sábado, 3 de septiembre de 2011

LUNA LLENA, CONTINUACIÓN NO AUTORIZADA DE AMANECER, CAPÍTULOS 8, 9 Y 10 (PERSONAJES MÍOS Y DE STEPHENIE MEYER, DERECHOS RESERVADOS)



Capítulo 8: “Imprudente”

-Sí, Shawn. Él es al que amo. El que viste.
-¿Cómo puede ser eso? Es casi como un perro. ¡Además, huelen realmente mal!
-No para mí. Él tiene el aroma más delicioso que alguna vez haya sentido.
-¿No esperas que crea eso? No puede ser. Pensé tu familia los adoptó como mascotas o algo -dijo todavía asqueado-. Nunca hubiera imaginado que él era la persona que amabas. De verdad no esperaba esto. Será muy divertido.
-¿Qué sería tan divertido? Tienes que prometerme que vas a respetar a Jacob si quieres estar cerca de mí –amenacé-. Estás siendo increíblemente esnob y egocéntrico. No son menos que nosotros. De hecho son increíblemente generosos y compasivos, lo cual no puedo decir de la mayoría de los vampiros.
-Renee. No quise alterarte.
-¿Yo, alterada? ¡No pensaste que me molestaría que insinúes que el amor de mi vida es menos que un animal! A veces no sé si dices las cosas solo para molestarme o porque en verdad las sientes.
-Yo lo...
-Siento… si, lo sé. Realmente pienso que esto no va a funcionar. Es demasiado complicado. Además es tarde, y me tengo que ir.
-Estoy de acuerdo, pero solo en la parte en que debes regresar a casa -tomó mi mano-. No lo lastimaré porque eso te lastimaría. Trataré de respetar al perro… perdón, a la lobo.
-¡Su nombre es Jacob! –Corregí-. Dios. En realidad puedes ser un dolor de cabeza. No sé siquiera porqué estoy aceptando tu amistad –reí.
-Porque la verdad es que sí te gusto, mi princesa negra -besó mi mano y cuando levantó la vista me miró fijamente a los ojos. Me hizo sentir… creo que la palabra correcta sería “imprudente”. Creí que realmente le devolvería el beso. Pero, gracias a alguna racionalización en mi cabeza, no lo hice.
-¿Hay algún problema en que yo bese tu hermosa mano? –Sonrió.
-Ahh… mmm… bueno, creo que no lo hay. Todavía no lo decido. Solo sé que tengo que irme -quería escapar. Esto era muy extraño y estaba haciendo que sienta cosas en el cuerpo que nunca había sentido. Digo, nadie había estado tan cerca de mí, físicamente hablando. Al menos nadie fuera de mi familia. Ni siquiera Jake. Con él me sentía siempre segura, a salvo. Aunque realmente me sentía atraída a mi lobo. Jake tenía mejor cuerpo que Shawn, ¡sin duda alguna! Pero Shawn me hacía sentir diferente. Era libre cuando estaba con él. No sabía mucho de hombres o de vampiros fuera de lo que ya conocía, así que creo que era bastante ingenua al respecto. No necesitaba otro problema en mi vida. Necesitaba alguien con quien compartir mis pensamientos y él era bueno para escuchar. Necesitaba un amigo. No sabía si Jake me perdonaría, así que lo mejor que podría hacer era regresar a casa con Rose y Emmet y partir mañana para Forks. Sería amiga de Shawn, nada más. No quería confundirme más.
-Aquí estamos princesa. Estás a salvo -dijo Shawn, dejándome muy cerca de la casa.
-Gracias por guiarme. Y gracias, creo, por la plática. Realmente necesitaba deshacerme de algunos pensamientos que traía en la cabeza.
-¿Pensamientos sobre él? Sobre... ¿Jacob? Qué nombrecito. Le quedaría mejor Puppy, o Peludín o…
-¡Shawn!
-Lo siento –rió casi a caracajadas-. ¿Decías? –ahora su sonrisita era malévola. Realmente estaba disfrutando todo éste asunto de Jake.
-Sí. Pensamientos acerca de Jacob. No puedo dejar de reflexionar sobre lo que era nuestro.
-¿Tú en realidad le amas, no es así?
-Sí. Mucho –una lágrima brotó de mis ojos. Él pareció asombrado. Acercó su mano a mi rostro para limpiarla. Entonces, me miró. No era como las otras miradas llenas de confianza en sí mismo. Era una mirada triste. Parecía confundido. No entendía por qué estaba llorando, pero, aparentemente le afectó.
-Me iré ahora, Renesmee. Ha sido un placer, como siempre -me miró de nuevo y se dio la vuelta-. ¡Te veré en Forks para conocer a tus padres!
Era tan extraño. Tal vez algo le asustó en mi llanto, no sé. No lo entendía. Me parecía estar escondiendo algo. No le tomé importancia. Dentro de todo el infortunio que estaba viviendo, esa noche había sido, como un respiro. Odiaba tener que admitirlo. La presencia de Shawn me brindaba un poco de paz. Me hacía reír y enojar. No lograba desifrar a ese vampiro. A veces encantador, a veces muy serio; a veces, ni siquiera podías comprender qué es lo que estaba pasando por su mente. Un laberinto. Así se me figuraba su vida. Como un laberinto lleno de obstáculos, pero cuando llegabas al final, lo que descubrirías sería impactante. No sé. Tal vez ya estaba desvariando por la falta de sueño. Era mejor que me dirigiera a la cama. Pero antes, le eché un vistazo al cielo. Pensé en cómo me hubiese gustado que Jacob admirara el mismo cielo en este preciso instante, solo para sentirme un poco conectada con él.
De inmediato sacudí esos pensamientos de mi cabeza.
-Rose, Emmet, ¡ya llegué! Voy a la cama ahora, estoy muy cansada.
-Ves, Rose, esa caminata hace milagros. Te dije que se iría a dormir -dijo Emmet. Luego me levantó tan rápido que casi no me di cuenta y me empezó a llevar a la cama. Yo me reí.
-Ahora cariño, duerme bien -me besó. Rose llegó detrás de él para mirarme dormir. Yo sabía cuánto anhelaban la oportunidad de tener un hijo, pero eso no se les concedería. Entreabrí los ojos y Rose abrazaba a Emmet, con el rostro desencajado. Él la besó y luego puso la cara de mi tía entre su pecho, consolándola. Estaba sufriendo también, y yo, en mi egoísmo, ni siquiera lo había tomado en cuenta. No era la única persona que había venido a isla Esme a escapar de los problemas. Me avergoncé de ser tan soberbia. Abrí los ojos y me acerqué a abrazarlos. ¿Puedo dormir mejor en su habitación, con ustedes cuidándome? -pregunté como cuando era niña.
-Por supuesto cielo, vamos -dijo Rose. Al menos había logrado arrancarle una sonrisa del rostro. Los dos me acostaron en cama puesto que ya estaba tambaleando y se sentaron en ambas esquinas de la misma. Platicando sus historias hasta que me dormí profundamente.
Debía descansar. Shawn probó ser un buen antídoto a mi insomnio. Esa no era una mala señal. Tal vez toda la cuestión de nuestra amistad no era tan loca después de todo. Al día siguiente regresaría a Forks a enfrentar todos mis temores. Porque éstos me esperaban ahí con ansias.

Capítulo 9: “El Reencuentro”

Este día, muy al contrario de lo que pensé, me sentía fuerte. Estaba lista, por fin, para regresar a casa y ver a mis padres, pero sobre todo, para ver a Jake. Quería hablar con él. Quería ver si podía perdonarme. Bueno, lo nuestro nunca sería igual. No mientras yo no pudiera superar la idea de él estando con Leah. Al menos ahora no estaría completamente sola. Tenía a Shawn. Y aunque a veces me daban ganas de azotarlo contra una pared, me agradaba mucho su compañía. Al menos era sincero. Decía lo que pensaba. Jake nunca fue así conmigo. Su afán de protegerme no le permitía nada más. Ahora lo entendía. Pero eso no me quitaba el dolor de que nunca podríamos estar juntos, como lo soñé. No importaba. Al menos estaríamos juntos de alguna manera. Y, además de todo esto, Shawn me hacía reír.
Después de un muy cansado día de vuelos y caminos recorridos, me encontré con un paisaje familiar. Había llegado los parajes arboleados de Forks. Quería correr y abrazar a mis padres. Me moría por ver a Jake, más que a nadie en el mundo.
Bajé del avión con la esperanza de que estuviera ahí esperándome, pero para mí tristeza no lo estaba. Solo estaban mis papás, mis abuelos, Jas y Alice. Aun así Fui de inmediato a su encuentro y todos me abrazaron. Durante el camino de regreso Alice se la pasó contándome cómo se habían divertido la otra noche jugando ajedrez con mi mamá (que por cierto era malísima para ese juego) y cuánto le gustó ir a España con tío Jasper un par de días.
-Hay muchísima variedad de animales para cazar en los prados europeos –comentó Alice-, Y tuvimos la oportunidad de conocer una hermosa pareja de vampiros. Elena y Eusebio. Ellos llevan juntos casi 183 años, me pareció increíble. Son una pareja de lo más agradable y unida. No vegetarianos, por supuesto, pero cazan solo bandidos y ladrones. Paseamos por todo tipo de lugares y visitamos pubs exclusivos de “nuestra gente”, por decirlo así. No todos son amables. De hecho la mayoría no son así, aunque muchos estaban muy curiosos respecto a nuestro estilo de vida.
Pero eso no es todo. Me contaron que los Vulturi están de lo más malvados últimamente. No le están dando tregua a los vampiros que no quieren unírseles.
¡Shawn!!! Pensé de inmediato. Estaría en peligro si la situación continuaba así.
-…están matando a todo el que se interpone en su camino. Quise espiar en el futuro de Aro para saber qué pasaría con Eusebio y Elena, o si él estaba planeando algo en contra de nosotros, pero no vi nada inusual. Lo mismo. Sed de poder.
-Por fin muestran su verdadera naturaleza –dijo papá-. Nuestro enfrentamiento con ellos, hace algunos años, los dejó en evidencia y aun así insistían en su inocencia. Ahora que la mayoría de nosotros sabe quiénes son en realidad, no creo que la paz dure mucho tiempo más. Si no viste nada Alice, quiere decir que Aro no toma más las decisiones de los Vulturi. Tenemos que vigilar a los demás.
-No había nada en ellos tampoco. Y sabemos bien que solo Cayo y Marco podrían tomar decisiones entre ellos, aparte de Aro. Nunca cederían su poder a alguien más. Son demasiado ególatras.
-Si se iniciara una guerra contra los Vulturi, ¿tendríamos que pelear, papá? –Pregunté.
-No, Nessie. No tienes que preocuparte por eso. Aro ha visto que tenemos apoyo de la comunidad vampírica alrededor del mundo. Leí sus pensamientos el día del enfrentamiento. No se atreverá a atacarnos, por lo tanto, todo esto no es de nuestra incumbencia, a menos que nuestros amigos necesiten ayuda.
-Entonces hay una posibilidad –dije.
-No te preocupes por eso hija -dijo mamá-. Nada ni nadie perturbará a nuestra familia. Y si lo hacen, estaremos listos. Como siempre.
Llegamos a casa. Bajé del carro, ya cansada y muy poco entusiasmada… y ahí estaba él. Mi frágil corazón por poco se me sale del pecho. No pude contener mi asombro y mi alegría, pero cuando me fui acercando, todo se echó a perder. Leah estaba junto a él, y Corey estaba entre los árboles de enfrente, vigilando. Casi pude escuchar el crujido de mis víceras.
-¡Renesmee! -gritó Jake. Se paró de golpe y parecía que iba a arrancar a correr hacia mí, pero Leah le tomó del brazo para detenerlo. ¡Cómo odiaba a esa chica! Mis padres y todos los demás entraron a la casa. Yo me quedé parada frente a él como una reverenda idiota.
-Hola, Jake. Hola, Leah, que… gusto verte –dije levantando una ceja.
-Hola niñita –respondió -¡quería matarla! Maldita… loba.
-Necesitamos hablar. Por favor. Podrías escucharme unos minutos –suplicó Jake. Asentí y pregunté…
-¿Es necesario que Leah permanezca durante la plática?
-No, no te preocupes niñita, yo me iré. Pero no estaré lejos Jake –dijo mirándolo fijamente, y se fue al encuentro de Corey. Ya no los veía, aunque sabía que estaban cerca porque los escuchaba.
-Ness… perdón, Renesmee. ¿Podemos sentarnos?
-Sí –Respondí sentándome ya en las escaleras de frente de la casa, con la mente hecha trizas y el alma contrariada.
-Necesitamos aclarar algunas cosas.
-Lo sé, Jake.
-Primero que nada, sé que me pediste que ya no fuéramos amigos. Yo entiendo. Te entiendo en serio. Pero, no lo quiero así. Si tan solo me dieras la oportunidad de recuperar tu confianza, no volvería a mentirte o a ocultarte cosas. Es una promesa. Solo dame la ocasión de estar cerca, como un amigo con el que siempre puedas contar. Sé que he cometido errores. Errores que nunca me perdonaré. No me importa si quieres estar con alguien más. Yo sabré… sobrellevarlo. Pero no puedo perderte. No ahora, ni nunca.
Quería tanto gritarle que sí y abrazarlo y besarlo. Siempre me pregunté cómo se sentirían sus labios. Seguramente mucho mejor que los de Shawn. Cálidos y suaves. ¡Los anhelaba tanto! Sus brazos a mí alrededor. Me quedé atónita observando cómo se le pegaba la camisa al tórax, tan marcado. Sus hombros parecían haber crecido más, no sé si cabía esa posibilidad. Se veía tan bello que lastimaba. Anhelaba ver su sonrisa. Esos hoyuelos tan lindos; sus dientes perfectos. Esto era un martirio, como el aquellos que la inquisición impartía en la edad media. No, esto tenía que ser diez mil veces peor.
-Jake, soy yo la que te tiene que pedir disculpas. Actué como una niña estúpida. Probablemente lo soy. me dejé llevar por la ira. Claro que podemos ser amigos –una sonrisita leve iluminó su rostro-. Solo debo decirte que las cosas no podrán ser como antes. Ahora hay alguien más en nuestras vidas. La “situación” que atravesamos es bastante complicada y te pido por favor que lo comprendas.
-Sé que no será lo mismo, pero, ¿y entonces, cómo nos vamos a ver?
-Nos veremos por aquí, o cuando vaya a la Push, o en situaciones parecidas. Pero estar como antes, obviamente no. El tiempo que solíamos pasar juntos les corresponde a otros ahora. No será fácil nada de esto, pero creo que nos merecemos una oportunidad. Digo, nuestra amistad se la merece. Por todos los años que hemos estado juntos y…
-Te refieres a… Shawn? –Dijo con evidente enojo en el rostro.
-Si, a él. Y también me refiero a que tú estás enamorado de….
-¡Hola!
Me faltó poco para desmayarme cuando vi de quién se trataba.
-¡Shawn! –grité aún más asombrada y aterrorizada. Temía que en cualquier momento Jake se le tirara encima y lo hiciera pedazos. Solo podía permanecer en calma y esperar lo inevitable.

 Capítulo 10: “Cara a Cara”
                                      
-Shawn, no esperaba verte tan pronto por aquí –dije con los nervios de punta.
Jacob estaba temblando de furia. Si no se controlaba iba a entrar en fase y el enfrentamiento sería horrible. No podía permitirlo.
-Jake –corrí hasta su lado y lo tomé del brazo-, él es…
-Sé quién es. Lo acabas de decir. Mucho gusto en conocerte “Shon” –la mirada que tenía era de lo más desagradable.
-Es Shawn, de hecho. Estoy encantado de conocer al mejor amigo de Renesmee. Me ha hablado de ti… ah, no. Perdón. Las cosas no andan muy bien entre ustedes, ¿o me equivoco? –Shawn lo estaba retando. Esto terminaría mal. Se estaba pasando de la raya. Jake no iba a aguantar mucho más tiempo. Temblaba casi incontrolablemente. Nunca lo había visto así.
-¡Si te equivocas sanguijuela! –Grito Jake-. Estamos mejor que nunca.     
-¿Sanguijuela? Jajajá, pero que original. Hubiese preferido “bebedor de almas” o algún sobrenombre más inteligente, aunque que se puede esperar de un… lobo. La vida de la reserva no debe ser muy variada. Por eso los licántropos deben salir a buscar “entretenimiento” a otras partes, me imagino.
-Mira muertito, no te atrevas a hablarme así porque te juro que pierdo el poco respeto que te tendría por Renesmee y no me voy contener.
-Huy –dijo Shawn burlándose de él-, qué más se puede esperar de un ser tan inferior y volátil como tú. No te preocupes Jakie. Yo te comprendo.
-No necesito que comprendas nada sobre mi estúpido hijo de…
-¡Jacob! Ya basta. Shawn, ¿podrías dejar de ofender a Jake?, ¡por favor! Tú y yo habíamos quedado en un acuerdo. Si quieres que continúe así, procura no violar las reglas. Jacob es mi… es como mi hermano –bajé el rostro-, y si quieres estar aquí le debes respeto. No es apropiado que insultes a los amigos de tus amigos. Si así lo hacen en Inglaterra pues creo que…
-¿Con que eres de Inglaterra? Con ése acento me imaginé que eras como de los barrios bajos del Bronx o algo así por el estilo.
Shawn bostezó. -Esta contienda empieza a aburrirme, Jacob. Creo que deberías mejorar tus argumentos, porque apestan… igual que tú.
Jacob dio tres pasos hacia adelante con el puño extendido y yo lo detuve.
-Dije basta ya, Shawn.
Jake sonrió ampliamente y se calmó. Un poco.
-Sé en lo que quedamos, y lo repetiré. Lo lamento, Jakie.
-¡Es Jacob, maldita bestia!
-¡Jake! Tú también tendrás que calmarte. Ahora Shawn es parte de mi vida también. Por favor. No pido que sean amigos…
-Eso jamás –espetó con repugnancia Jacob.
-Estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo. Odio a las mascotas –respondió despectivamente el vampiro.
-¡Basta! Demonios, por qué no mejor se callan los dos o me voy –¡Estaban de lo más insufribles! Pero al menos no iba a estallar una pelea, creía-. Lo único que pido es que me respeten. ¡Ambos! O de verdad me retiro y que ustedes se queden a discutir todo lo que quieran
-Ok, lo siento Nessie.
-“Renee”, lo lamento –recalcó Shawn.
-Jacob, será mejor que te vayas –tenía que protegerlo, aún si él pensaba que no lo hacía.
-Pero, Nessie… estábamos hablando y este entrometido vino a interrumpirnos. ¡Él es el que se tiene que ir, no yo!
-Jake -lo sostuve de la mano suavemente. Sentía tan hermoso tener sus manos entre las mías de nuevo. Parecía que había pasado una eternidad desde que lo toqué por última vez. Volver a sentir su piel ardiente provocaba una especie de descarga eléctrica en mi cuerpo que me ponía en jaque-. Seremos amigos de nuevo. En los términos que hemos discutido ya. No puede ser de otra forma. Al menos por un tiempo.
-Renesmee acepto cualquier cosa que tú dispongas. Pero, este tipejo se está pasando de la raya y me está sacando de mis cabales.
-Disculpa la interrupción. La verdad es que yo solo vine a conocer a los padres de Renee. Se lo prometí y yo sí cumplo mis promesas.
-¿Qué demonios insinúas sanguijuela?
-De nuevo, la brillante mente del cachorro… ¿cuántos años tienes chiquitín? ¿Unos trece, acaso?
-¡Vete al car…!!!!
-…creo que me estás malinterpretando amigo Jacob.
-¡Por favor! ¡Dejen de discutir! –grité y me di la vuelta para entrar a la casa. Los dos me detuvieron. Uno en cada mano. Sus manos se sentían sumamente diferentes, pero igual de poderosas a mi parecer. Que increíble sensación… y qué trágica a la vez.
-Shawn, necesito que me esperes aquí. Debo hablar con Jake, por favor.
-Como gustes, princesa –y me guiñó el ojo. No era justo. ¡No estaba jugando limpio!
Jake estaba furioso. Le volví a tomar de la mano y lo alejé hacia el bosque.
-¿Princesa? ¿Quién demonios se cree que es para hablarte así Ness?
-Él es mi amigo. Pensé que te había quedado claro, Jake –una parte de mí, la parte más desagradable de mi persona, la vampira dentro, deseaba que Jake se sintiera celoso. Deseaba que se sintiera culpable por haber escogido a otra. Pero la parte más humana de mi ser, no quería hacerle daño o verlo sufrir. Era como vivir con dos mentes separadas dentro de un solo cuerpo. Era tan difícil balancear ambas.
-Jacob, por favor. Cálmate ya. Tendrás que acostumbrarte a la presencia de Shawn. Así como yo voy a tratar de acostumbrarme a los cambios en nuestra amistad por razones fuera de mi alcance.
-Aún no sé cómo sucedió esto. ¡Tener que pasar por eso otra vez! ¡Quién entiende a las mujeres Swan! ¡Ni ustedes saben lo que quieren!
-Mi apellido es Cullen, Jacob Black, y si no te molesta, ¡preferiría no ser comparada con mi madre! Es sumamente bizarro y desagradable.
-¡Eso fue hace siglos Renesmee! ¡No significó nada en absoluto! Yo no la amé en realidad. Fue todo una confusión. Yo…
-Si no significó nada, ¿por qué te duele tanto todavía? Puedo ver la tristeza en tu rostro. Te lastima.
-Lo que me lastima no es que Bella no haya querido estar conmigo, Renesmee. ¡Lo que me lastima es que tú ya no quieras estar conmigo! ¡Me parte el alma! No puedo estar así. Comprendo que la situación ahora no es la mejor, y odio a ese malnacido por haberte cruzado en tu camino. Tú quieres que seamos amigos y lo respeto. Entiendo tus razones, pero no las comparto. Yo sí te quiero en mi vida. Te quiero a cada momento.
-Estás siendo bastante injusto Jake. ¿Acaso te gusta verme sufrir? ¿Acaso quieres que me muera de dolor? Estoy dispuesta a ceder pero tampoco a morirme por el martirio.
-¿Por qué? ¡Porqué morirías de dolor cuando yo solo quiero verte feliz!
-No puedo ser feliz contigo de esta manera. No como tú quieres. Pero si seremos amigos. Yo lo prometo. Yo te… te quiero Jacob. Me importas, mucho –lo cuál en realidad era: “¡Te amo! ¡Te amo demasiado! ¡No me abandones!” No, demasiado dramático.
-Ness, ¿tú no me odias? ¿Me juras que no me odias? ¿Me quieres? –Dijo con la cara llena de alegría.
-Nunca podría odiarte… jamás. Lamento haberte dicho eso. Pero necesitaba que te alejaras de mí. Esto duele mucho. Debes entender.
-Nessie… perdón, Renesmee, no sabes que feliz me has hecho. Aún si no puede ser como antes. No me apartaré de ti. Nunca. Siempre estaré aquí como te prometí. Puedes contar conmigo para todo lo que necesites y gracias por darme la oportunidad.
-No, gracias a ti por entender por qué no podemos estar juntos como antes –porque vas a casarte con esa tipa… con Leah, pensé. Estaba luchando con todas mis fuerzas para contener el llanto. Tenía que conformarme con tener solo una parte de él.
-Tengo que irme. Shawn me espera. Y mis padres en verdad desean conocerlo -¡por favor ponte celoso! ¡Dime que sea tuya! ¡Pídemelo!
-¿Puedo pasar buscarte a tu casa en la noche? La luna estará llena. Ya sabes cuánto disfrutamos las lunas llenas en la Push, cuando la luz se refleja en el mar y tú y yo nos tendemos toda la noche a observar las estrellas en la arena.
-Estoy segura de que eso no le gustará a Leah, Jake.
-¿A Leah? -puso una cara extraña-. No, seguro que no le gustará. Odia tener que hacer guardias por las noches sin guía, pero se las arregla sola. Además Corey estará con ella. Ayer hizo un asombroso salto desde el despeñadero que en verdad me…
-Si no te importa no me interesa hablar de ella, Jake.
-Ok, pero ¿y ella que tiene que ver con lo nuestro?
-Nada Jacob. No tiene nada que ver -sentía que me salía humo por los oídos-. Mejor dejamos de hablar de todo esto y regresamos a la casa, ¿te parece? Te puedes quedar a la presentación de Shawn, si quieres. No quería, aunque si prometes comportarte…
-Por supuesto que sí. Quiero escuchar todo lo que él tenga que decir. Pero aún no me contestas. ¿Podré verte hoy por la noche?
-No lo creo. Shawn está aquí y planeaba estar con él esta noche.
-¡Pero las noches de luna llena siempre han sido nuestras! Podrías hacer una excepción, solo por esta noche, Ness.
-Lo… lo pensaré –¡Dios Jake! Sí, ¡si quiero, pero no puedo!
-De todos modos pasaré por ahí para verte. A las 10pm. O mejor aún, podrías despedir a “Shawn” después de su “presentación” e irnos.
-Jake, no estás haciendo esto fácil.
-Vamos, Renesmee. Por los viejos tiempos –parecía ser que esta tarde nadie jugaba limpio, ni yo.
-Lo pensaré Jacob. Ahora vamos de regreso a la casa.
Me miró con esos ojos penetrantes y hermosos. Sentí que un fuego muy poderoso me quemaba por dentro. Ya no sabía si era el dolor o la alegría de saber que existía la posibilidad de pasar la noche a su lado, pero ahora debía regresar para presentar a Shawn ante mi familia. Esto no sería nada fácil. Menos estando Jacob presente.

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