viernes, 13 de marzo de 2015

¿Una editorial te convierte en escritor? ¡Por Dios, NO!

 
Todo se resume a esta pregunta: ¿Quién quieres ser en verdad?

Tengo 32 años bien vividos, según diría un sabio, y los reconozco. He conocido a escritores maravillosos que me han apoyado incondicionalmente durante los seis años que llevo en el mundo de la literatura que antes era ajeno para mí. Sin ellos, muchas de mis obras hubieran quedado sin pulir, filosas en los bordes, ilegibles (y cabe aclarar que aún hay muchas obras que estoy re-revisando para dejarlas "perfectas" a los ojos de los lectores). Debo decir que he escuchado muchas veces de gente mucho mayor que yo y que escribe, las palabras: "En realidad no soy escritor", "No creo que mis obras se publiquen en ningún lado", "No tengo lugar en el mundo de la literatura, por eso soy amateur", "Nunca seré publicada por una editorial, mejor me dedico a mi blog", "No publicaré mi novela porque no creo que pueda gustarle a alguien, es para mí nada más". Respeto mucho esta posición, la respeto, pero nunca estaré de acuerdo con ella. Cuando comencé a escribir a los 26 años un fanfic (una novela de ficción basada en otra novela ya escrita por otro autor) llamado Luna Llena, yo decía (y lo repito constantemente): Con solo una persona que me lea seré feliz. Tuve la audacia de crearme una cuenta alterna de Facebook llamada Mary Cullen y comencé a subir los capítulos de mi historia. Pronto, ese uno se convirtió en cien. La voz se fue corriendo y mucha gente de todas partes del mundo llegaba a mi muro a pedirme leer mis fanfics. Entonces me dije, creo que hay algún tipo de talento por aquí que podría soltar de forma más completa al mundo. Me atreví, gracias a una compañerita de trabajo a la que amo, y a su hermana, la más talentosa autora yucateca de paranormal que he conocido, Malena Cid, a traspasar barreras y decir, ¿por qué no enviar mi obra a una editorial digital? No tenía nada qué perder. Y fue ahí cuando conocí a la maravillosa y talentosa editora, escritora, entrenadora de autores, maestra y demás, Bea Sylva de Nueva Editora Digital. Déjenme decirles que su primera impresión de mi Luna Llena fue devolvérmela porque, en sus palabras "Es un desastre". Toda escrita en mayúsculas (terrible error), faltas de ortografía como niños en una feria, errores gramaticales supremos que caían en el asesinato de una novela... ¡Bueno! Una cosa terrible que cuando leo ahora, casi me escondo debajo de la mesa clamando que no fui yo. Pero Bea no contaba con mi terquedad, jajaja. Cuando me dijo que cambiara la novela y la mejorara, brindándome varios tips de páginas de gramática y ortografía, diciéndome dónde colocar guiones largos para diálogos (que todavía me cuesta horrores jajaja), entre otras cosas, me puse a estudiar. Mi convicción fue todo. Yo sabía que escribir era lo mío, lo sentía en el alma, y eso aplastaba cualquier otro temor. El caso es que Editora Digital me publicó mi primera obra en el 2011 y yo seguía negándome a llamarme escritora. Unos meses y tres novelas después, llegó a mi corazón la Saga Noche de Brujas que originalmente sería una novela nada más. ¿Qué puedo decirles? Los personajes me seguían hablando. Yo mandaba manuscritos a editoriales y me rechazaban una y otra vez, y lo siguen haciendo. Aprendí que debía tener mucha fuerza para estar en el mundo que había elegido. Ninguna palabra de desaliento me iba a frenar porque mi torrente era y es, como el de un río. Hacia adelante, nada más. NO es que jamás haya sentido miedo. Lo tengo todo el tiempo. Pero he comprendido que nadie puede frenarme más que yo, y que nadie puede aplastar mi talento, mi tenacidad y mi voz, más que yo. ¡Qué importa si mando el mismo manuscrito diez mil veces en diferentes versiones reacomodadas a una misma editorial! Me verán hasta en la sopa y o más que lograrán será bloquearme de su mail y listo. No temo a las críticas de "expertos" en literatura porque sé que esos expertos solo saben lo que se les enseñó, parámetros a seguir, reglas que alguien inventó para complicarle la vida a quienes tienen un talento nato y vuelan con el viento hacia sitios que nadie más puede ver fuera de esos parámetros. Recordemos que todos los genios fueron inadaptados, que todos los más famosos novelistas tuvieron serios problemas sociales, y que muchos de ellos hasta se suicidaron. He entendido en mi corta vida que cuando alguien me dice: "Apestas, tu escritura apesta, tu vida apesta", refleja su mediocridad en mi éxito y así como esa persona, habrá miles más que querrán humillarme. Siempre es más sencillo colgarse de los pies de alguien que ayudarle a levantarse y la envidia es el plato principal de cada día. Por eso yo digo a los autores que permanecen en las sombras: Una mala crítica es una persona más a quien decirle "gracias porque te has tomado el tiempo de referirte a mí, lo que significa que estoy aquí y que SOY". Nuestro pensamiento pesa. La revolución de la literatura está a la orden del día ahora que las plataformas independientes brindan al autor miles de posibilidades de abrirse camino al mundo. Llevo 20 novelas escritas y 18 publicadas y autopublicadas hasta ahora, y sigo cada día con más proyectos. No les digo que es fácil. Toma horas y horas y horas de nuestro tiempo, pero cuando se quiere en verdad, vale la pena. Seguiré enviando manuscritos a editoriales hasta que me publiquen o de plano me conozcan como "esa escritora incómoda". Porque la vida es solo una, y si nos negamos a brincar las barreras que están en nuestra mente, NUNCA ALCANZAREMOS NADA. Y eso, eso amores, es la infinita tristeza de la vida. Muchos besos. Les amo.

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