se dividía en varios caminos a la vez. Pude sentir como la garganta dejó de arder tanto, mis pupilas volvían a la normalidad pero la adrenalina que sentí al correr no cesaba. Esto no era normal. Necesitaba ver a mi madre. Pero de nuevo, ¿cómo separarla de Edward?
¡Ya sabía! ¡Tía Alice!
Fui a casa de Esme con la nueva rapidez que había descubierto. Era excitante poder correr con tal celeridad. Llegué pocos segundos.
-Alice –grité.
Mi tía salió de la casa en un parpadeo.
-Nessie, ¿qué pasa? He visto cosas borrosas en el futuro de Shawn. De repente te veo con él, de repente no veo nada. Me está volviendo loca. ¿Qué pasa?
-¿Loca, tía? No más que a mí. Necesito tu ayuda.
-Dime, lo que necesites, preciosa.
-Saca a Bella de la casa sin que papá se interponga. Inventa algo. Eres excelente para eso. Por favor, te lo ruego. No hagas preguntas. Te contaré después. Solo hazlo.
-No, no sin que antes me digas que sucede.
-Alice, ¡por favor!
-No. Dime o no la iré a buscar –sonrió.
-Ok, pero debes prometerme que no vas a armar un escándalo de todo esto. Necesito que lo jures.
-Jurado.
-Cosas muy extrañas están pasando con mi cuerpo y algo sucedió con Jacob esta noche. Te mostraré, no te escandalices. No fue nada de importancia, en realidad.
Puse mis manos en su rostro y las imágenes comenzaron a recorrer su mente, mientras sus ojos se abrían como platos. Le mostré cómo cambió mi cuerpo radicalmente, la velocidad, el dolor, mis pupilas y había algo más. Algo en el área abdominal. Sentía un dolor punzante. Ya había leído mucho sobre los cambios físicos que una mujer experimenta cuando es humana y llega a la edad de ser capaz de procrear. Pero nadie esperaba que me pasara a mi. Lo único que podía pensar era que mi cuerpo estaba revelando de alguna manera que yo ya estaba pasando por esa fase. No había ningún tipo de sangrado o esas cosas humanas. Era solo el dolor. Carlisle realizó estudios en mí cuando cumplí los 7 años. Los resultados revelaron que sería capaz de tener hijos algún día, debido a que mi cuerpo si cambiaba con el tiempo. ¿Sería esta la manera en que se me anunciaba que ya era una joven mayor?
-¡Oh, por Dios Renesmee! ¡Hubiese deseado que no me dijeras nada! Tengo que esconderle esto a tu padre. ¿Tú y Jacob? Bueno, es verdad que en algún punto ustedes dos debían, bueno, tú sabes, pero, ¿ahora? Esto es para locos.
-Gracias Alice. ¡No sabes cómo me has tranquilizado! –le dije casi gritando.
-Lo lamento, Nessie. Es que la sola idea es tan loca.
-Ya no soy una niña, tía.
-Lo sé, ya no lo eres.
-Pero, ¿qué piensas respecto a todo esto? ¿Me refiero a lo físico?
-Creo que debemos consultarlo con Carlisle. Él podrá hacerte estudios y ver qué sucede. Está aquí.
-De acuerdo, aunque esto será mucho muy embarazoso.
-Pero necesario. Y Bella debe saberlo.
-¿Qué? ¡No! Eso jamás. Es mi madre y amiga de Jacob. Nunca lo entendería.
-Renesmee, no la parte de ti y Jake, solo lo esencial.
-¡Uff! No me asustes así, Alice. Está bien. Eso, creo que está bien.
-Ok, Nessie. Espera aquí.
Alice se fue. Esperé por quince interminables minutos hasta que a lo lejos las vi llegar.
-¡Mamá! -la abrasé-. ¿Alice cómo le hiciste para separarla de Edward? Y tan rápido…
-Tengo mis métodos para convencer a mi hermano, pequeña. No te preocupes por él. No les molestará, ahora hablen. Yo estaré con Carlisle esperándoles.
-Gracias, tía Alice. Te amo -la abrasé y entró.
-¿Qué pasa cariño? –Bella preguntó-. ¿Todo bien?
-En realidad no, mamá. Necesito tu ayuda.
-Dime, Renesmee. ¿Qué puedo hacer por ti?
-Mamá, algo está pasando con mi cuerpo (le mostré, solo esa parte).
Se quedó de pie, muy quieta. Estuvo así por una fracción de segundo. Cuando por fin reaccionó, dijo:
“Ahh, creo que debemos entrar a ver a Carlisle –y así lo hicimos.
Mi abuelo nos esperaba en su laboratorio privado en el sótano de la casa. Lo había instalado por mí, hace años, para este tipo de casos. Me abrazó y como todo un profesional me hizo las preguntas correspondientes.
-¿Has tenido dolor abdominal? ¿Cambios de humor inexplicables? ¿Cambios en tu cuerpo? ¿Has tenido relaciones sexuales?
¡Stop! Gritó mi cerebro. Mi madre estaba mirándome como, solo me puedo imaginar, miraba alguien que espera una respuesta con predisposición. Alice bajó la mirada y sonrió para sus adentros.
-No, abuelo Carlisle. No he tenido sexo con nadie -mis mejillas estaban tan rojas como dos enormes tomates. Esto era tan, pero tan, vergonzoso. Mamá las facciones de mamá cambiaron en señal de alivio. Carlisle también sonrió. Amaba mucho al abuelo. Era tan honesto, bueno y generoso. ¡Me amaba tanto! Siempre entendía y se podía contar con él en caso de emergencias. Tenía mucho que aprender de su persona.
Me hizo todas las pruebas pertinentes. Después de casi 2 horas, el resultado…
-Ya eres una mujercita, Renesmee. Una jovencita completa. Y como lo habíamos pronosticado, eres totalmente capaz de reproducirte.
¡Qué! No sabía cómo reaccionar. No me esperaba esto. Tenía una pregunta…
-Abuelo, ¿crees que pudiera tener hijos de cualquier raza? Me refiero a lobos, vampiros, humanos, elfos, duendes o lo que sea.
-Mmm, es un poco difícil pensar en elfos o duendes –sonrió amablemente-, pero muy seguramente si de las demás. Sabemos que tú naciste de un vampiro, así que nosotros somos capaces de engendrarlos, y tu cuerpo es lo suficientemente fuerte como para aguantar un parto. Un humano, sin duda. No sería ningún trabajo. Ahora, un lobo… ahí si no sé cómo reaccionaría tu cuerpo. Es algo desconocido para todos nosotros. Ningún vampiro jamás se ha mezclado con un lobo. Podría ser muy peligroso para la criatura. La respuesta sincera es, no sé.
Bajé el rostro, triste. Ellos se miraron unos a otros y mamá me abrasó. Sabían que el único tipo de hijos que anhelaba tener no serían ni vampiros ni duendes. Eran licántropos.
-Siempre hay esperanza hija. Siempre…
-Gracias, mamá.
-Tengo que decirle a tu padre y a Esme. Ah y a Jasper, Emmet y Rosalie. De hecho le voy a avisar a Charlie y a Renee, estarán tan emocionados por esto que…
-¡Mamá! ¡No te atrevas! ¡Oh, por favor, no.
-Pero si eso es lo más natural del mundo, Ness. Esperábamos algo así.
-No mamá. ¡Te lo exijo! Y esa es mi última palabra al respecto.
Pasaron dos horas más. Ya era de madrugada. Y toda mi familia se había enterado. ¡Genial!
Una vez en la cabaña, en mi habitación, no podía dormir. Solo pensaba en Jacob, en su piel, en sus manos, su cuerpo. Cada vez que las memorias venían a mi mente, sentía que mi cuerpo se encendía en llamas ardientes y vivas.
Por otro lado estaban mis ganas de ver a Shawn. Quería hablar con él y decirle toda la verdad. No quería jugar. No permitiría que se hiciera ilusiones con algo que muy probablemente jamás sería posible. Debía decidir, así que iría… sí. Iría a verlo a Seattle en ese mismo instante. Ahora que mis papás creían que yo dormía. Eran las 3am. Tenía aproximadamente hasta las 12pm para regresar a casa. Abrí la ventana con sigilo y me encaminé al encuentro de mi amigo, esperando poder encontrarle.

Capítulo 15: “La Familia de Shawn”

Después de una hora de viaje con mi nueva y muy felizmente encontrada velocidad, llegué a Seattle. Shawn había mencionado unos departamentos en lo bajo de la ciudad. Muy escondidos de la civilización. Excelentes para un cazador. Me explicó cómo llegar. Así que fui. No tardé en descubrirlo.
El lugar era lúgubre y pequeño. Pintado de rojo (como si ellos no fueran suficientes para llamar la atención).
Me acerqué con cautela. No había un alma cerca. Solo unas cuantas tiendas abiertas y otras abandonadas. Toqué a la puerta. Para mi sorpresa, la vampira más hermosa del mundo me abrió. La más hermosa y la que, en definitiva, usaba el escote más bajo y provocador que pudiera existir.
-Hola -dije con recato y algo de temor-. Mi nombre es Renesmee Cullen. No era mi intención irrumpir en su hogar así. Solo necesito ver a Shawn, si es que está aquí. Sé que les habló de mí.
-¡Jajajá! –Rió con un sarcasmo bastante desagradable-. Así que tú eres a la que Shawn ha estado… ¿visitando? Jajá, eres la “famosa” semi-vampira que hemos… que Shawn ha estado buscando con tanto ahínco. ¡Trevor! –Gritó-. ¿Adivina a quién tenemos aquí?
-¿A quién? -Preguntó la voz a lo lejos, que en segundos estaba en la puerta.
-¡No puede ser tan fácil, Delilah! ¿O sí? –rió burlonamente. Esto estaba empezando a cansarme-. Mi pequeño hermanito Shawn está haciendo todo lo correcto, ¡Jajajá!
-Querida mía –dijo Delilah con ese asentó inglés tan característico de Shawn-, mi hermanito salió a cazar, pero ya debe estar de regreso en unos minutos. ¿Deseas esperar aquí? Nosotros fuimos hace una hora… mmm un delicioso jovencito de secundaria es lo mejor para la cena –se pasó la lengua por los labios. Me dieron escalofríos.
-Oh, por favor, quédate –dijo Trevor-. Sería nuestro placer que te quedes aquí mientras Shawn llega. Por favor, entra.
Dudé, aunque pasé a aquel horrible departamento. No sé por qué lo hice, si todos mis instintos me gritaban que me alejara de ahí. Pero realmente debía ver a Shawn. El lugar estaba bastante obscuro, excepto por una luz de velas que lo alumbraba todo. Los muebles eran de estilo japonés. Delilah usaba un vestido negro entalladísimo y corto, que además tenía una abertura en la pierna derecha que le llegaba casi al estómago, y como mencioné antes, un escote que parecía unirse a la abertura de la pierna. Era mejor estar desnuda, pensé. No le faltaba mucho. Trevor llevaba una chamarra sin camisa y unos pantalones de piel rotos con botas negras. Sus ojos rojos escarlata eran realmente atemorizantes. Ninguno de ellos tenía la calidez de Shawn en los ojos. Eran miradas de pura maldad. Estaba petrificada.
-Siéntate querida mía. ¿Gustas una copa de sangre del niño del cual bebimos hace un momento? Te aseguro que sabe tan deliciosa como si aún se la estuvieras absorbiendo del cuello –rió fuertemente.
-No gracias, soy… digamos que soy….
-¿“Vegetariana”? –Dijo Trevor-. Sí, sabemos. Delilah solo estaba probando tu fortaleza. No te ofendas pequeña.
-No, en absoluto –respondí. Por Dios, ¿a qué hora llegaría Shawn?
-Nos permites unos segundos solos -pidió Delilah.
-Por supuesto, esta es, literalmente, su casa –respondí.
-Que criatura tan gentil -dijo. Y se fueron al pasillo del pequeño departamento. Tal como pasó cuando estaba con Jake, mis instintos de protección de repente se posesionaron de mi y mi oído se agudizó. Empecé a escuchar lo que platicaban a lo lejos.
-…pero la tenemos aquí. ¡Ahora, Trevor! Ahora es cuando.
-¡No! Delilah, esto podría arruinarlo todo. Todo lo que hemos ganado. Hay que esperar un poco más.
-¡No! ¡Estoy cansada de esperar! Mira la mierda en la que vivimos. Todo sería diferente si tan solo la entrega…
La puerta se abrió súbitamente. Gracias a Dios Shawn había llegado. Cuando me vio ahí sentada corrió a abrazarme y me jaló de golpe hacia afuera.
-¡Qué haces aquí Renesmee! –preguntó alarmado.
-Yo vine a buscarte. Necesitaba platicar contigo. Recordé tu dirección y también que me dijiste que te haría muy feliz verme por aquí.
-¡Shawn! ¡Hermanito hermoso! -gritó Delilah con un tono tan falso como la primera vez que el hombre “pisó” la luna.
-Trevor, Delilah… necesito un momento a solas con Renee. Podrían entrar, por favor.
-Pero con todo gusto hermano. Se nota que hay de qué hablar. Te dejaremos a solas -rió Trevor malévolamente, como si algo más pasara por su mente. Que vampiro tan molesto. Me recordaba a los Vulturi y me provocaba el mismo miedo; con su cabello negro y largo, pero congelado en una edad joven, al menos se veía más joven que Delilah.
Shawn me tomó de las manos tan fuertemente que por poco me las arranca.
-¿Qué haces aquí Renee? –repitió-. Nunca debiste haber venido. ¡Este lugar es sumamente peligroso para alguien como tú! ¿Qué haces aquí?
-Dijiste que podía venir a verte cuando lo necesitara y ahora necesito a un amigo. Eres al único que tengo o al menos, el único que me entiende.
-Tenemos que salir de aquí. Sígueme.
Salimos de ahí. Nos dirigimos un parque no muy lejano. Estaba obscuro pero no tenía miedo. Sabía que Shawn me protegería y a decir verdad, yo no era tan delicadita tampoco. El parque estaba casi destruido por completo. Solo habían unos columpios que semi colgaban de una barra de acero. Los demás juegos estaban a punto de caerse. Decidimos sentarnos en uno de los columpios. El cielo se estaba casi encapotado. Ni una estrella brillaba.
-¿Qué pasa, princesa? ¿Por qué has venido?
-Algo sucedió con Jake y debo mostrarte la verdad. No quiero mentirte ni engañarte.
-¡Ese bastardo! Dime, por favor, ¿qué ocurrió?
Le conté casi todo, pero con el toque de mis manos. Shawn nunca había experimentado mis poderes. Si pudiese, se hubiera desmayado. Omití todos los detalles íntimos, pero no mis sentimientos hacia Jake y cómo todo era tan confuso para mí, ahora más que nunca. El bajó la mirada. Se le notaba serio, pero triste.
-Tú, ¿lo besaste?
-Sí, Shawn. Sabes lo que siento por él. Nunca te lo oculté, aunque eso no me hace dejar de sentirme culpable.
-Lo pude ver. Pero si te sientes culpable por mí, no lo hagas. Agradezco que me hayas “mostrado” la verdad. Me duele, debo admitir. Pero no te odio. Nunca lo haría. Yo… te amo, Renee. Me enamoré de ti desde la primera vez que te vi en ese prado. Eres lo más puro y bueno que me ha dado la vida. Todo antes de ti era basura. Estaba podrido por dentro. Aun estando de espaldas podía ver lo hermosa que eras. Daría mi vida por ti. Lo daría todo. Estaba pensando incluso separarme de mi clan, si aceptas casarte conmigo.
-¿Qué? –¡Y aquí vamos de nuevo!-. Shawn, no puedes estar hablando en serio. Yo… yo no puedo hacerlo. ¡Amo a Jacob!
-Eso puede cambiar con el tiempo. Sé que te atraigo sobremanera. Lo sé, lo puedo ver en tus ojos. Ese cariño se puede convertir en amor. Uno incluso más apasionado que el que crees sentir –se acercó a mí más y más. Sentí de nuevo su aliento dulce. Su piel fría provocó que me erice de nuevo. Era tan diferente a lo que sentía con Jake, pero aun así, me parecía agradable y fuerte. Mis pupilas se pusieron negras al contacto con la piel de Shawn. Me abrazó. Después me miró a los ojos con esa mirada penetrante que siempre tenía. Mi corazón latía a mil por hora. Se dio cuenta y sonrió. Acercó su rostro al mío lentamente pero no me beso, solo rozó mis labios. Fue bajando por mi mejilla, hasta llegar a mi mandíbula. Sobre mi blusa comenzó a besar mi clavícula. La sangre me hervía. Suave, muy suave me mordió la mejilla, sin lastimarme. Experimenté una sensasión tan diferente a cuando me besó Jake. Era puro impulso, no era amor. La vampira dentro de mí que moría por salir a flote… pero, no podía dejar que Shawn avanzara, aunque quisiera que lo hiciera. Era solo mi cuerpo el que pedía lo salvaje del alma de Shawn, como si quisiera apoderarse de él. En ese preciso momento, sin ánimo de detenerse, me besó y dejé que lo hiciera, desatando en mí una pelea entre la sensatez y la estupidez, pero después de tan solo unos segundos, que parecieron eternos, reaccioné.
-Shawn. ¡Detente!. No puedo hacerle esto a Jake. No puedo. No soy así. Esta no soy yo. Yo le amo, no podré amarte, lo siento.
-Pues parecían ser tus labios los que me besaban. Se sentían como tus labios. Se sentía como tú cuerpo; parecía que querías que lo hiciera, Renee. Tú también me quieres. Me deseas. Lo sé. Solo déjate llevar ahora –susurraba a mi oído, prendiendo los poros de mi piel-. Entrégate a mí. Ríndete ante el amor que te tengo. Ríndete –dijo besándome de nuevo. Era impresionante la forma en la que con tan solo mirarme podía convencerme, pero yo no podía hacerlo. El amor que le tenía a Jake significaba todo. Mi cuerpo le pertenecía. Entonces, mientras me besaba, le mostré lo que estaba pensando. Se separó de mi de inmediato.
¡Rene! –estaba enojado. Por primera vez estaba de verdad enojado.
-Te juro que no quería decirte esto para no lastimarte, porque sé que has sufrido mucho pero ya me cansé y creo que es hora de que lo sepas. ¡Él no te quiere! Solo pretende jugar contigo. Le estuve vigilando. Le vi con ella, con la loba. Besándola y haciéndole el amor. ¡Se está burlando vilmente de ti! ¡Y tú le estás creyendo!
-¿Qué? ¿Haciendo el amor con… ella? ¡No! ¡Shawn! ¡No puede ser! Eso es una mentira. ¡Me estás mintiendo! ¡Jake jamás me haría algo así! Me quiere, es bueno.
-Claro que si es bueno, ¡para mentir! Para engañarte. No te ama, nunca te amo como dijo. Le oí prometerle casarse con ella. ¡Vamos! No voy a dejar que te siga engañando más. Lo confrontaremos y sabrás la verdad. ¡Ea hora de echar de cabeza a ese maldito perro!
-¡No, Shawn! No puede ser. ¡No! –me solté a llorar desconsoladamente. Sin darme cuenta caí al suelo, sin fuerzas. Sin poder ponerme de pie. Shawn me abrazó y no me soltó. Intentó brindarme confort, hasta que estuve lista para moverme. No lo podía creer, pero, ¿era verdad acaso? ¿Sería? ¿Podría ser posible que él la haya tocado y prometido ser suyo para toda la vida? ¿Que haya hecho el amor con Leah? ¿Por qué tendría que mentir Shawn de esa manera? No tenía ningún motivo para lastimarme. ¡No lo tenía! Jacob no era mi pareja ni nada. ¿Usarme así? Dejar que me toque y que me ilusione solo para matarme de nuevo. ¿Cómo podría ser tan perverso? Aunque yo había cometido mis errores no era justo que me hiciera algo así. Estaba muriendo lenta y dolorosamente. Necesitaba saber la verdad. Tenía que escuchar a Jacob. Ya estaba harta de mentiras. ¡Quería la certidumbre, para decidir cómo actuar!
-Vamos a Forks. Date la oportunidad. Lo dejaré todo por ti. Él ni siquiera puede dejar de pensar en Leah mientras te besa, lo aseguro.
-¡Shawn! ¡Eso es vil! ¿Cómo puedes decirme eso?
-Jacob es el vil. Cuando regresemos a Forks te lo demostraré para que te olvides por fin de ese pordiosero que no vale nada.
-Ya, por favor. Ya no puedo más. ¡Basta!
-Muéstrame que sientes por mí, utiliza ese poder que tienes, te lo ruego princesa –me miro como nunca me había mirado. Ahora él estaba suplicando. No podía negarme, así que le mostré. Me gustaba mucho; me sentía libre a su lado; su confianza me daba confianza y le tenía cariño, pero nada más. Él guardó silencio unos segundos.
-Eso cambiará. Dame y date la oportunidad de demostrárlo princesa. Solo dame una ocasión. Jacob estará con Leah. ¿Qué pierdes al dejarme hacerte feliz?
-No es justo Shawn. No puedo vivir así.
-Pero yo sí. No me importa. Permíteme mostrarte y dejarás de sufrir y sentirte así de confundida. Vamos a Forks y te mostraré qué tanto le importas a ese imbécil. Lo juro.
-Shawn, por favor, ya no puedo sufrir así. No quiero elegir. Incluso si todo lo que me dices es verdad, no podría dejar de amarlo.
-Cuando veas de que te hablo te retractarás. Lo dejaré todo por ti. Eres todo lo que me importa. ¿Quieres abrir los ojos o no? ¿Quieres la verdad?
-Sí. La quiero.
-Pues vamos a regresar.
-Ok. Vamos. No estaré tranquila hasta saber –me subió a su espalda y comenzó a correr.

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